AERONAUTAS Y CRONISTAS

domingo, 20 de octubre de 2013

CAPITULO V POLITICA RELIGION Y VIOLENCIA


CAPITULO V

LA SEGUNDA ETAPA DE LA CONFRONTACION
De todas formas quedaron unos pocos liberales que no se acogieron a la oferta de Rojas. Se volvieron a organizar y rearmar. Que es la guerrilla que conocemos hoy en día. Un poco antes se había creado la de Tirofijo. Tirofijo fue a Pabón a ayudar reorganizar la cuadrilla de liberales no amnistiados. Se formaron otros jefes guerrilleros como Alfonso Flórez, apodado el Pálido y José Chavarriaga. Cuando los conservadores lograron matarlo en el corregimiento del Socorro, montaron su cuerpo en una mula y lo llevaron a Concordia. En el zaguán de la alcaldía lo pusieron sentado en un taburete y le pusieron velas cual burlesco velorio de difunto. Los Godos pasaban y le daban patadas diciéndole: “Tan guapo, parate de ahí” eso duró cómo dos días.


A LA IZQUIERDA ALFONSO FLÓREZ O JOSÉ MIGUEL ARANGO, “EL PÁLIDO”, EXCABO DEL EJÉRCITO. DERECHA JOSÉ CHAVARRIAGA, “CAPITÁN CONEJO”
Otros que se hicieron jefes guerrilleros fueron un Vélez y Germán González apodado “German Gurre”, que se fue para la guerrilla después de ser aporreado por los Godos.

LA APALEADA DE “CHICHE” EN CONCORDIA
Rafael Mejía, fue un Capitán del Ejército oriundo de Concordia. El ya había estado en Concordia de Capitán habiendo matado a muchos. Le había incendiado la casa a la gente campesina de la vereda de Morelia. Se le robaba las cosechas y a los que no mató cortándoles la cabeza, los hizo huir. Junto con otros chusmeros como Víctor Laverde, les robó las tierras a varios campesinos y se hicieron ricos. Rafael y Víctor no tenían un peso y resultaron dueños de casas, fincas y carros.

Estando Aníbal González de alcalde me tocó ver como maderiaron al hermano de German González, apodado amistosamente “Chiche González”. el motivo fue porque no les decía donde estaba su hermano German, que era liberal y para provocar que German se presentara a las autoridades. German se había enfrentado a las autoridades con éxito y no lograban cazarlo. Además temían sus habilidades para evadirlos y defenderse de la persecución.
Nosotros vivíamos en una casa de dos plantas que estaba a una cuadra antes de subir a la plaza por la vía de ingreso a la población. Tenía un corredor en el segundo piso con puertas y ventanas de postigo hacia la calle. Estábamos las mujeres solas porque mi esposo Hernán no llegó temprano a la casa habiéndose quedado hasta tarde en la plaza, como a veces lo hacía por ser día domingo de descanso.
En la noche, como a la una de la mañana, yo escuchaba conversaciones en voz baja provenientes de la calle. Habían bajado del parque el alcalde Aníbal González con Víctor Laverde y con Rafael Mejía, conservadores, hasta el frente de la casa. Pude ver, por un entreabierto postigo, que Víctor Laverde estacionó un carro en la calle de esos camperos llamados jeeps. Lo tenía prendido y acelerado haciendo bulla para que no se sintiera lo que los otros estaban haciendo un poco más retirado.
Uno de los andenes era bajo con respecto a la vía y formaba un ligero canalón. Por esa acera bajaba Chiche muy borracho. Aníbal con sus compañeros y la policía lo alcanzaron y lo cogieron en ese zanjón. Lo aporrearon fuerte y muy feo, porque era liberal y hermano de German.
Con la bulla mi mama se levantó y me preguntó sobre lo que estaba pasando. Se escuchaban insultos. Le sugerí que mirara por una ranura semiabriendo la mirilla. Mas, no se contentó con eso sino que abrió toda la ventana. Ellos se dieron cuenta, se sintieron descubiertos, dejaron de golpear a Chiche y se fueron de regreso al parque. Chiche como pudo se paró y caminó en dirección a su casa próxima a la nuestra.
 
Alguien avisó a Don Manuel Osorno y Don Jairo Fernández, liberales buenas personas, sobre lo que le había pasado a Chiche. Se juntaron con Don Manuel González, conservador y otros conservadores buenos. Llamaron al gobernador y le contaron lo que estaba haciendo Aníbal como alcalde. Como era factible que no les creyera le prometieron enviarle al agredido en las mismas condiciones como había quedado después de la paliza. Sin ni siquiera curarse y limpiarse las heridas. El gobernador, a su vez, prometió esperarlo. Sacarían a Chiche desde el cementerio en las afueras del pueblo donde le tendrían un carro dispuesto para ir a la cita con el gobernador para que lo viera.
El lunes muy temprano yo pasé por el frente del cementerio en compañía de mi esposo Hernán en dirección a la finca de El Pedrero, donde vivíamos. Yo le pregunté quién era esa persona maltratada que estaba en ese lugar, porque no lo reconocí. Me dijo que era Chiche que estaba esperando el carro para que lo despacharan para Medellín. Llegó donde el gobernador quien lo vio, lo mandó curar y al alcalde Aníbal lo destituyó.

LAS RETALIACIONES SOCIALES
Cuando las cosas se aplacaron y ya no era alcalde, Aníbal comenzó a salir al pueblo del campo donde vivía. Los liberales que no habían olvidado las afrentas que hizo como alcalde y eran vengativos, le decían que se perdiera o de lo contrario lo matarían. “De alguna de las dos te las vamos a cobrar”. Él se vio tan acosado que le dijo a Estela González, su esposa, que no podía resistir el asedio social y se fueron del pueblo a vivir a Medellín. Como a los 3 años regresó aburrido de la ciudad. Las amenazas se repitieron porque no le habían perdonado. Otra vez se fue a Medellín y ya no pudo regresar jamás.
El conservador chusmero Antonio González, Murrungo, se mantuvo escondido en el pueblo confiado en la paz política de Rojas. Aunque se mantenía receloso aun de las incriminaciones de la conciencia colectiva del pueblo. Comenzó a salir y a practicar su afición por la cacería y la pesca. Uno de los lugares que acostumbró fue por los montes de la finca El Pedrero. Él sabía que no corría peligro en eso lugares puestos que Hernán, mi esposo quien administraba la finca, era uno de los conservadores calificados dentro de los buenos. Con el no corría peligro de reproches y menos agresiones, aunque savia que no compartía sus tropelías como Godo. No le era del todo de su agrado que Antonio fuera cazar por esos lares, pues la gente todavía recordaba que Murrungo era visto como malo. Pero lo toleraba por contribuir a la convivencia.
Cuando Antonio tomó más confianza, se arriesgó a bajar hasta la orilla del rio Cauca a pescar. Por esos lados vivían unos liberales vengativos quienes le salieron. Le dijeron que no lo mataban en consideración de los compañeros de pesquería. Pero si volvía, en la próxima oportunidad no quedaría vivo. Se fue del pueblo a vivir a Medellín hasta el final de sus días.

