AERONAUTAS Y CRONISTAS

lunes, 11 de noviembre de 2013

CAPITÁN FRANCO. PRIMERA PARTE


CAPITÁN FRANCO.

PRIMERA PARTE

AMIGOS BLOGUEROS:

Para los aficionados a la historia colombiana y en particular a la del Suroeste de Antioquia, el tiempo de “La Violencia Política” o “La Vida Mala” es una etapa de importancia social. Por esa razón y para complementar otros resúmenes de documentos publicados en esta tribuna, veremos la vida del Capitán Franco descrita por el historiador Jaime Celis Arroyave. Es la investigación más completa que se conoce del famoso guerrillero liberal.

Esta descripción nos muestra la difícil situación que se vivía en la región durante la década de 1950 cuando ante la inmadurez de los políticos y la pobre cultura social colombiana, los contrincantes partidistas se enfrentaban en una lucha sangrienta.

Lecciones de historia que no solo dejaron enseñanzas ideológicas sino culturales para el crecimiento nacional. Emprendidas bajo condiciones muy agrestes que se habrían podido evitar si se hubiese dispuesto de unas bases mínimas de racionalidad y cordura colectiva. En especial las de los dirigentes oficiales.

Coronel Iván González.  

JUAN DE JESÚS FRANCO YEPES

(CAPITAN FRANCO)

Por Jaime Celis Arroyave

Foto tomada en la prisión de La Ladera ubicada en la parte alta de Medellín en una de sus reclusiones a las que lo sometió el gobierno. Después fue liberado al cumplir la pena ya que no se le concedió la amnistía decretada por Rojas Pinilla, gobierno que él exaltó y reconoció, por haber sido antes miembro de las FF AA, aunque fue también un perseguido político.

Perfil.
Según sus hijos Melba, Ruth y Albeiro, nació el 30 de julio de 1905, en Andes, Antioquia, del matrimonio conformado por Juan Bautista y Laureana. Cuando tenía 4 años, fue llevado a Santuario, Risaralda, en donde permaneció 9 años y estudio primaria. Prestó el servicio militar, del cual se retiró, en 1926, con el grado de sargento. El 27 de diciembre de 1930, contrajo matrimonio, en Medellín, en la iglesia de San José (en la partida de matrimonio figura como Juan José), con Gabriela Nelly Suárez Zapata (fallecida en 1998), quien le dio 6 hijos: Leidy Melba, Oscar, Hildebrando, Ruth, Juan Bautista y Javier Albeiro.

Se radicó en la capital antioqueña, en la parte baja del barrio Caicedo y, en 1932, se vinculó a la policía en donde, después de varias entradas y retiros, obtuvo el mismo grado mencionado atrás. Al ser destituido, en junio de 1949, por ser liberal, trabajó como empleado en la chocolatería Lúker, Coltejer y Servitax (como ayudante de contabilidad).

Era de mediana estatura, robusto, trigueño, devoto de las ánimas, amable y de fácil expresión. Sus hijos lo describen como buen esposo y padre, cumplidor de sus deberes, pues aun estando en la guerrilla, enviaba dinero para el sostenimiento de su familia, valiéndose de los servicios de Ascensión Serna, conocida como La Santera.

Franco, como su padre, fue un liberal convencido y, por tal razón, defendió los postulados democráticos de su partido teniendo que soportar la persecución desatada por Laureano Gómez quien pretendía, “A sangre y fuego” imponer un modelo fascista, en Colombia, apoyado por un sector de la Iglesia, otro del partido conservador y no pocos liberales, con vínculos internacionales ya que el dictador ultraderechista español, Francisco Franco, estuvo de su lado y le prestó colaboración.

Los enfrentamientos previos.

Por eso, antes de irse al monte, Juan de J. Franco, tuvo varios enfrentamientos con las fuerzas gobiernistas, que lo obligaron a tomar tal determinación, siendo los más importantes, los siguientes:.

La primera. Sus constantes diferencias con sus colegas policías porque eran ineficientes, corruptos, deformadores de su misión y sus deberes para con la institución y la sociedad. Eso lo llevó a ser considerado por sus superiores y compañeros como un hombre difícil, poco cooperador, encuentra problemas, antagonista, sabelotodo y crítico. Por eso fue retirado y reincorporado en varias ocasiones después de ganar su derecho, en discusiones legales, a no ser destituido injustamente. Con el tiempo eso le fue generando animadversión contra la institución por el mal uso de la autoridad interna y desengaño social.

La segunda. El asedio en Betania. Ruth, la hija, nos relató que, en junio de 1949, días antes de las elecciones para Congreso, cuando ya había estallado la violencia y prestaba sus servicios como Sargento de policía, en Betania, ante la negativa de perseguir y torturar a los liberales (en lo cual era apoyado por los demás agentes, también copartidarios), fue acosado, sitiado y asediado violentamente, con bombas y disparos, en el hotel donde se encontraba con toda su familia, por huestes conservadoras, dirigidas por el Alcalde. Logró escapar a la una de la mañana con todos los suyos y demás colegas, en un bus escalera para dirigirse a Medellín donde fue retirado del cargo.

La tercera. La toma de la sede del Directorio Liberal, de Medellín. Sobre este episodio existen dos versiones, curiosamente escritas por el mismo Franco.

La primera aparece en La Vida Mala en Urrao, de Mauricio Fernández Taborda. En ella Franco dice que, a finales de 1949, cuando estaba al servicio del Directorio Liberal, tuvo que soportar, junto con casi un centenar de sus copartidarios. Se habían quedado esas noches en el lugar para defenderlo de tres violentos ataques a la sede por parte de policías y detectives al servicio del gobierno al amanecer del 27 de octubre. Tenían noticias de que iba a ser asaltado. En el último de ellos, los bárbaros ingresaron, dispararon y destruyeron todo cuanto encontraron, golpearon y detuvieron a los presentes manteniéndolos en la cárcel durante 30 días, pues salieron libres el 27 de noviembre cuando se celebraron las elecciones para la presidencia de la República que “ganó” Laureano Gómez.

La segunda descrita en la carta de Franco al Gobernador de Antioquia, el primero de julio de 1953. Se refiere al mismo hecho pero diciendo que se dio cuando asistía a una conferencia, en el mencionado sitio y los detectives del gobierno lo asaltaron, golpearon a los asistentes, maltrataron las damas, abalearon y destruyeron muebles y demás objetos. Él con varios de sus copartidarios, fueron, a dar a la cárcel en donde los torturaron durante un mes.

Franco en Pabón.

Estos hechos, más el constante asedio y vigilancia de que era víctima después de salir de la cárcel, todo aunado a su visión política democrática liberal, lo llevaron a entender que no había opción diferente a la de impulsar la lucha armada, cuestión que decidió en compañía de su familia. Fue entonces cuando el Directorio de su partido acordó enviarlo a Pabón, región que se distinguía por su situación estratégica, sus recursos hídricos y agropecuarios, y la beligerancia de los campesinos contra las acciones del gobierno. Allí, como en todo el suroeste la indisposición era evidente y favorable para que organizara una guerrilla, lo cual se veía favorecido porque en las regiones vecinas ya había asomos de campesinos que, rudimentariamente armados y organizados, se habían ido al monte para defender la vida.

Hay que anotar que Franco ya conocía Pabón, pues cuando era Sargento de la policía fue enviado para decomisar los “micos” en los que se fabricaba tapetusa (aguardiente elaborado de maíz destilado en alambiques artesanales y las botellas se tapaban con un tapón usando la tusa que queda después de desgranar la mazorca). Allí se hizo amigo de la gente y regresó a Medellín, después de una fuerte borrachera con el mencionado licor, sin cumplir su cometido.

En esta ocasión, probablemente a comienzos de 1950, tal como se había acordado previamente, Franco llegó al casco urbano de Urrao, disfrazado de vendedor de cacharros, con una maleta, y se presentó al almacén Ibis (esquina de la carrera 31 con calle 31), de propiedad de Rodrigo Arroyave, a quien pidió unas tenazas con las que arrancó la plantilla de uno de sus zapatos, de donde sacó una carta de presentación del Directorio Liberal Departamental. Al día siguiente, Arroyave lo envió hasta La San José, en donde fue recogido por varios campesinos con quienes se adentró en la región.

domingo, 10 de noviembre de 2013

CONCORDIA. FRENESI Y GUERRA. CAPITULO 21


CONCORDIA. FRENESÍ Y GUERRA

CAPITULO 21

CONCORDIA Y LOS OCHOA.