Laureano murió en España exiliado. Rojas debió deponer su mandato por otras razones distintas a las de la violencia. Fue juzgado por el congreso, condenado a prisión que pagó un tiempo en una nave fondeada en el Atlántico. Otro tiempo en una Base de la Fuerza Aérea. remota y en medio de la selva amazónica, Tres Esquinas, en la confluencia del rio Orteguaza con el Caquetá.

La violencia política se terminó en estos lados de Antioquia. Y se inició la violencia guerrillera comunista y liberal en otras partes del país. En especial al sur del Tolima, el Sumapaz al sur de Cundinamarca,  el oriente del Huila y el piedemonte de los llanos orientales por el rio Guayabero, el rio Duda, el rio Caguán y los ríos Pato. Que es otra historia.

“LO QUE NO HEMOS DE REPETIR” -  “LO QUE EL CIELO NO PERDONA”

LIGIA URÁN R.       IVÁN GONZÁLEZ U.

martes, 15 de octubre de 2013

CAPITULO IV POLITICA RELIGION Y VIOLENCIA

CAPITULO IV
VIOLENCIA EN CONCORDIA
La violencia en Concordia, que ya se había prendido ligeramente, cogió fuerza. En Concordia se dieron conservadores muy buenos a quienes las esposas de los liberales acudían para que abogaran ante las autoridades por sus esposos encarcelados y maltratados. Ellas temían que si pasaban la noche en prisión, en medio de la oscuridad fueran a ser llevados al “Curva de la Oreja o al Puente de la Vieja” o a la vereda Morelia, donde solían masacrarlos. Estos conservadores debían hablar con el alcalde Bernardo Jaramillo. Un godo muy malo, nombrado por el gobernador también conservador, como era en ese tiempo. Estos gestores conservadores debían adquirir el compromiso de responder por el buen comportamiento de sus protegidos liberales.
Algunos de esos espontáneos abogados conservadores, como fueron los hermanos Hernán y Francisco José González, lo único que podían hacer era aconsejar a los liberados de la prisión de comprar los víveres y marcharse pronto a sus casas y fincas, porque en el pueblo no podían asegurales que no fueran perseguidos. Además temían que si se emborrachaban, cometieran desmanes que darían motivo para ser capturados de nuevo. Solo bastaba con lanzar un “Viva el Partido Liberal” para ser acusados de revoltosos e incitadores a la rebelión. Motivo de cárcel inmediata y sin orden judicial.
LA HUIDA DE LOS MÉDICOS Y LOS SARASOLAS
Don Manuel González quien fue un conservador muy bueno, salvó a mucha gente escondiéndolos. Él y otros compañeros sacaron al médico Bruno de su consultorio porque se enteraron de que lo buscaban para encarcelarlo. El medico Bruno era muy apreciado porque era buen galeno y hacia muchos favores a la gente, caritativo y honorable. Había sido el gestor de la construcción del magnífico hospital local. Para eso les pusieron un carro a la salida del pueblo para que pudieran escaparse ilesos hacia Medellín. También se fueron al hospital a sacar a un doctor Sierra, que era el jefe del hospital. No era de Concordia pero lo buscaban por razones partidistas.
Les pidieron que no cargaran ni siquiera las maletas por la prontitud. Ellos se encargaban de mandarlas después. El doctor Bruno muy ofendido dijo que no perdonaba a Concordia y no regresó jamás.
Los Sarasolas, dos hermanos que vivían cerca a nuestra casa también fueron perseguidos. Don Manuel González hizo lo mismo que con los médicos. Los sacó en la noche del pueblo. Para eso debían volarse rápidamente por los subterráneos, solares y patios traseros de las casas. De esa forma debían llegar hasta el cementerio, a la salida del pueblo, donde los esperaría un carro para trasladarse a Medellín.
Las esposas y en general las mujeres, normalmente en el pueblo, no corrían peligro pero estaban con miedo. Por eso nos solicitaron que las dejáramos pasar la noche en nuestra casa y compañía. La casa tenía un corredor exterior que le daba la vuelta. Cuando los chusmeros llegaron por los hermanos Sarasola y no los encontraron, sospecharon que podrían estar en la nuestra.
A las 8 de la noche escuchábamos conversaciones en voz baja y que alguien fumaba en nuestro corredor. Eran muchos Godos esperando por si alguien salía o se abría alguna ventana para atraparlos. Nosotros guardamos silencio como hasta las 4 de la mañana, hora en la que se fueron en vista de no lograr nada dejando las colillas en el suelo.
De esa misma forma fueron muchos los que debieron de huir del pueblo. Paradójicamente Don Manuel González era hermano de Antonio González, apodado Murrungo. Este último un godo muy malo.
INDISCRIMINADO ODIO Y LA BALACERA
La efervescencia era tal que hasta en cosas personales se reflejaba la discordia. Los colores distintivos de los dos partidos eran el azul para los conservadores o Godos y el rojo para los liberales o Manzanillos. Como Concordia era de similar número de población conservadora y liberal, pero el gobierno local era conservador, era reprochable vestir prendas rojas a riesgo de ser aporrado.
Aun así, yo salí un domingo a mercar a la plaza del pueblo en los toldos que se instalaban los domingos, día de mercado, con mis hermanos menores. Al llegar a la esquina del parque, donde estaba la tienda del señor Pipe Betancur se prendió la plaza. Solo se escuchaba bala y la gente corriendo. Los toldos del mercado y las tiendas se quedaron vacíos. Todo mundo se escondía.
Yo preguntaba que pasaba. Don Pipe nos dijo que entráramos a su tienda, que la policía y los Godos estaban echando bala y matando gente. No sabíamos para donde correr. Nos metimos a la trastienda donde nos escondió hasta cuando se calmó la balacera. Logramos salir pero ese día ya no hicimos compras.
Después sacaron al alcalde, Bernardo Jaramillo, por malo y nombraron a Aníbal González, persona del mismo pueblo. Pero Aníbal fue peor. Con los allegados y conocidos se portaba bien pero con los demás era diferente. Ese domingo mi hermana Marina trabajaba en la Registraduría. Estaba en compañía con una amiga que era maestra en la vereda de Yarumal. Debido a la bala cruzada no podían salir de la oficina para ir a la casa a almorzar. Aníbal les dijo que podían estar tranquilas que él las acompañaría hasta la casa, como así fue. Después de prendido Concordia se incendiaron los demás pueblos como Andes, Bolívar y Salgar.  
 EL PROPÓSITO
Lo que se pretendía no era cosa diferente a impedir que el liberalismo participara en las elecciones presidenciales que se llevarían a cabo al siguiente mes de noviembre. Cosa que se logró plenamente, a sangre y fuego, garantizando la presidencia del candidato único conservador Laureano Gómez. Algo que no era difícil puesto que los liberales habían decidido, unilateralmente, no presentar candidato de su partido a la presidencia arguyendo falta de garantías. Se basaban en la persecución que les hacia el presidente Ospina y en la muerte de su líder Gaitán. Con este hecho se inició, ya en serio, la “época De la violencia”, que los campesinos bautizaron como “La Vida Mala” (1949-53)