En 1982 la ciudadanía de Concordia recibió a la familia Ochoa de Salgar. Nietos de Abelardo Ochoa de origen envigadeño. Había recibido la Cruz de Boyacá por sus servicios prestados desinteresadamente al suroeste antioqueño. La fiesta fue en la finca Santa Mónica.

Fabio Ochoa era un profundo conocedor de animales caballares en América del Sur. Llegaron dos helicópteros con paseantes. De la finca salió una elegante y fantástica cabalgata encabezada por el párroco Manuel Herrera. Las bestias habían sido traídas en carros especiales la víspera. Al entrar la cabalgata a la plaza de Concordia hubo voladores, campanas al vuelo y un espectáculo como de las mil y una noches provocado por el paso, trote y el relinchar de los caballos. Con él policromo atuendo de jinetes y Amazonas.

CONCORDIA Y PABLO

Una tarde aparecieron en Concordia Pablo Escobar Gaviria y su primo Gustavo, también en helicópteros, acompañados del representante Jairo Ortega Ramírez. Habían comprado la emisora radio suroeste de Concordia y por medio de ella saludaron a la comunidad. Prometieron hacer obras de infraestructura y dejaron un cheque por valor de $1,500,000 para un plan de vivienda popular. Me presentaron a don Pablo, hombre joven, cordial, descomplicado, con aire de campesino malicioso.

CARRERA DE CABALLOS.

El 29 septiembre 83 se dio una carrera de caballos entre Bolombolo y Concordia, 25 km. Un caballo proveniente de Titiribí y una yegua de los lados de Pereira. El primero lo patrocinaba el Zorro, Arturo Vargaz, de Concordia. La yegua estaba financiada por la nueva clase emergente, Javier Barnés, propietario de la principal bomba de gasolina de Bolombolo donde arrimaron a tanquear 145 carros que provenían de distintas partes. Incluido Risaralda y el Valle del Cauca.

Mujeres bien vigiladas y elegantemente vestidas, traían unas jaulas con 100 millones de pesos. Era una sublime locura. Ganó el caballo el cual murió a los dos meses en Titiribí. Las apuestas ascendieron a 50 millones de pesos. En la plaza de Concordia no cabían los carros ni tampoco una persona más en los establecimientos públicos. En uno de ellos había un juego de dominó muy rápido y uno de los jugadores en ese momento perdía $700,000. La clase emergente de Fredonia invitaba al juego de gallos. Los bolivianos compraban a todo el mundo.

Aún caballero de Medellín lo habían traído en silla de ruedas. Una de sus amantes le daba el trago por cucharadas. Había recibido tres tiros en la cabeza por una banda rival de narcotraficantes y el hombre tenía más de 30 establecimientos en Colombia. Una salgareños hermosísima abrazaba a un hombre y le daba agradecimientos por el último regalo que le había hecho, una cocina integral. Hablaba de un horno en frío y otras extravagancias de la electrónica.

Uno de los hombres fuertes de la clase emergente decía que su especialidad era el lavado de dólares. Otro hablaba que su organización tenía más liquidez que Bavaria y Colteger juntos. Era tal la fuerza del dólar que los políticos, las aduanas, los militares y los gobernantes cerraban el pico. En el bar de la hacienda unos 10 jóvenes, elegantemente vestidos, ofrecían en unas bolsitas de plástico la cocaína pura y el bazuco. Esto sucedía en la finca Paysandú donde en el sótano de la casa se llegó a tener a 200 kilos de ese divino polvo.

Ésa noche se hicieron negocios de propiedad raíz y de ganado por más de 400 millones de pesos. A las cinco de la mañana volaba un helicóptero entre Cerro Bravo y Cerro Tuza, que había partido de Concordia, con una mujer espigada, misteriosa, de anteojos y vestidos lujosísimos. Se dirigía Pereira. La víspera, con sus acompañantes, perdió 50 millones de pesos.

EL TERREMOTO POLÍTICO

En agosto del 83 se presentó un terremoto político en Concordia porque logré apoderarme de la administración municipal. Esto no gustó a la clase elitista ni a los finqueros ni mucho menos a Ernesto Garcés Soto, cafetero y jefe del partido conservador. Había que conservatizar a Concordia.

El hombre planificó desde sus oficinas en Medellín algo maquiavélico y napoleónico. En tres meses se trajo a 2.750 ciudadanos de los municipios del Valle de Aburrá a inscribir sus cédulas. Era gente buena, ingenua y también mucho lumpen. A las elecciones llegaron 1.600 a un costo de 8 millones. Los asalariados de sus 40 fincas fueron amenazados con la expulsión si no votaban por el movimiento nacional. La emisora Radio Suroeste, que me había combatido durante 11 años en forma abierta, cruel e injustamente, se fue con la reconquista liberal para complicar más las cosas.

El día de las elecciones desfilaron para todas las veredas de Concordia unos 120 automotores de todas las especies. Mi equipo político sólo tenía seis carros. A las nueve de la mañana la relación de fuerzas era de un voto mío por seis contrarios. Durante el día esta diferencia fue disminuyendo y a las cuatro de la tarde, cuando fue al cierre, la relación era de cinco a seis. Si ésta se prolonga una hora más habríase presentado un empate. En 20 años, mi equipo ganó todas las elecciones. Toda lucha tiene su costo y según Kafka, la lucha envejece. Gasté $250,000 para impedir mi crucifixión política. Radio Suroeste gastó 2 millones y medio y el grupo liberal más de 1 millón. El conservatismo 11 millones.

LA CABALGATA

A los dos meses de las elecciones hubo una hermosa cabalgata que llegó de Salgar. Eran 135 cabalgaduras encabezadas por César Posada Vélez y su esposa Adela. A las dos de la tarde llegaron a la plaza de Concordia y le dieron varias vueltas. Allí se encontraron con otra que provenía de Titiribí. Salgar le rendía un homenaje a su hermana mayor y Titiribí a su hija predilecta. Hermoso espectáculo de civilización y cultura.

José Ignacio González Escobar

sábado, 9 de noviembre de 2013

CONCORDIA. FRENESI Y GUERRA. CAPITULO 20


CONCORDIA. FRENESÍ Y GUERRA

CAPITULO 20

EL TENIENTE DEL EJÉRCITO L. R.

Un viernes salí de mi consultorio y me fui al café la Bolsa saliéndome al encuentro el Teniente del Ejército L.R. para pedirme una explicación. Ingería licor en el quiosco de la plaza principal. Yo lo había operado de las amígdalas y de una hernia inguinal lo cual para él había sido un desastre pues le había quedado una pierna más corta que la otra. Por ese motivo casi lo rechazan en la Escuela Militar. Me sonreí y traté de mamarle gallo diciéndole que yo merecía el premio Nobel de medicina por esa fabulosa técnica quirúrgica.

El Teniente captó la ironía y como un tigre se puso de pie y en alerta sacando la pistola. Los compañeros lo desarmaron y lo aplacaron.
A los 15 días en el sur del Tolima, en territorios de Charro Negro, Chispas, Tarzán y Tiro Fijo, recibió un tiro de carabina que le lesiona profundamente uno de los ojos. Mentes suspicaces, sostienen que fue desde el suroeste antioqueño.

LA COLOMBIA DESNUDA

El doctor Gustavo González Ochoa, un día domingo, se presentó con varios niños incluido uno de color negro que había sido adoptado por su familia. El maestro, médico y sociólogo de Urrao. Lo atendimos en compañía de los doctores Gallo y Botero. Nos habló de la sociedad injusta en la cual vivimos. Ésa misma semana nos envió, con sincera y hermosa dedicatoria, tres números de su “Colombia Desnuda”.

MONSEÑOR TRUJILLO

Nos visitó Monseñor Augusto Trujillo Arango, obispo de Jericó, con su rostro angelical. Porte aristocrático pero al tratarlo un personaje democrático y sencillo. En el púlpito, por su oratoria, nos hacía recordar esos truenos sagrados de Bossuet, La Mennais y Lacordaire. Estaba preocupadísimo por el problema social colombiano y muy apegado a las encíclicas papales.