FOTO QUE ILUSTRA EL LIBRO “LO QUE EL CIELO NO PERDONA” DEL PADRE FIDEL BLANDÓN BERRIO

LA CALMA INTERMEDIA Y REGRESO DE URIBE
La hecatombe duro todo el tiempo que estuvo Laureano en la presidencia hasta cuando Rojas Pinilla lo sacó de la presidencia. El general mandó de tal forma que el país regresó paulatinamente a la calma. El General dio amnistía a todos los alzados en armas, perdonó los delitos y aseguró que no haría retaliación contra los que entregaran las armas. Si se comprometían a salir del monte y se portaban bien no les aplicaría cárcel. Lo importante era que el país se apaciguara. Al comienzo salieron los liberales encuadrillados, enguerrillados y enmontados, fueron recelosos y solo los más guapos, al final, todos se sometieron. Solo quedaron dos pequeños reductos en zonas selváticas y alejadas. Como no les pasó nada a los últimos, los siguió el resto, que fueron casi todos, hasta que llegó la paz a los pueblos. Solo unos pocos siguieron en el monte.
Por esa razón los habitantes de Urrao decidieron no olvidar a su líder liberal y se propusieron restablecer la derribada estatua de Rafael Uribe. Debieron recoger las partes que se habían diseminado en distintos sitios. Algunos las habían guardado como recuerdo. Lograron restablecer en su mayoría el monumento. Formaron casi todo el cuerpo. Faltaba una parte importante, la cabeza. Alguien recordó que estaba en Concordia porque esa noche de la destrucción del monumento, los Godos se la habían llevado como trofeo. En Concordia le amarraron una cuerda a la cabeza y le daban patadas al tiempo que le gritaban: “Ya que sos tan guapo, párate”. Se reían y burlaban. La entraron a la tienda del concordiano Teófilo Escobar colocándola en el original. Posteriormente, cierto grupo de conservadores, la llevaron a la plaza de Cisneros de Medellín y también la colocaron con la boca hacia arriba en el piso del baño del café Roma, de Guayaquil.
Después, alguien supo de la reconstrucción y la mandó para Urrao. Se armó la estatua que pusieron, de nuevo, en el centro del parque en 1959. La restauración fue adelantada por el mismo artista que la esculpió por encargo de varios dirigentes liberales.
En tiempos más recientes, con motivo de una remodelación de la plaza, fue puesta a un costado de la misma plaza donde actualmente se encuentra con una placa recordatoria de las fechas de la construcción, de la destrucción y de la restauración. (Continua).
                

sábado, 12 de octubre de 2013

CAPITULO III POLITICA RELIGION Y VIOLENCIA


CAPITULO III
LA IGLESIA EN LA TORMENTA
De la discordia no se salvó ni la misma iglesia. Había algunos sacerdotes, con muchas influencias sociales y en la administración de los asuntos públicos, que tomaron partido. Sus favorecidos eran los conservadores ya que estos promulgaban la preponderancia de la iglesia en el pueblo. Era el partido que se oponía a las propuestas que los liberales venían haciendo desde comienzo de siglo por una mayor intervención del gobierno en varios asuntos sociales. Temas tales como una reforma al concordato, la educación oficial, la reducción de los privilegios tributarios de la iglesia, el registro civil de los nacimientos, la celebración de los matrimonios por vía civil y oficial, y otras cosas que disminuían el poder eclesial.
Hasta desde los pulpitos se llegó a incitar la persecución liberal. Se negaban a ese partido o se ponía cortapisas a los bautizos, los matrimonios, la educación en los colegios religiosos. La mayoría de los colegios eran de la iglesia que dominaba en ese campo por la deficiencia del gobierno en atender esa necesidad pública. También se ponían cortapisas a la extrema unción para los moribundos. Y hasta los servicios fúnebres de los difuntos.
En este último caso, aun desde antes de la “Vida Mala”, ya se habían dado discriminaciones espirituales. Un sacerdote que fue muy apreciado por las gentes de Urrao fue el padre Crespo. Sacerdote que hizo mucho por el mejoramiento social con educación, caridades, colegios, obras de beneficio colectivo y organización en general de la comunidad. Tanto fue la gratitud que a su muerte, el pueblo, con la misma devoción con que había erigido la estatua de Rafael Uribe Uribe, le hizo otra de igual magnitud para colocar sobre su tumba en el cementerio donde actualmente se encuentra. Aunque no pudo salvarse en vida de algunos deslices que son ejemplo histórico para lo que debemos evitar. Como por ejemplo el negar la inhumación de los difuntos que no estuviesen registrados debidamente como bautizados y declarados católicos para merecer descansar en el cementerio local administrado por la parroquia.