EL MÉDICO NEURÓTICO

Un sábado por la tarde del año 68, hizo presencia en el hospital de Concordia el médico Jaime Meza Medina. Traía una misión especial emanada del gobernador Octavio Arizmendi Posada. Debía sacarme del hospital de Concordia del cual yo era su director. Se presentaban quejas de un grupo liberal minoritaria encabezado por el doctor Ernesto Gallo Guerra y el político Lázaro Restrepo. Yo manejaba el hospital con el criterio de que no se trataba de una empresa privada sino de prestar un servicio médico social. Por eso llegamos a efectuar 3.000 consultas al mes, dos partos diarios y 48 cirugías, en promedio.

El hombre llegó apremiado y un poco neurótico. Lo invité a entrar a mi consultorio y lo hizo de manera displicente. Yo tenía sobre el escritorio un libro sobre los partidos políticos de Maurice Duverger y una obra de Gastón Bachelard. Con desconfianza los cogió, los pesó y hojeó. Me preguntó quién eran esos escritores. Le expliqué que el primero era un politólogo y el segundo un epistemólogo, ambos franceses. Abandonó el consultorio a regañadientes.

Al día siguiente entré a su habitación. Vi la maleta entreabierta un libro de Levi Strauss, El Ser. Y el trabajo del matemático Jules Willemim y sobre la cama, la Fenomenología de Hegel. Me sorprendí, estaba frente a un médico filósofo y actuando en su mismo campo tenía que desarmarlo y domesticarlo. Le propuse que los viernes por la tarde discutiéramos el caso interesante de la semana y todos los días una hora a la cultura de la política internacional, nacional, departamental y municipal.

Me pregunto: ¿González qué concepto tiene usted de la política? Le respondí: es una estrategia el arte de elegir y ser elegidos. La medicina, la ingeniería, el derecho, son tácticas menores. Y también quiso saber qué opinaba de Carlos Marx. Le dije: leyó, analizó, y criticó todo lo trascendente de los griegos, romanos, ingleses y franceses. El doctor Meza olvido al gobernador entrando en mi órbita médico cultural y viceversa. Hicimos una maravillosa amistad por espacio de 13 meses con una base cultural.

EL DOCTOR ERNESTO GALLO GUERRA

Asesorado por Lázaro Restrepo pidió a la Secretaría de salud departamental un médico liberal. Como era miembro de la junta del hospital fui a visitarlo contándole los acontecimientos de la víspera y proponiéndole que nos hiciéramos cargo de la dirección hospital. Se negó aduciendo que el de noche no iba a visitar enfermos y detestaba las necropsias. Le respondí que yo haría esas actividades. Continué siendo director hasta el año de 1970.

EL OBISPO ASUSTADOR

El colegio María Auxiliadora de Concordia fue regentado por las monjitas de quienes yo era el médico. La directora me dijo que por problemas económicos el colegio desaparecería. Que la Secretaría de educación era partidaria de integrar este colegio femenino al Liceo de Jesús, masculino. El padre Manuel Herrera, rector de ese Liceo, vio con buenos ojos la integración. El padre Rafael Fernández, párroco no lo aceptó y se ofuscó. La emprendió contra Herrera y mi persona. Ambos se presentaron a una sesión del Consejo donde Fernández rabiosamente trató mal a Herrera y a mi persona. Yo era el demonio y Herrera se había afilado tras de mí. Silenciosamente pensé en Jean Paul Sartre y su obra de teatro “Dios y el Diablo”.

Monseñor Juan Eliseo Mojica, obispo de Jericó, tomó cartas en el asunto trasladando a los dos sacerdotes. Estando de visita en Concordia le ofrecimos una copa de champaña. Después de tres de estas botellas en la cabeza me acerqué al obispo con el fin de saludarlo y felicitarlo por ese maravilloso cambio en las jerarquías eclesiásticas del municipio. Me dijo: "usted tan calladito y tan buena persona, se me ha metamorfoseado en un hombre malo, así me lo han recomendado, se los voy a volver a enviar". Los tragos se me pasaron y un temblor frio invadió mi humanidad.

RÁPIDA LIBERACIÓN

Jesús María Castaño, de tipología indígena y caminar de esclavo, tenía simpatía y respeto por todo transeúnte. Estaba comprometido en la muerte violenta, en compañía de Aníbal Castañeda, de dos finqueros andinos en el cañón del Barroso. Era buscado por el alcalde militar y las autoridades de Salgar como aguja en un pajar.

Me envió una noticia pidiendo me quiero entregar a las autoridades estuve al amanecer con Hernán Betancur y don Carlos Castaño en un potrero de Morelia. Pase con él y sus acompañantes por la plaza de Concordia camuflados e hice entrega de ellos en la alcaldía de Salgar. Le exigí al alcalde una constancia de la entrega. Este, furioso, lo hizo. La orden era fumigarlos. Los pasaron a la cárcel de la Ladera. Me dijeron que tenían $1000 para su defensa.

En Medellín toqué a las puertas de las oficinas de decenas de abogados que decía necesitar más dinero por adelantado. Alguien me recomendó un tinterillo que llevaba más de 40 años conociendo estos casos. Conocía el código penal al dedillo. Lo encontré casi en Guarne. Hombre moreno, rechoncho y de anteojos, debía de una botella de aguardiente y estaba cenando con las estrellas y recitaba un verso de DÁnunnzio, El Animal Triste. Yo intervine recitando le "Las Mujeres" de este poeta. Me abrazó invitándome acompañarlo.

Le conté el caso de Castaño entregándole los $1000. Llamó a su mujer y se los dio para que pagara las yucas que debía y le trajera otra botella de ron. La mujer cambió de inmediato su genio arreglándose en ese momento su matrimonio. Me quedé dos días más en Medellín y cuando llegué a Concordia casi que de inmediato aparecieron detrás Jesús María Castaño y su compañero. Si me demoro un poco más en llegar ellos habrían arribado primero a Concordia que yo. Castañeda siguió en sus andanzas, recibiendo la muerte por las autoridades en Salgar.

TRAUMAS DE GUERRA

José Idàrraga, mayordomo de la finca Santa Mónica, al llegar a la zona de tolerancia nos invitó a un trago en una de las cantinas. De mala gana lo seguimos siendo interferidos por un policía vestido de civil el cual estaba embriagado en la cantina de Pablo Arturo Velázquez. El policía me hizo el siguiente reclamo: las pastillas y las cucharadas que le había formulado días antes no le habían servido para nada, además era liberal y yo no merecía un tiro sino varios. Pablo Arturo, inmediatamente, me llamó abriendo el cajón de la plata, dentro del mostrador. Allí había un revólver 38 largo.

Tuve un miedo rayano en terror cuando el policía buscó el orinal. Le insinué a Velázquez que no me fuera a dejar matar y en el momento oportuno interviniera. De varias zancadas gane la acera y me encarame en el vehículo que nos había transportado. Este arrancó deteniéndose a los 20 m. El policía nos hizo los cinco tiros. Cuatro hicieron impacto en las llantas de atrás y el quinto en el guardabarros. Salimos corriendo por las mangas vecinas y llegamos a la plaza. El hombre fue desarmado y detenido en el cuartel de la policía.

En la declaración dije que se trataba de una psicosis de guerra. El hombre había cometido varios homicidios en la guerra civil y todas las noches soñaba con sus víctimas. No lo destituyeron y lo trasladaron para Medellín. Una noche en Guayaquil nos encontramos frente a frente. Él iba uniformado con dos compañeros, me tendió la mano dándome los agradecimientos por la declaración mía. Posteriormente también lo encontré en el municipio de Angelópolis donde se portó caballerosamente conmigo y era bien aceptado por la comunidad.

SUICIDIO POR DANILO

El caballo Danilo apareció en el municipio de Bolívar en manos de Benjamín Calad. Concordia tenía fama de haberle arrebatado la primacía de las buenas bestias de silla a Salgar. Contaba con un hermoso ejemplar llamado Fantasma, de propiedad de Gabriel González y una yegua, la Dama, de Gilberto Garcés, hermano de Ernesto el cafetero.

Viajamos de Concordia Bolívar para conocer a Danilo. Llevaba en el carriel $15,000. En la plaza de Bolívar no recibió el médico Hernando Posada González. El caballo fue montado en los alrededores de la iglesia. A Hernán Arias no le gustó el color rucio y los lunares en la cara y las patas. Nos pidieron $20,000 y los de Concordia no nos quisimos subir de 15. A los pocos días fue vendido a Jesús María Uribe (Uribito) de Titiribí. A los pocos meses cambió de dueño a Luis Duque, el cafetero y político, valiendo una millonada. Allí murió y fue embalsamado. El socio de Benjamín Calad, al saber la evolución monetaria del caballo se arrojó del Palacio Nacional, matándose.