Para comienzo de la década de 1920 los liberales locales se vieron en la obligación de construir un cementerio de manejo particular. Ser liberal era motivo de discriminación religiosa aun después de muerto.  Al comienzo solo fue un lote que por ironía era contiguo al Cementerio Católico que regentaba el párroco. Fue creado, por los liberales para enterrar allí a quienes se les impedía el acceso al Cementerio Católico, por haberse suicidado, por ser ateos, comunistas, protestantes, haber muerto sin confesión, excomulgados o ser visto como delincuentes altamente reconocidos. El mismo que se conoció como “El Cementerio Libre o Laico”. Casi que quisieron decir “Cementerio Liberal”, porque los liberales no eran bienvenidos en el católico, que solo debía ser para los conservadores. Pero el suceso que más promovió su construcción fue lo acontecido en 1921.

El general Rafael Barrera, personaje que participó en La Guerra de los Mil Días, se fue a vivir a Urrao, por recomendación médica. Al morir allí en ese año y negarle el párroco Ceferino Crespo y García, sacerdote intolerante con las ideas políticas, a enterrarlo en el cementerio católico por ser liberal, Se le llevó al Cementerio Laico, en medio de una numerosa comitiva. (Durante muchos años los militares declaraban su partido político y sus ideologías sociales. Asunto que fue prohibido años después porque era propiciador a la filtración del partidismo en la milicia. Y fue fatal en las filas de la policía durante la cruel violencia policía de la década de 1950).   El acto produjo la ira del levita y la excomunión de los asistentes. Los partidarios del acto mejoraron las instalaciones y construyeron una elegante portada con una elaborada reja metálica a lo largo de la fachada. Parecía competir, por ironía, con la hermosa y similar que había construido el padre Crespo para el Cementerio Católico siendo ambos cementerios contiguos.

LA FACHADA DEL CEMENTERIO LIBRE, LAICO O GENERAL. A LA DERECHA Y POR FUERA DE LA FOTO, QUEDA LA DEL CATÓLICO EN URRAO

Cuando años después se terminó la violencia fascista de “La Vida Mala”, el cementerio fue suprimido por un gobierno conservador del municipio que reflexionó sobre la inadecuada diferencia, pero su fachada fue demolida. Los fallecidos se volvieron a enterrar en el católico. En la actualidad no queda nada de esa obra. Debió dejarse como memorador de épocas pasadas o como mínimo como obra arquitectónica histórica o de valor estético urbano.

ACTOS DE PERDÓN
No todos fueron retrógrados. Después de pasada la época de la Vida Mala se dieron actos de cordura, reflexión y reconciliación, tanto política como religiosa.

Durante la era del terror, no pocos liberales debieron refugiarse en los montes vecinos, algunos haciendo parte de la guerrilla liberal que dirigía el Capitán Franco. Quienes murieron en combates y era difícil recuperar sus restos o por negativas de la iglesia, se les daba sepultura en las veredas o en el Cementerio Libre.

Finaliza esta dolorosa etapa de nuestra vida nacional y municipal, con la llegada al poder del militar Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957), por golpe de estado apoyado por sectores del partido liberal y conservador. En general la burguesía que se dio cuenta que era incapaz de gobernar y mantener el orden. La misma que, luego, en 1957 paralizó el país con una huelga patronal para derrocarlo porque se estaba haciendo demasiado fuerte políticamente y les impedía regresar la dominio de la nación.
Se vio la necesidad de trasladar los restos de los familiares muertos, al tradicional cementerio católico local. Eso unificaba las mentalidades en el criterio de que después de muertos no debían prolongarse las diferencias tenidas en vida. Para el efecto y de acuerdo con el samaritano párroco, Manuel Arcila, fueron exhumadas tanto las tumbas de las veredas, montes y las del Cementerio Libre. Los despojos fueron trasladados a la población en donde se les hacía la velación y llevados al camposanto. Eran concurridos y tristes desfiles conocidos como “entierros colectivos”.
UNO DE LOS ENTIERROS COLECTIVOS EN URRAO
Se dice que allí iban los restos de Luis Delio Mejía, más conocido como El Míster. Legendario guerrillero liberal muerto en combate. Y Lino Porras, educador fusilado por las tropas del gobierno, quien compuso cantos y poesías sobre la Vida Mala, y muchos otros. (Continua).

domingo, 6 de octubre de 2013

CAPITULO II POLITICA RELIGION Y VIOLENCIA


CAPITULO II

LA PEREGRINACIÓN.

A finales de la década de 1940 y coincidiendo con la campaña presidencial, no sabemos cómo el caudillo y ferviente católico, general Francisco Franco de España, se enteró de las simpatías políticas a su doctrina, que se denominó como el “Franquismo”, en un lejano municipio de Colombia. Es de suponer que fue por medio de la iglesia católica con ayuda de algunos políticos, como Laureano, que era la única que tenía capacidad de llegar hasta las esferas europeas, saltando el océano Atlántico, para hacer alguna gestión ante el poderoso y famoso caudillo español.

El hecho es que debido a eso y a las fuertes devociones a la virgen santísima, que acercaba al franquismo español con el conservatismo colombiano, decidido donar una imagen de la virgen de Fátima que fue traída de Europa en peregrinación nacional. Pretendía, supuestamente, aplacar los ánimos desbordados de la confrontación bipartidista política entre conservadores y liberales, que flagelaba a la nación. La misma que tenía muchos componentes religiosos. El principal líder del partido conservador, Laureano Gómez, tenía mucha simpatía por las ideas fachistas y franquistas. Es factible que el fuese el eslabón perdido de dicha donación.

Una de las rutas seleccionadas para esa peregrinación fue la que conduce de Medellín a Urrao por la vía de Bolombolo, Concordia y Betulia. Cuando la virgen llegó a esa primera población, muchos adeptos y gentes de Concordia, que se encuentra en la parte alta de la cordillera occidental, bajaron hasta el bajo y ardiente cañón del rio Cauca a recibirla y acompañarla en la subida de la montaña. En especial, personas del partido conservador que se hacían notar ante los liberales autodesignándose fuertes simpatizantes de la iglesia católica. Y acusaban de ateos y comunistas a los liberales, lo que era una descalificación social y doctrinaria inadmisible. Expresaban su desprecio a los del partido contrario, los liberales, a quienes acusaban de opuestos al catolicismo.

MEZCLA DE RELIGIÓN Y POLÍTICA.

Cuando la virgen llegó a la plaza de Concordia, el anda fue detenida al frente del despacho de la alcaldía municipal para lanzar elogios y discursos de adhesión y amor a la divinidad. Los caudillos conservadores, que se habían autoerigido defensores de la religión y de sus emblemas, como el de la virgen, se opusieron a que a ella se aproximaran los creyentes que fuesen de partido liberal.

Quizás bajo efectos del alcohol, algunos conservadores subieron a la plataforma que portaba la imagen adornada de flores y palomas. Estos Godos eran chusmeros de mala clase. Que yo recuerde entre otros: Hernán Ruiz. Hernán Betancur y Rafael Laverde, a quien le decían la “Niña de Pello”, que era tan malo como feo. En forma emotiva no solo hicieron elogios de la imagen divina sino que reprocharon a sus contrarios partidistas liberales calificándolos de poca fe. Les impedían acercarse a la imagen y les pedían que se retiraran porque ellos no tenían derecho de estar cerca del icono sagrado, usando términos ofensivos y palabras groseras del más alto calibre. Porque los liberales estaban condenados en vida. Al derecho de arrimar, admirar y adorar a la imagen sacra solo lo tenían los conservadores.

Situación que ofendió a los liberales puesto que si los conservadores se consideraban con el privilegio de compartir el lugar de preponderancia que tenía la imagen ante el pueblo, no solo era una gran violación de la sagrada imagen  sino que ellos tenían méritos para una igual oportunidad. Además ellos no se consideraban menos creyentes que sus contrarios.

En ese tiempo era muy importante, social y espiritualmente, que su lealtad religiosa no se pusiese en entre dicho. Menos por parte de quienes no eran los indicados para esa clase de valoraciones. La actitud demostrada enardecía la confrontación entre los dos partidos puesto que consideraban de ofensa el mezclar la religión con las ideas políticas.

SE PROPAGA EL INCENDIO DE LA CONFRONTACIÓN NACIONAL AL NIVEL MUNICIPAL

De allí siguió la virgen a Betulia donde se repitieren hechos similares a los de Concordia, ya que muchos de los actuantes de Bolombolo y Concordia habían decidió acompañar la procesión hasta su destino final en Urrao. Estos personajes vieron la oportunidad en los actos religiosos para presentar a la gente de Urrao, municipio de mayoría liberal, sus reclamos por no plegarse a la política conservadora del gobierno que ejercía la autoridad en el momento por medio de su presidente conservador Mariano Ospina Pérez. Reproche contra los liberales de Urrao que era imposible que los conservadores de la región pudieran hacer en cualquier otra circunstancia. Eso habría sido francamente peligroso a su integridad personal.

LA PRIMERA ETAPA DE LA CONFRONTACIÓN

Muchos de los conservadores malos de Concordia, los Godos, se fueron acompañando a la virgen. El 12 de octubre de 1949, hacia las siete de la noche, llegó a Urrao la peregrinación que traía la adorada imagen.

Este hecho fue aprovechado por los conservadores y fascistas de Urrao, que los había de los dos partidos, y tanto de los locales como de los visitantes llegados con la romería, para lanzar arengas contra el partido liberal, dizque por ateo. Además, se produjeron varios desmanes contra los liberales como golpizas, asaltos a sus casas y demás cosas, azuzados, entre otros, por el párroco Luis Elías Zapata Hincapié.


Como eso no fue suficiente, después de guardada la virgen, pusieron cargas explosivas a la estatua del líder liberal Rafael Uribe Uribe, que detonaron a la una de la mañana y con lazos tirados por una volqueta la terminaron de derribar. La misma que estaba en el centro del parque, como ya se dijo. El pueblo se levantó y guardó silencio en vista del temor que sucintaba lo que estaba pasando.
 

EL PEDESTAL SIN LA EFIGIE EN MEDIO DEL PARQUE

Urrao estaba en sana paz a pesar de que la violencia ya había iniciado en muchas otras partes de Colombia. Desde ese momento se prendió Urrao. Los conservadores locales se apoderaron del pueblo para atemorizar a los liberales aprovechando la autoridad política conservadora. Debido a eso se formaron las guerrillas liberales de autodefensa y venganza por el rio Pabón contra los conservadores.
CONFLUENCIA DE LOS TRES RIOS DE ABAJO HACIA ARRIBA: EL PABÓN, EL PENDERISCO Y LA QUEBRADA LA SAN JOSÉ

El Valle del Pabón fue el feudo de operaciones del apodado y legendario “Capitán Franco”. Juan de Jesús Franco Yepes, nacido en el pueblo de Andes, era abogado de Medellín de doctrina política independiente. Pero debido a una golpiza que le dieron los conservadores mientras asistía a una reunión de liberales en la sede de ese partido, a donde fue por curiosidad para saber cuáles eran sus ideologías, decidió viajar a esa región y hacerse guerrillero liberal para vengar la injusta afrenta. Había intentado una acción legal pero no logró nada.

Por su preparación académica, sus dotes de líder y su deseo de reprimir el atropello, se hizo caudillo y dio mucha guerra a las tropas del gobierno. Tanto a la policia regular, que era en gran parte departamental, la policia política (Popol), los Chulavitas (Policía de la vereda Chulavita de Boyacá recalcitrantemente Goda y violenta), el Ejército Nacional y los Pájaros (conservadores civiles que señalaban y ayudaban a las fuerzas oficiales a perseguir liberales), como al Ejército Nacional. Cuando asumió Rojas Pinilla se amnistió y disolvió su grupo armado de Manzanillos que habían convertido este valle en una microrepública independiente.

En esas confrontaciones murieron muchos inocentes. Incluso hasta un grupo de trabajadores que hacían mantenimiento a la carretera entre Urrao y Betulia por parte de una de las cuadrillas de liberales enmontados. Se consideraba que todo el que fuera funcionario oficial debía ser conservador malo o por el solo hecho de aportar su capacidad laboral al gobierno, considerado indigno e ilegitimo.