DON LÁZARO

Lázaro Restrepo estuvo en el abaleo de la Cámara de representantes donde fue muerto el representante boyacense Jiménez y herido el doctor Soto del Corral. No tuvo tiempo de evitarlo sacando el revólver regresando muy cabizbajo a Concordia

LAS HELADAS REPENTINAS

Carlos Trujillo, una tarde en Medellín, sintonizó aún radioaficionado el cuál anunciaba unas heladas en la zona cafetera del Brasil. Se fue al aeropuerto pero ya se había ido el último avión con destino a Bogotá. Decidió irse por tierra hacia la capital. Ese mismo día, en horas de la tarde, estaba en Río de Janeiro comprobando las noticias de las heladas. Inmediatamente voló a Nueva York donde hizo fantásticos negocios colocando varios lotes de futuros. Regresó a Colombia donde hizo lo mismo. Con la asesoría de Ernesto Garcés Soto jugó con el precio de varios lotes durante 15 días ganándose 80 millones de pesos sin comprar ni movilizar un solo grano de café a los Estados Unidos. Concordia es una tierra de tahúres y cantores porque en todo negociante hay un tahur dormido o despierto.

MAMÁ REGINA

Nació en la década de los 30 en Concordia, en la calle de Amelí también llamada siete brincos. Especie del lecho abandonado de quebrada, indudablemente la calle más fea que hay en Colombia. Su casa natal aún persiste, de dos pisos y construida en bahareque. La casa amenaza ruina debido al paso del tiempo y a la estupidez de sus seguidores quienes constantemente se llevan pedazos de porque según ellos está magnetizada. Era de familia humilde. Se trasladó a Medellín donde fue secretaria del psicólogo Dorancé Giraldo. Con la máquina de escribir daba cursos de gnosis por correspondencia aprendiendo muchos términos y trucos de psicología cuando el psicólogo dedicaba sus cartas.

Trabajó en una agencia de viajes y se fue a Nueva York donde entró en contacto con una secta religiosa y en una brillante ceremonia le injertaron la sangre y el alma de una adivina o pitonisa de siglos pasados. Patentada como adivina recorrió varios estados de los Estados Unidos. Pasó a Colombia y luego a Concordia donde un día cualquiera apareció un afiche con la siguiente leyenda: Regina 11, es en Concordia para presidente Colombia.

Las peregrinaciones de "Mamá Regina" fueron cuatro a Concordia. La primera peregrinación estaba compuesta por 27 buses todos repletos de gente y unos 40 carros pequeños en gran parte lleno de gringos y gringas. Vino luego la peregrinación a la finca de " Mamá Regina " que limita con el asilo de ancianos y está al frente del cementerio. En los pies de la finca da órdenes de que nadie la siga y ascendió a una colina. Abrió las manos y entró en levitación. La colina y los postreros aledaños quedaron magnetizados y la gente emocionada gritaba en diversos idiomas.

Descendió vestida de una blusa vaporosa, desplegó las manos en forma de alas, con la mira en el horizonte y anunció la multitud que iba a construir una autopista desde la finca hasta la plaza principal de Concordia. Que las avionetas de los turistas y sus seguidores vendrían de Miami y de los países vecinos que aterrizarían en dicha pista. Además que construiría un complejo hotelero y desde Medellín había anunciado que iba a detener el sol pero ese milagro no se verificó.

En la tercera peregrinación fue política ya que se lanzó para el Consejo de Concordia. Le dio una vuelta a la plaza con una escoba, su símbolo y bandera política. Su programa barrer a los viejos y a la vieja política. Sacó dos votos. Las casas de Concordia se llenaron de sus retratos, de camisetas dizque magnetizadas. Un gran negocio.

José Ignacio González Escobar

viernes, 8 de noviembre de 2013

CONCORDIA. FRENESI Y GUERRA. CAPITULO 19


CONCORDIA. FRENESÍ Y GUERRA

CAPITULO 19

ALFONSO LÓPEZ MICHELSEN.

Llegué a Urrao donde se encontraba Alfonso López en campaña. La mayor parte de los emerrelistas de Urrao se escondió. Lo llevamos al Consejo municipal. Le preguntamos en donde estaba el "ábrete sésamo " ya que el porvenir estaba oscuro ante la avalancha de rojaspinillistas, que se había convertido en una especie de frente popular. Se sonrió y no adelantó nada. Su discurso fue extraordinario y original sobre la orientación que se le debía dar al liberalismo en las próximas elecciones, las cuales terminaron llevándolo a la presidencia. Yo regrese contento a Concordia porque había conocido al hijo de Alfonso López Pumarejo del cual habíamos sido incondicionales políticos. Cuando aceptó la candidatura en la convención de Medellín, emocionadamente se refirió al liberalismo de Concordia.

Le tocó café hasta tres dólares la libra, no creándose una infraestructura agraria con ella ni una rehabilitación de ferrocarriles ni de puertos y ninguna modernización de la producción industrial. 30 carreteros se enriquecieron desmesuradamente. Se consolidó el latifundio y el poder de los terratenientes. Y también el contrabando de café y las transferencias de dólares. Un camión de 8 toneladas que salía del interior del país al llegar a la Guajira dejaba 8 millones de utilidad. Suficiente para comprar otra finca. En los municipios cafeteros, el campesino minifundista, le vendió al gran señor su parcela, con ello compra una cantina o un carro que eran sus dos máximas ambiciones en ese momento. Los pueblos carreteros se convirtieron en unas cantinas, aumentaron los delitos de sangre y los abogados penalistas enriquecieron.

EL SENADO DIALÉCTICO

Trabajo como una hormiga unas veces abierta y otras silenciosamente. El 80% del parlamento colombiano es dialéctico. Nada de metafísica. Coloca ciertos valores como la verdad y la lógica patas arriba. Manipular y las polticopatías. El quijotismo político, el maquiavelismo, el turismo político, el corre ve y dile, el presupuesto nacional, las promesas, mentiras y engaños y, mucho más, el mimetismo político. No estudia el presupuesto sino que lo despedaza para sacar auxilios regionales, la mayor parte de los cuales no se pagan. Da cartas de recomendación como si fuera un mandadero de su clientela política. Viaja frecuentemente al extranjero, goza de inmunidad parlamentaria amparándose en ella para ciertos tropiezos. Los de la línea Pekín se insultan con los de la línea de Moscú.

EL SENADO DE SEMOVIENTES

El canciller Indalecio Liévano Aguirre dio la orden de votar afirmativamente la ley sobre el divorcio. El senador Gregorio Becerra de Boyacá, asustado, decía: no existe norma humana o divina que le prohíba a un colombiano vivir con cuatro semovientes. Costeños alegaban que ellos reconocían a los hijos naturales, lo que no pasaba en el interior del país. Di una constancia diciendo que en la época de los grandes descubrimientos nos enfrascamos en cuestiones abstractas, religiosas e irrealizables. Que debatiéramos los grandes problemas del país: reforma agraria, seguridad social, reforma urbana, nacionalización de la banca y el transporte y terminaba con una frase de Federico Niche: "el matrimonio corrompió el concubinato". Fue mi única intervención durante cuatro años en la plenaria la Cámara, no en la Comisión quinta. La ley pasó sin dificultades.

Durante los cuatro años que visite a Bogotá como turista parlamentario lleve una vida de austeridad, casi de asceta. Sufrí un terrible ataque de úlcera gástrica debido a licor y prometí nunca volverán a embriagarme, y la he cumplido.

EL SANTOFIMIO

Alberto Santofimio Botero, joven impulsivo, de una gran capacidad retórica y dialéctica, explicación fácil y sima para todo lo divino y lo humano, mago de la improvisación, da la impresión de que está leyendo. Una meta: el poder, todo el poder. Una falla, haber atacado al maestro Echandia. Todas sus intervenciones producen impacto y simpatía en los parlamentario jóvenes. Será presidente, no sabemos cuándo. Posteriormente caen una planificada e inteligente "celada política " por parte de sus enemigos y contradictores políticos.

EL PARTIDO DE NADA

En 1982 estuve con la candidatura de Alfonso López Michelsen a quien acompaña en una reunión verificada en Bolombolo. Hizo entrega de un documento de 10 páginas a Ernesto Samper Pizano, sobre la trascendencia y vacío ideológico del Partido Liberal, con carácter evolutivo, lo cual no se ha verificado. Más tarde, en una concentración en Urrao, hice entrega personal de un documento de 20 páginas escrito por mi hijo Vladimir a Alfonso López criticando la socialdemocracia. Ideología y partido de ricos y de resignados ante el avance del marxismo.