Inicialmente las gentes devotas y dolientes, colocaron cruces sobre el talud de la carretera donde fueron sacrificados los trabajadores o Carreteros, como se les llamaba, para preservar su memoria y recordar el crimen. Luego fueron movidas un poco debido a la necesidad de mejorar el trazado de la vía pero se les hizo un monumento mejor y más digno. Actualmente puede verse al lado derecho de la carretera en dirección a Urrao.
PUENTE SOBRE EL RÍO PENDERISCO, EN LA VEREDA LA MAGDALENA, SIRVIÓ DE PATÍBULO OFICIAL DE LOS FASCISTAS CONSERVADORES DURANTE “LA VIDA MALA” (1949-1953). DESDE ALLÍ, LANZABAN A SUS VÍCTIMAS AL RÍO.

miércoles, 2 de octubre de 2013

CAPITULO I POLITICA RELIGION Y VIOLENCIA


CAPITULO I

POLITICA, RELIGIÓN Y VIOLENCIA

EL CAMINO DE URIBE URIBE

Inspirados en una orientación de reivindicaciones, el General Rafael Uribe Uribe, a su paso por la población de Urrao, en abril de 1904, empujó la apertura del camino hacia el río Atrato, porque palpó la apremiante necesidad de esa empresa comercial y estratégica, por los recientes acontecimientos de Panamá.

Arengó brillantemente sobre el particular, como sabía hacerlo, y en la prensa de Medellín libró una campaña de éxito completo. Inmediatamente después se constituyó en la capital de Antioquia una Junta autónoma para el fomento de esta vía y otra por Frontino. Los trabajos no tardaron en iniciarse. A esa empresa se vincularon muchos urraeños con las suscripciones de acciones.

El eminente repúblico, con la clara visión de los problemas nacionales que lo caracterizaban, contempló el asunto, no sólo por los puntos de vista anotados, sino por otros aspectos, como la posibilidad de las sequías del Magdalena, dificultades de tránsito por esta vía y alzas de las tarifas de las compañías fluviales que dificultarán los transportes. Condenaba como error sustancial de Antioquia su conformidad con una sola salida forzada, porque se exponía a padecer los quebrantos de quienes quisieran explotarla. Comparaba la diferencia que hay entre la servidumbre que paga tributo y la emancipación que se basta a sí misma. Argüía que el porvenir estaba hacia el occidente, en el Chocó. Ángel J. Madrid.


LA POBLACIÓN ACTUALMENTE

El aprecio por el caudillo de los habitantes del hermoso valle de Urrao creció de manera plena. Luego lamentaron con dolor su muerte trágica en la ciudad de Bogotá viendo frustradas sus futuras aspiraciones de un mejor porvenir.

En gratitud le fue erigida una efigie de cuerpo entero en posición pedestre y de tamaño natural, que le fue contratada al escultor salamineño Jesús M. Agudelo. Efigie que fue colocada en 1934 en la plaza principal y en el lugar de la preponderante ubicación que por años ocupaba la antigua y tradicional fuente de los cisnes.

El monumento permaneció por 15 años en ese lugar. Era altamente apreciado no solo por el recordatorio del líder político, ya que esa población era de mayoría liberal, de lo cual se enorgullecían, sino por que como obra de arte reflejaba con mucha claridad artística la fisonomía física del personaje. Se convirtió en un valioso patrimonio cultural y público.

LA ROTACIÓN DE LAS HEGEMONÍAS PARTIDISTAS

Antes de la década de los años 30 se estaba dando una hegemonía conservadora. Pero con la llegada a la presidencia de Enrique Olaya Herrera, del partido liberal, a comienzos de esa década, por darse una facción en el partido conservador en esas elecciones, se inició la hegemonía liberal. La misma que siguió por varias elecciones.

En ese tiempo se dieron desmanes de particulares liberales contra conservadores para resarcir los atropellos y, simplemente, en las injusticias con las pocas oportunidades para gobernar, cometidos contra ellos en la hegemonía conservadora anterior. Incluso por los resquemores que aún no se apagaban del tiempo de “La Guerra de los Mil Días”. Atropellos que los conservadores dieron por admitidos o no suficientemente protestados por el gobierno liberal. Esta fue llamada “La Primera Violencia Política”. La misma que aplacó casi en su totalidad las políticas del presidente liberal Alfonso López Pumarejo.

Para ese tiempo yo estaba joven y siempre me había tocado que los liberales siempre ganaran las elecciones. Al menos dentro del municipio de Urrao que era de mayoría liberal. Eso molestaba a los conservadores locales que se mantenían ofendidos porque no lograban ganar en ese tiempo.

Cuando llegaron las elecciones a los mediados de los años 40 que eligió al conservador Ospina Pérez, se terminó la hegemonía liberal, por el mismo motivo por el cual habían perdido el poder los conservadores a comienzos de los 30. Es decir, la división partidista. Hasta muchos liberales votaron por Mariano ya que este les prometió buen trato en su gobierno para entusiasmarlos. Al comienzo fue bueno y cumplía como presidente.

Luego se inició un periodo de retaliación de sus copartidarios. Las llamadas chusmas conservadoras en contubernio con los Chulavitas o policia corrupta, politizada, primaria y violenta de origen boyacense. Todo indicaba que él no lo promovía ni lo escondía pero tampoco contenía ni castigaba. Se afirma que, incluso, trataba de contener y acabar esos atropellos. Mas los afectados lo acusaban de ser culpable. Se justificaban recordando los abusos de los liberales contra los conservadores durante su anterior dominio del gobierno en los años 30. Al final del periodo ya había desengañado a sus electores. Y los liberales estaban exaltados con el asesinato de su jefe Jorge Eliécer Gaitán.

Esta nueva era de violencia conservadora seria llamada “La Segunda Violencia Política”. La que fue más agresiva que la anterior liberal. Se estaba repitiendo la historia. Y los mismos motivos que suscitaron la rebelión liberal contra el gobierno conservador que ocasionaron “La Confrontación de los Mil Días” en los primeros 3 años del siglo XX.

LOS ABUSOS

La diferencia entre los dos partidos se venía fraguando a nivel nacional, por algunos sucesos contra los liberales desde tiempos anteriores, como ya se ha contado, a comienzos del siglo. Luego en los inicios de los años 30 con la hegemonía liberal, se siguió con la hegemonía conservadora, que desbancó del poder a la hegemonía liberal a finales de los años 30. Y, en especial, a finales de los años 40 cuando en 1948 los liberales acusaron al presidente conservador, Mariano Ospina, de ser el responsable de la muerte de su principal caudillo Jorge Eliecer Gaitán.

Hecho que desató una gran revuelta en la capital causando graves daños y una reacción política antigobiernistas, por parte de los liberales, en todo el país. La que fue respondida con otra contrareacción violenta de parte del gobierno. Inicio de “La Segunda Violencia Política”, que en la región del suroeste antioqueño se dio en llamar la época de “La Vida Mala”

Al final del mandato de Mariano se estaba iniciando la campaña para las elecciones que nombrarían al sucesor. El candidato único del partido conservador era Laureano Gómez. Laureano temía mucho que debido al desprestigio del partido conservador ocasionado por el débil gobierno de Mariano, la muerte de Gaitán y la evidente mayoría liberal, que no ganase y le pidió a Mariano que los dejara actuar.

Esa acción era la aplicación de las políticas de tipo franquista para ejercer la autoridad, que estaban en boga y de moda en el ámbito americano. Algo similar a cuando los alemanes trataron de crear sus sociedades nacionalsocialista en Colombia durante el tiempo de Hitler y la segunda guerra mundial. Franco era el personaje a quien Laureano admiraba. La forma de exaltar la bondad de esa política española, era que el caudillo ibérico hiciera una expresión de adhesión a las políticas del partido conservador. Esa manifestación fue la donación de una imagen de la Virgen de Fátima, que también era muy venerada en esos tiempos por sus grandes milagros y aparición.

Esa libertad de acción también incluía el derecho de usar a las Fuerzas Armadas, que en conjunción con los particulares conservadores malos, chusmeros, se dedicarían a perseguir, aplanchar y acosar a los liberales para que no salieran a votar por su candidato. O para que votaran por el candidato conservador por físico miedo.
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Eso fue terrible. Los campesinos salían al pueblo los domingos a mercar y por el solo hecho de ser liberales, así fuesen gente buena, los señalaban los Godos a las autoridades locales. En especial a la policía que era muy conservadora y mala. Lo más corriente, era llamar “Godos” a los conservadores malos. Porque también existían los conservadores muy buenos, que no solo no hacían maldades a los liberales sino que incluso hasta los favorecieron. A eso no se les daba ese apelativo. Aunque, luego, se generalizó el termino para todos los conservadores en la medida en que crecieron los odios políticos. A su vez, los Godos llamaban Manzanillos a los liberales sin hacer distinción de buenos ni malos. A los liberales que estaban en los montes también los llamaban “Chusmeros, Bandoleros o Pájaros”.

Como no estaban en el poder, los consideraban insurgentes y subversivos. El partido liberal fue considerado por los conservadores como una ideología de doctrina comunista. Que por ser contraria a la propiedad privada era odiada por todos los gamonales, patrones y caciques locales de mayoría conservadora. Ser liberal era lo mismo que ser comunista con la respectiva condena y estigmatización de la iglesia católica que ejercía una poderosa influencia en la conciencia colectiva de toda la nación. En especial en las gentes humildes y de poca educación, pero honorable, trabajadora y buena del área rural.  

Encarcelaban sin acusación alguna para provocar una natural resistencia que, aunque en parte justificada, era el motivo para usar la fuerza aporreando a los afectados.

De la persecución no se salvaban tampoco los liberales residentes del casco urbano. Y a los conservadores buenos, los Godos les reprochaban el que no participaran en sus tropelías y no se declararan en favor de sus malas acciones. El ser neutral era demerito así fuese de su mismo partido. Ser copartidario no los salvaba del mal miramiento de los Godos.

 A los que caían en la desgracia los arrastraban por los empedrados. Les daban con los sables y patadas. Los insultaban. Muchos lograban salir de la cárcel al otro día. A los demás se los llevaban por la carretera a una curva que llamaba la “Vuelta de la Oreja” entre Concordia y Bolombolo. Algunos los desaparecían echándolos al rio Cauca o los encontraban muertos en cañadas profundas.

Muchos liberales debieron convertirse en conservadores para salvarse de las aplanchadas o por solo miedo. A esos los llamaban los “voltearepas”, que era una ofensa imperdonable. En especial a los que no tenían firmes sus convicciones políticas. Los demás, que no cambiaron de partido, se atemorizaron de tal forma que cuando llegaron las elecciones votaron por el candidato único conservador. Porque tampoco había más alternativa para votar ya que no había candidato liberal. Así Laureano llego al poder.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

VOTO MILITAR


EL VOTO MILITAR


AMIGOS ACORADOS.

LA COJA CONSTITUCIÓN.
Por ser un derecho constitucional general a “todos” los ciudadanos, ricos y pobres, ilustrados e iletrados, incluidos los militares, no se puede eliminar el voto militar. Lo único que es factible es LA REDUCCIÓN VOLUNTARIA DE LOS DERECHOS CIVILES, pero a titulo personal. Cuando juramos bandera admitimos, conscientemente y voluntariamente que no votaríamos. No fue que se nos impusiera sino que aceptamos. Porque por libre albedrio solicitamos ingresar a las filas militares, como profesionales remunerados, de tiempo completo, dedicación exclusiva, disponibilidad permanente y sacrificio total.

Este fue uno de los temas que no se discutieron con claridad en la Asamblea Nacional Constituyente, por no haber nombrado aun militar en ella, que supiese del tema.  O nos ausentamos o nos cerraron la entrada a ella, pero la constitución nos quedó coja en el tema.

Una de las formas que se les ocurrió a los asamblesitas, para hacer real el principio del “apartidismo” en las filas, es la renuncia voluntaria individual del militar al derecho de elegir y ser elegido para mantener la independencia y la imparcialidad ideológica. Y, supuestamente, para crear la apoliticidad del militar. Algo que es imposible. Puesto que pretender que un militar sea totalmente desinteresado y desprendido de los intereses del su pueblo es quitarle su justificación de ser. Pero que al sentenciarlo la misma Constitución se convirtió en exigencia y no en opción.


EL SOLDADO CON TODOS SUS DERECHOS


RECORDEMOS HISTORIA.
Dicha medida fue la considerada necesaria en los tiempos del presidente Olaya Herrera, (Presidente liberal después de años de hegemonía conservadora) hasta tanto el pueblo colombiano, incluido el militar, lograra el nivel de civilización democrática. Para que no involucrara la profesión de las armas con su punto de vista partidista ni con la preferencia electoral.