Vino luego el gobierno populista de Belisario Betancur cuya campaña electoral corresponde a una caricatura de un malabarista tirando bonos al espacio. Uno dice: Fidel Castro, otra democracia cristiana, otro socialismo, otro conservatismo y varios, Anapo. Algo a lo que contestó García Lorca cuando le preguntaron cuál era su partido: ser comunista, socialista, liberal, católico, ateo, conservador y nada.

LOS GALLOS DE JULIO VILLA

A los 30 días del golpe de estado del 53 me llamó el Dr. Julio Villa, médico presentante de Betulia, con el fin de ver un enfermo crónico. Llegué a ese pueblo a las cinco de la tarde. El profesor C. Luis, el enfermo, no presentaba ningún síntoma grave. Me dispuse a regresar a Concordia, oponiéndose Julio quien, casi revólver en mano, me hizo montar en su vehículo para acompañarlo a la población de Urrao, en donde tenía unos gallos de pelea. Julio con el trago se perdía volviéndose agresivo y peligroso y no aceptaba argumentos ni diálogos. En el asiento de atrás se sentó Leopoldo Muñoz y otro personaje de quien no recuerdo su nombre. Un agente viajero que vendía ferretería le rogó que lo llevara y se colocó en el puesto de a adelante entre Julio y mi persona.

Al llegar al Brechón de Urrao, Leopoldo sacó su revólver y empezó a gritar vivas al Partido Conservador, disparando al aire. De los montes vecinos gritaban viva el Partido Liberal y también se oían disparos. Leopoldo puso el revólver en la sien de la gente viajero diciéndole que se identificara políticamente, que desde tempranas horas en la plaza de Betulia su figura no le había gustado. El hombrecito, con voz entrecortada, le dijo que era conservador y difícilmente sacó los papeles que le entregó. Un sudor frío, frío y macabro sacudió mi humanidad. Julio aceleró el vehículo y al llegar a un retén del Ejército en la vereda del Tigre, no quiso detener el automotor ante las señales de los soldados. Éstos dispararon sus armas contra el carro. Había una espesa niebla y una cerrada curva delantera y no me explico, como no nos mataron. La velocidad, la niebla y la curva tal vez lo impidieron.

Luego, en la confluencia de la Cartagena y el río Pabón, ya en terreno plano, el carro se encunetó. A todo el frente del río Penderisco aparecieron unas 30 o 40 linternas, gritos y disparos. Eran los guerrilleros de Franco que estaban en vísperas de entregarse. Abandonamos rápidamente el carro, penetramos a un potrero cuyo pasto casi nos tapaba. Allí escondidos debimos esperar el amanecer muerto de frío. Al día siguiente regrese a Concordia y debido al frío se me reactivó el paludismo pescado en Córdoba que por poco me mata.

EL ENTIERRO DE LUIS PULGARÍN

En febrero del 50 trajeron al hospital de Concordia un enfermo casis semicomatoso de la hacienda Santa Clara de Jesús María González. Se llamaba Luis Pulgarín. El enfermo muy inquieto me cogía las manos y me decía que en el barranco de atrás de la cocina se encontraba. Al día siguiente el enfermo murió. Apareció un hijo quien maliciosamente le pregunto a las enfermeras si su papá había hablado algo sobre un oro en libras esterlinas. Al día siguiente apareció Jesús María González con su yerno Leonardo Toro haciendo la misma averiguación. Se le contó la misma historia. Leonardo se fue en su carro expreso encontrando que el entierro ya se lo habían sacado. Se trataba de un baúl con libras esterlinas, trabajo de 60 años de un gran cosechero.

La valentía de Eugenio Restrepo, hombre apuesto, de piel colorada, cara llena de pecas, muy parsimonioso en el caminar, y cuidadoso en el vestir, si había venido de la vereda Piedra de Candela. Allí vivió las dos terceras partes de su vida. No estando de acuerdo con la acción intrépida, el atentado personal, las expediciones punitivas y la insolencia de las brigadas fascistas, hizo abiertas críticas a esos actos. Era enemigo de Víctor Laverde. Estando Eugenio en el café Danubio, Víctor le mandó cuatro policías ebrios de otros departamentos llevados por un civil de su confianza. Yo estaba cerca y presentimos los acontecimientos.

Eugenio sacó un hermoso revólver marca Colt Caballo, concha de nácar y con la cacha le dio duro a la mesa diciéndoles que tenía cinco tiros y que ellos también eran cinco, que ese revólver en Piedra de Candela había matado a liberales y conservadores, cuando era peligroso ser conservador. Que allí había un hombre ecuánime y armado, que cambiaran tiros. El civil y los cuatro policías salieron asustados diciéndole a Víctor que ellos no peleaban con un conservador bravo. A los pocos días se fue a vivir a Medellín donde murió apaciblemente. La muerte le ganó al hombre guapo, cazador, hijo único, soltero y buena vida, que durante la década del 25 al 35 fue el hombre de referencia en el municipio de Concordia.

EL POLICÍA DESERTOR

Me llamaron a ver un enfermo que decía tener fiebre, estaba angustiado inapetente que era policía. Me contó que estuvo en varias comisiones de orden público en Betulia y en el oxidante antioqueño. Hacía tres días había sido escogido por órdenes superiores del gobierno de Rojas con el fin de eliminar al doctor Fernando Gómez Martínez, director del periódico El Colombiano en las puertas del diario. Cuando saliera de su despacho le dispararía. Sus editoriales incomodaban al rojaspinillismo antioqueño. Dos días antes del atentado se hizo el enfermo y huyó con su familia a Concordia. Me relató esta historia que debía guardar en secreto. A la semana siguiente sucedió el golpe de estado del 13 junio salvándole el pellejo a mi confidente.

EL CARRIEL DE JOSÉ VALERIANO FLORES

Un domingo en las horas de la mañana llegó a mi consultorio Valeriano Flores, vendedor de maíz y panela en la plaza principal. Es el principal prestamista del municipio aunque era analfabeta. Lo noté algo deprimido, resentido con su familia y algo enfermo. Me dijo que lo llevara a Medellín y le consiguiera los especialistas que necesitara. Tomamos un taxi hacia el hospital San Vicente de Paul. Valeriano fue acomodado en el segundo piso e insistió en que ninguna enfermera le pusiera la piyama sino que lo hiciera yo personalmente y me entregó el carriel para que lo llevara a mi casa. En ese momento entró la hermana Teresa a quien yo conocía y delante de José Valeriano le entregue el carriel para que lo guardara. El viernes fue operado y murió el día sábado.

El doctor Villa me contó sobre las complicaciones postoperatorias del paciente y que antes de la muerte le había dado un delirio. Habló de unas bagaceras y de una máquina de caña, mencionando esas dos palabras más de 30 veces. Después del entierro llegaron sus hijos y viuda a mi consultorio preguntando por el carriel. Les dije que lo tenía la hermana Teresa. Un mes después le conté a su hijo lo del delirio de las bagaceras. Días después me veía y se reía. Me dijo que yo era un sublime pendejo. El carriel tenía $800,000 en billetes de 500. Letras por 700,000. Entre ellas una mía y que en la bagacera se había sacado uno de los más jugosos entierros.

A raíz del contenido del carriel y el entierro y otras cosas más, los hijos dieron en exterminarse. Crean un problema de orden público en Concordia. Por mucho tiempo aparecieron dos sicarios: Julio Ramírez (el Mosco) quien después fue casado en el alto de San Jorge. Heriberto Vasco quien defendía a los Flores y fue muerto por otro sicario cuando asistía a un entierro. Las veredas Llanadas, Llanaditas, las Camelias y Yarumal se contagiaron de esas querellas familiares. Los muertos fueron aproximadamente unos 60. Después del 13 junio del 53, Concordia tuvo fama de municipio violento.

José Ignacio González Escobar

jueves, 7 de noviembre de 2013

CONCORDIA. FRENESI Y GUERRA. CAPITULO 17


CONCORDIA. FRENESÍ Y GUERRA

CAPITULO 17

EL DEFENSOR DE BETULIA.

En cierta ocasión conversando con los Altamiranos, me decían que yo había ido a su tierra muy bien armado: con el Indio y con Ernesto Vasco. Existía una seria rivalidad política y administrativa entre la cabecera de Betulia y su principal corregimiento, Altamira. Los últimos, un domingo por la noche atacaron al pueblo siendo Vasco el principal defensor, matando a tres Altamiranos en 1948 cuando se empezó la violencia política. Ernesto ya vivía como carnicero en el municipio de Caldas, Antioquia. Siendo provocado por el resguardo de rentas, presentose abaleo en donde hubo tres muertos, todos se los atribuyeron a Ernesto. Hubo legítima defensa. Vasco decía que eso había sido nada, sólo una riñita porque el Resguardo lo estaba persiguiendo por liberal.

EL PRIMERO DE LA SANTAMARÍA

Vino la elección de Guillermo León Valencia para el segundo período del frente nacional. En Concordia voté por Valencia e hice votar a centenares de liberales por él. Valencia trató al Partido Liberal con guante de seda y con mano de hierro a las guerrillas, las cuales tenían contenido de clase y su embrión había estado en la contienda partidista del 49 al 57. Su ministro de guerra casi le da un golpe de estado. Seguíamos en nuestra permanente bobada. La cúpula liberal lo miraba bien y tenía confianza en sus actos. Creo que influyó bastante su actitud en la plaza de toros de la Santamaría en 1944, antes del golpe de estado, en Pasto. El segundo incidente en esta plaza de toros sería el que sucedió por parte de los gendarmes guardaespaldas de la hija de Rojas Pinilla para los años 50.

VISITA A POPAYÁN

En 1942 los bachilleres del Liceo Antioqueños visitamos a Popayán. Allí contemplamos los cuadros históricos, visitamos los museos, los altares y las casas de los 18 presidentes que ha dado el departamento del Cauca. Quedamos aturdidos con tanta anécdota. Alcurnias, títulos, pergaminos, condecoraciones y nombres de familias ilustres.

El grupo escogió a tres estudiantes, uno conservador Guillermo Quijano de Titiribí y a dos liberales: Pablo Cárdenas y a mi persona con el fin de contactar al maestro Valencia y pedirle una audiencia. Convenimos en encontrarnos a las ocho de la mañana en el parque principal de Popayán para conversar con el maestro. A esas ahora el hacía su paseo matinal. Quijano hablaría sobre su vecino, el Concordiano Ñito Restrepo. Pablo Cárdenas lo llevaría el campo de la política internacional. Yo trataría acerca de la cultura europea y en especial los poetas malditos franceses.

Al presentarnos se conmovió al saber que éramos antioqueños. Contó que había estado con Ñito Restrepo en el aniversario de la batalla de Ayacucho y que lo había recibido en su casa de Paletará. Que había sido amante de las buenas escopetas y los buenos perros. Le gustaba la casa de noche. Quijano le contó que Ñito tenía un hijo, el cual vivía en Titiribí con su madre María de Jesús Castaño y llamado familiarmente Castañito. El maestro se sorprendió ante esta noticia que era un aspecto desconocido en la vida del gran Ñito.

Después de una hora de hablar de antioqueños yo le dije: Maestro, lo felicito por esa hermosa traducción suya del "retrato" de Baudelaire. Dijo: cuando estuve en el Mediterráneo lo que más me llamó la atención fue el acento, la fuerza y la sensualidad de los poetas franceses. Su cultura y hasta los prostíbulos orientales tenían su encanto. Maestro, díganos cuál es la cultura que supera la francesa o la alemana. Contestó: Francia sabe más de política que Alemania. Dominó a los estados alemanes durante más de 40 años. Las guerras napoleónicas las guerras napoleónicas y la política de control natal parece que la han agotado. La universidad alemana es científica, muy superior a la francesa, semillero de técnicos e ingenieros. En Alemania hay una gran reacción contra los franceses. Trátase de un problema histórico de acción y reacción. Francia se opuso a la islamización de Europa con Carlomagno y con Carlos Martel se opuso a la germanización del mundo latino.

EL CAPITÁN FRANCO

A raíz de las dos visitas efectuadas a Bolívar por Mariano Ospina Pérez en el 45 y 48 y a la reunión efectuada por el secretario de gobierno Carlos Mariano Londoño en Bolombolo, en donde clavó un cuchillo sobre una mesa, diciendo a los concurrentes: que así se iba a tratar, en lo sucesivo, al Partido Liberal, se organizaron las brigadas fascistas con epicentro en Bolívar y se generalizaron los aplanchamientos. Ante la acción conservadora se provocó que una parte del liberalismo del suroeste decidiera no dejarse castigar, organizando movimiento guerrillero con base en el municipio Urrao, localidad estratégica.

Se seleccionó por su gran extensión, su variedad de climas, su riqueza agropecuaria y su acendrado liberalismo. La guerrilla tuvo como jefe al andino Juan de Jesús Franco, denominado Capitán Franco, conocedor del terreno y de la disciplina militar. En un accidente con una bomba casera, en la vereda Calles, perdió una de sus manos. Tuvo su cuartel general móvil en las veredas la Colunga, en el río Pabón, en la vereda Santana, cerca la finca la Palmera de los Ospinas. Su acción se extendía a los municipios de Betulia, Concordia, Salgar, Anzá y el occidente antioqueño.

Tuvo excelentes soldados, en su orden: Herlindo Montoya, Delio Mejía, Octavio Caro, Luis Castillo, Aristides y Fabio Urrego, Manuel Rodas y mujeres de la talla como Ascensión Serna, Otilia Durango, María Montoya, Graciela Borrego y La Santera. Guerrilla mal armada, sin logística y unidades sanitarias. Una acción sin ideas. Guerrilla romántica de carácter liberal.

La dirección ideológica tuvo, incluso, divisiones entre los liberales oficialistas y los emerrelistas donde incluso en el mismo Consejo municipal fue muerto uno de los oficialistas y otro del bando contrario en el Café Central.

DARÍO ECHANDIA

Me invitaron a una concentración en la plaza pública de Urrao presidida por Darío Echandia. En el hotel Hernando Agudelo representó a Echandia quien se emocionó profundamente cuando le conté que había sido condiscípulo y colega de su secretario de salud en el departamento del Tolima, Carlos Torrente. Su viuda, doña Consuelo Posada, estaba en esos momentos en Concordia. Pensó en acompañarme con el fin de saludar a Consuelo. Carlos murió en un accidente de tránsito un sábado por la noche entre Ibagué y Girardot, al chocar su carro contra un camión con la paradoja o tragedia que quien lo recogió herido en la carretera fue un carro oficial que venía de Ibagué con Darío Echandia, quien viajaba hacia Bogotá. Llevaron a Carlos al hospital de Girardot en donde murió. Torrente era conservador laurianista y futuro gobernador del Tolima.

EL CONSEJO MUNICIPAL DE CONCORDIA

Fui llevado al Consejo municipal en el año 64 por primera vez. Tuve como opositor del partido contrario a ciudadanos respetuosos como Jesús María Arias, Miguel Martínez, Juan Laverde y Alirio Montoya. También ciudadanos campesinos y humildes del MRL muy civilizados y correctos como Pablo Arturo Velázquez.

Estos consejos se rigen por unas leyes de 1913, obsoletas y anticuadas. Sus funciones son muy precarias: aprobar el presupuesto, vigilar la ejecución y se gasta en funcionamiento el 80% quedando una parte mínima para inversión la cual se hace sin seguir un plan de desarrollo racional. Es la tragedia de la célula municipal. Fui concejal por los 10 años siguientes y luché para la construcción de una carretera al corregimiento de El Socorro de la cual se ha logrado sólo 13 km. Abriríamos al municipio a la electrificadora Antioquia. Conseguimos una agencia de bienestar familiar. Nos comprometimos en la ampliación del acueducto urbano. Se luchó en reforestar ciertos causes de aguas y veredas. Se construyeron escuelas rurales como la de Honda, Burgos Medio y la León de Greiff en la Herradura. Se aprobó el estatuto sobre valorización con el cual se pavimentaron las principales calles. Se hizo la dotación médica del hospital San Juan de Dios. Se creó el centro de salud del Socorro. Se defendió la construcción de la carretera al Concilio. Se luchó por la paz entre liberales y conservadores.

EL DEPARTAMENTO DE URABÁ

En 1972 se presentó un debate sobre la creación del departamento de Urabá. Esta región necesitaba una integración no sólo económica, sino racial y de clases. El antioqueñidad era un mito ya que estábamos frente al fenómeno de la costeñización del departamento. A José Aníbal Cuervo le grité que la industria antioqueña era otro mito porque se trataba de una industria liviana y de mala calidad. Que no había un embrión de una industria pesada. Se enseñaba manejar el torno y el automóvil y no a fabricar por completo estos medios de capital.

DIEGO CALLE RESTREPO.

Del 70 al 74 gobernó el país Misael Pastrana Borrero con su célebre "Pastranazo" económico. Creó los upacs. Desde entonces vino el descuadernamiento de la economía colombiana. Políticamente desarticuló a la Anapo, movimiento populista con ingredientes comunistas, el cual cogió una fuerza arrolladora durante los últimos días del gobierno de Carlos Lleras. Cuando la elección de Pastrana, la Anapo sostuvo que le habían robado las elecciones.

Tuvo como gobernador de Antioquia a Diego Calle Restrepo, liberal nacido en Bolívar. Economista de profesión, ministro de hacienda de Guillermo León Valencia. Me constituí en la asamblea en uno de los defensores de su gobierno. Aceptó una invitación mía para ir a Concordia donde lo lleve al hospital prometiéndonos y dándonos después casi toda la dotación, ya que posee rayos X, aparatos de anestesia, lámparas cielítica, instrumental quirúrgico, y equipo completo de ontología. También se preocupó por la electrificación rural.

Con Diego planificamos un homenaje a varias poblaciones y a sus hijos célebres del suroeste. En Titiribí a Uribe y a Juan Bautista Montoya Flores. La cabalgata seguiría hasta la Barca de los Pobres, frente a Concordia. Pasaríamos a rendirle un homenaje a León de Greiff en la finca la Herradura. Ascenderíamos al Socorro. Allí en la época de la guerra civil, Diego Calle sufrió un traumatismo que le afectó una rodilla. Seguiríamos a la Cristalina donde todavía Diego añoraba una novia. En Concordia rendiríamos homenaje a Antonio José Restrepo y a Salvo Ruiz. La misma cabalgata seguiría a la Margarita en Salgar. Luego al municipio de Bolívar, su solar natal. Luego iríamos a Andes a rendirle homenaje al Indio Uribe y después a Bolombolo para inaugurar la escuela Salvador Ruiz. Esperamos tres meses la señal de Diego Calle pero ésta nunca llegó.

José Ignacio González Escobar

miércoles, 6 de noviembre de 2013

CONCORDIA. FRENESI Y GUERRA. CAPITULO 16


CONCORDIA. FRENESÍ Y GUERRA

CAPITULO 16

NUEVAS POLÍTICAS.

Durante el gobierno de Alberto Lleras Camargo se consolidó el MRL, por parte de Alfonso López Michelsen. Era gente joven que en su mayor parte eran de la cantera liberal. Entusiasmaron con los nuevos eslóganes, consignas, excesos verbales y hermosas frases, a inmensas masas campesinas. López hablaba de los " feudos podridos " término tomado de Manuel Azaña. " Los revolucionarios deben tomar el tren antes de que éste los deje", tomada de Lenin “El abanico de candidaturas" frase de Sartre.

Los compañeros Barberena y Juan de la Cruz Varela hablaban de reforma agraria al estilo Cuba. Jorge Chaires presentaba planteamientos sobre la economía marxista. Álvaro Uribe Rueda, santandereano, hablaba de un salario mínimo. Ridiculizaba a Carlos Lleras Restrepo, quien con cabeza caliente y ofuscado ante un sabotaje en el parque de Berrío por parte de Jaime Isaza Cadavid, los trató de hampones. Estanislao Posada decía que para hacer la redistribución del ingreso en Colombia era preciso colgar a todos los antioqueños que tuviera más de 1 millón de pesos en las ceibas de la avenida la Playa.

El MRL promulgaba que los problemas colombianos se debían al imperialismo norteamericano, a los oligopolios, al periódico el Tiempo, a la familia Ospina y a los Lleras. La Universidad despertó de las tres dictaduras semifascistas, empezó a leer y a comprender la dialéctica marxista y la fuerza universitaria ya no fue el convidado de piedra. Lo de la reforma agraria me emocionó profundamente. La consideraba una necesidad inaplazable y de redención inmensa de las masas campesinas con los cuales yo había convivido.

Constituimos un grupo político al que nuestros contradictores denominaron "los dinamiteros". El ideólogo era Hernán Toro Agudelo. Tomó parte en la discusión de la ley Guillermo Gaviria Echeverri, ingeniero muy inteligente de Frontino Antioquia. También Evelio Ramírez ingeniero especializado en administración pública. El abogado Carlos Moreno de Rio Negro. El administrador Augusto Mesa. El abogado Elías Espinosa y mi persona, ilusionado con la reforma agraria y la socialización de la medicina que debía implantarse en Colombia.

Éramos amigos de todos los del MR y veíamos Alfonso López a un intelectual y a un político interesante. Veíamos en el Frente Nacional una camisa de fuerza, un freno al desarrollo político. Atacamos al periódico " el Correo " y nos oponíamos a la cuarta gobernación de Jaramillo Sánchez.

CAMINO MÁS SEGURO

Un martes, a eso de las ocho de la noche, se presentó a mi casa un campesino de la vereda La Galana, en Salgar. Tenía su señora de parto y trajo dos cabalgaduras. Fue un parto feliz. El era un hombrecito de apellido Maldonado y me insinuó que amaneciera en el zarzo, pues su casa era demasiado estrecha. Le pregunté por qué no había ocupado a los médicos de Salgar, cuya casa quedaba cerca a ese municipio. Me respondió que había más seguridad en el trayecto de 15 km hacia Concordia que en los 3 a Salgar, ya que por allí merodeaba el Pálido con su cuadrilla. Recuerdo la satisfacción de quitarme una ropa empantanada y mojada después de haber prestado un servicio médico.

EL SARGENTO TOBÓN. PRIMERO DE TROPA. SUR

Llegamos a las dos de la tarde a Bolombolo y en ese momento apareció un personaje pintoresco con altas botas, camisa caqui, adornada de unos galones militares. Se trataba de Jorge Tobón Restrepo, hombre blanco, pecoso, locuaz, se reía de él mismo, de Andes, Antioquia, activista número uno del MRL. Su padre y tíos habían estado en el combate de Aguacatal en el año 1900. Jorge estuvo como soldado en el dudoso conflicto del sur. Su camisa caqui era de la época de la Guerra del 32, un buen símbolo Guerrero y político.

Después de hablar de los programas del MRL y de repartir hojas volantes partió para su solar natal. (El sargento Jorge Tobón Restrepo, denominado "Uno de Tropa", escribió su experiencia en la guerra con el Perú en un libro titulado "Sur". Dejó plasmados todos los malos manejos de los superiores para con la tropa en esa época y con motivo de ese conflicto).

LA PERITONITIS DE "EL PÁLIDO"

Un domingo a las ocho de la noche, se presentaron a mi casa Jaime Posada y Gabriel González acompañados de varios ciudadanos de Salgar, tanto liberales como conservadores. En las horas de la mañana se había dado un combate cerca de la finca Troya. El Pálido y varios de sus hombres estaban heridos en una playa del río Barroso. Me trasladé con la condición de llevar los heridos a la finca de un conservador en el cañón del Barroso que era de mi confianza. Que cuando llegaran a ella me avisaran para asistir lo.

Al otro día, por la mañana, Francisco Tobón alcalde, me llamó mostrando los retratos de los heridos de el Pálido, el Míster II, el Colorado y de otros elementos de la cuadrilla liberal. Que los tenían encerrados entre el puente Troya y la Clara por parte de unos 600 policías, detectives y soldados. Noté que era una especie de advertencia de un alcalde amigo.

Al viernes siguiente por la tarde se presentó a mi consultorio Julio Gutiérrez de Salgar informándome que ya tenían los heridos en la finca de Roberto Quijano apodado (gallinasito). No podía echarme atrás. Hernán Betancur me iba a recoger en las afueras de la población. Dejé mi saco colgado en la farmacia a la vista de todo el mundo para que pensaran que me encontraba en ella y por un subterráneo salí a mi casa en donde me puse atuendo apropiado para disimular.

En Morelia tenían las bestias muy bien camufladas y hacía pocos minutos había pasado una comisión del Ejército. Partimos hacia el Barroso donde Marta González y Herminia Sepúlveda nos indicaron la entrada para la vereda La Amagaseña, ya que el imposible entrar por la Clara donde habían fuertes contingentes de policías y detectives. Noté que el vecindario simpatizaba con mi presencia en la región y me animaba a atender a los heridos.

En la finca de Quijano estaba el Míster II con un tiro de carabina San Cristóbal. El proyectil no había salido, vomitaba y estaba en una franca peritonitis desde el domingo anterior. Era preciso llevarlo a un centro hospitalario. Los compañeros se negaron diciéndome que lo operara allí mismo. Antonio Rico, el mayordomo de la finca, ordenó seguir mis consejos. Regresamos al amanecer hacia Morelia donde nos esperaba Gabriel González, César Posada y su hermano Jaime y Ernesto Garcés Soto, los cuales habían hecho fuerza toda la noche por mí y por los heridos.

EL ESCÁNDALO

El domingo estalló el escándalo las heridas sufridas por el Pálido y sus otros compañeros, que no valía la pena que se escapara del cerco. El Míster estaba gravemente herido y había sido atendido por un médico del suroeste a quien le iban a dictar un auto de detención. Así informaba la prensa.

El lunes se presentó a mi consultorio Antonio Londoño de la vereda Piedra de Candela. Angustiado dijo que al amanecer llegaron con el herido a su casa. Lo tenían en el sendero tapado con bultos de café. Me pedía que le sacara ese hombre de allí porque de pronto la autoridad le fusilaba su familia. Con calma llame a Jaime González (Gardel), sobrino del doctor Bruno, conviniendo con él las sacadas del herido hasta el Brechón de Concordia para allí continuar por la Comía a la finca " Aliadas " de Alfonso Montoya sobre el Cauca. Sólo esperaría allí y así se cumplió.

El mayordomo nos facilitó un colchón que pusimos en la camioneta de Hernán Betancur y los pasamos por Bolombolo sin que las autoridades que estaban avisadas se percataran. Pensé en escudarme en él convenio de Ginebra respecto a mi conducta médica. Los contactos en Bolombolo entretuvieron al Cabo de la policía. Pasamos al herido a otro carro y regresé a Concordia. Gardel y El herido llegaron a la clínica Medellín donde fue operado por los doctores a Alonso Puerta y Bruno González.

Alonso me contó después que había encontrado materias fecales hasta en el ventrículo derecho. Tratábase de una peritonitis de más de 10 días pero el hombre sobrevivió. El martes la clínica fue militarizada. Una llamada de la casa cural de Concordia había advertido a las autoridades de Medellín sobre la presencia del herido en esa clínica. Posteriormente fue llevado a la cárcel de la Ladera. La Cuarta Brigada tenía el nombre del médico y por eso le pedimos al secretario de gobierno para qué le hablara a los militares sobre mi buena fe y Jaime Isaza Cadavid sería mi abogado en caso de detención. El problema no trascendió. Mi amigo Jesús Urrea, que vivía en un canalón de Penderisco, le llamó fuertemente la atención al Pálido diciéndole que no abusara de mi bondad y de mis servicios. Que dejara de estar creando problemas de orden público y de dirigir delincuentes y desplazados en Salgar.

EL ACCIDENTE DE CARLOS LLERAS

El liberalismo de Urrao en el año 61 nos invitó al recibimiento de Carlos Lleras Restrepo. Al llegar a la San José, entrada al valle de Pabón, acababa de llegar el doctor Lleras acompañado de Germán Zea Hernández. Pocos segundos antes el chofer del automotor, de apellido Arroyave, trató de encenderle un cigarrillo dentro de vehículo al doctor Lleras. El carro perdió la dirección y se fue contra una barranca. Los ilustres visitantes fueron llevados a una de las mesas de la fonda principal asustados, donde yo me presenté como médico. (La fonda aun existe). Le pedí que se acostara para examinarlo pero se negó.

Ya calmado pidió un cigarrillo y un aguardiente. En esa época tenía cuatro pasiones: estudiar economía, beber, fumar y hablar mal de los godos. Herlindo Montoya, secretario general del Capitán Franco, brillante guerrillero y rodeado de muchos seguidores, entre ellos Octavio Caro, le presentó el saludo a nombre del movimiento guerrillero del municipio de Urrao. La comitiva lo llevó al valle de Pabón quedando abismado de su topografía y paisaje. Insinuó que la reforma agraria en Colombia debía empezar en Urrao. El ML de Urrao estuvo muy activo. Lo dirigía una mujer llamada Marta Montoya y mi amigo Carlos Restrepo Arbeláez.

El M-19

En 1959 Carlos Lleras, en el Valle del Cauca mencionó una posible reforma agraria. Fue el creador del Instituto de Crédito Territorial, del IFI, intervino en la creación de las cuotas cafeteras. En su gobierno del 66 al 70 el café estuvo a 37 centavos de dólar, no obstante frenó la inflación y el costo de vida. La ocupación fue satisfactoria. No se dejó imponer las condiciones del FMI. Creó el estatuto cambiario para que Colombia no cayera en la política económica de los países del cono Sur. Legalizó la interconexión eléctrica y aprobó la reforma constitucional del 68. Trato de hacer nuevos y mejores propietarios agrícolas creando una profunda conmoción en el campo por las tensiones y muertes entre aparceros y los propietarios. El país no aceptaba la modernización del campo, sólo quería las antiguas relaciones feudales de producción. Creó la Asociación de Usuarios Campesinos. Se le enredaron las escuelas políticas con el caso de Nacho Vives. Terremoto político que después de la elección de Pastrana fue el motivo para formalizar el brazo armado de la Anapo, conocido como el M-19.

JULIO CÉSAR TURBAY AYALA

Como jefe del Partido Liberal estaría un viernes en Manizales, el sábado en la plaza de Cisneros de Medellín, el domingo en la población de Andes en la mañana y en la tarde en Bolombolo. Debía trasladarme a Altamira, Salgar y Bolívar durante sus tres días. Esperando las bestias en el Brechón de Betulia, llegó un ciudadano de apellido Rueda quien me entregó un revólver 38 para qué se lo guardara en mi consultorio y un dinero bastante con el fin de que hicieron pago de ganado en la finca de la familia Ospina. Eché el dinero y el revólver en las alforjas.

Me acompañaba Joaquín Montoya (el indio), sobreviviente de la guerra civil y con multitud de cicatrices y Ernesto Vasco. Llegamos a la vereda las Vargas donde entrada la noche hicimos una maravillosa concentración. Esa misma tarde regresamos a Betulia. Allí encontramos la comisión enviada desde Bogotá por Julio César Turbay, compuesta por unos jóvenes bogotanos muy educados y asustados políticamente. Esa misma noche estuvimos en Concordia a las dos para la concentración. En Bolívar a las seis de la tarde.

En esa población en 1934 y en plena hegemonía liberal, un ciudadano de los lados de Farallones, de apellido Restrepo, gritó vivas al Partido Conservador suscitando un abaleo con cuatro ciudadanos muertos. Con las dos visitas hechas por Mariano Ospina Pérez, el conservatismo se envalentonó y parte de él se hizo agresivo. Cuando López Michelsen, en compañía de Jorge Tobón Restrepo habló en la plaza, trataron de hacerle una "guachafita”. Yo tenía en mente estos antecedentes. Yo hablé de último y ataqué al MRL y a la Anapo. Por esos días ambos estaban unidos. La multitud fue aumentando formada por anapistas y emerrelistas.

Empezaron tirándome cáscaras de naranja y de plátano, seguido de un estribillo, "médico HP, ándate a matar gente a Concordia, déjanos en paz, viva López, viva Rojas". Un anarquista de apellido Puerta sacó el revólver. Mis seguidores me llevaron y me encerraron en el club social de Bolívar. La autoridad no apareció por ninguna parte. Los liberales bolivianos amigos me proporcionaron un carro con el cual llegue a Bolombolo. A eso de las cinco de la tarde llegó Julio César Turbay proveniente de Andes. Viajaría al día siguiente temprano a Bogotá para entrar en contacto con Carlos Lleras.

Yo debía figurar en las próximas listas de la asamblea. Fue elegido presidente en 1978. Veía en él a un gran combatiente por la causa liberal. Pero me decepcionó un poco debido a la aplicación, parte de la alta cúpula militar, del tenebroso y represivo Estatuto de Seguridad. En el gobierno y en la mente del Dr. Turbay predominaron ampliamente las ideas de tesis militaristas.

José Ignacio González Escobar