Recordemos que OH temía la “conservatización” del Ejército, influenciado por muchos años de sucesivos gobiernos conservadores. Por ello promovió el fortalecimiento de una “Policia Nacional” con inclinación de ideologia  “liberalizante”. Lo apropiado a su partido liberal que lo llevó al cargo. (Partidismo político entre las filas. En ese tiempo existían policías regionales y locales manipuladas políticamente). Y en lugar de corregir lo militar, lo que hizo fue deformar lo policial. Grave error.

Se creyó que suprimiendo el voto militar, que es una expresión política y no facciosa o partidista, como los opacos de ideas solo son capaces de ver, los hombres en armas no tendrían posibilidades de contaminarse con las tendencias de los grupos políticos, sin dejar de tener criterios políticos. 

Así cada uno tenga intenciones y preferencias políticas privadas, en un acto de entrega al bien de la nación, que cada cual decida, individualmente e independientemente, delegar su parecer a la voluntad del resto de sus compatriotas. Aunque es factible que en su interior puede estar imbuido de inclinaciones políticas. No dogmáticas ni culturales de la profesión militar. Las que el mismo no pueden totalmente controlar ni manipular por estr dentro de una jerarquía  estructural. Pero eso es a nivel individual y por tanto no indican inclinaciones partidistas institucionales. 

La corrección del error del partidismo en las filas, que intentó el gobierno de ese tiempo con esa medida, fue tardía. Además de inadecuada, inefectiva, desviada y nada práctica. Quizás, debido al trauma y la distracción que causó el conflicto con el Perú, pasó desapercibido el desafuero. Las secuelas se vieron 20 años mas tarde con la brutal “Violencia Política” de la década de los años 50, confirmando que había sido un error garrafal, que se pretendió corregir con una medida inocua.

Recordada la historia, para aprender los errores que no debemos repetir y tomar así los buenos caminos, regresemos al presente. Es otro error y es imposible creer que las FF AA sean apartidistas puras. Ellas lo son de naturaleza. Ellas siempre toman partido por el bien de la nación.

De por si son un partido muy bien identificado que tiene claros símbolos. El Tricolor, el Escudo y el Himno Nacional, que han sido su norte. Con ellos, desde hace muchos años, han forjado su fama y han sido las instituciones más confiables, duraderas y estables de nuestra democracia.
Son un coun nente son tificado que que tiene o levnteresado y s¿desprednido de lso mponente mayoritario del tejido social. Es lo válido hasta ahora. Por lo cual pedirles que no voten para quitarles sus bases políticas es un despropósito contra el fundamental principio de la ideología democrática.



MESA DE VOTACIÓN MILITAR


EL DERECHO.
Los hombres armados deben votar porque es un derecho fundamental constitucional de todo ciudadano que no se puede recortar con una ley menor, así se tenga, por ahora, el derecho individual de abstenerse.
Que tampoco, el buen ciudadano, debe hacer uso de esa alternativa, puesto que ya existe la opción del voto en blanco.

Además, nuestra cultura democrática ha crecido tanto que ya es suficiente como para que los militares no nos “partidaticemosm o faccionemos” por hacer uso de ese derecho. Si no creemos esto, es porque están sucediendo dos cosas. La primera es que seguimos siendo muy primarios y elementales en cuanto a los asuntos políticos o creemos que lo somos sin serlo. Nos inclino por lo segundo.

Si un militar hace mal uso de su autoridad para hacer proselitismo político en las filas, entonces, hay que extirparlo, en lugar de prohibir el voto para todos. Porque lo que estamos haciendo es castigar, de antemano y en montón, a la mayoría de los buenos y correctos, presumiendo que son o serán malos en el manejo de ese derecho, si no se les prohíbe.
Mas eso es nivelar por lo bajo, poniendo a todos en la canasta de los malos, cuando la mayoría es buena. Lo real es que solo unos pocos pueden ser o podrán ser los malos. Y la nivelación se hace es por lo alto y valioso. No por lo bajo y menor. es algo inválido.

El razonamiento restrictor, es para que el comandante se evite el inconveniente de tener que castigar a unos pocos malos. Lo cual resulta una tarea molesta, pero perjudicando a muchos buenos. Siendo uno de los deberes normales de todo superior el ejercer la autoidad sancionatoria.
Si se restringe a todos el voto, entonces, lo que estamos es pretendiendo no tener que sancionar porque que eso resulta muy incómodo. Por al evitarnos una incomodidad de mando, que es inherente al oficio y a la profesión, somos arbitrarios con todos, en montonera.

Una manera de manejar las cosas que demuestra la incompetencia militar de los superiores y crea resquemores en los subalternos buenos, quienes ven limitados sus derechos sin motivo. No es posible que nadie actúe mal de antemano y por ello se merezca una limitación de su derecho natural y civilizado de la vida moderna. Y de las democracias actuales.

Los militares activos tienen el derecho de votar en una forma tan natural y sin ninguna afectación del servicio, que hasta nadie se interesará por debatir este asunto. No hacerlo es evidenciar lo parroquiales, provinciales y primitivos, que somos los colombianos en el manejo de los asuntos políticos y de nuestras supuesta sagrada democracia.

Los militares no somos “apolíticos”, lo que si somos es “apartidistas”, que es otra cosa. Sin embargo, mezclamos las ideas en una forma tan confusa que nos perdemos en temas tan elementales como lo es esta clara diferencia.

EL CASO AJENO.
Chávez puso el voto militar por estos mismos motivos. Es decir que coincidimos en la misma idea. En Venezuela surgió un gran temor porque eso no funcionara correctamente cuando comenzaran los militares a votar.
Los no conformes argumentaban la falta de madurez política, no solo en todo el país sino en especial en las mismas fuerzas armadas, debido a su falta de cordura para asumir un derecho que no habían ejercido nunca y, por lo tanto, no habían aprendido a usar correctamente.

Esta idea la sacaron de los criterios de Bolívar cuando escribió quejándose de la incapacidad de su pueblo para ejercer los derechos republicanos debido a 300 años de vivir en monarquía y esclavitud. Sin embargo, Chávez corrió el riesgo y lo implantó. Ignoró el temor de su amando Bolívar. El decía que, así fuese a la fuerza de equivocarse, tenían que aprender los militares a usar ese derecho. Él fue bastante atrevido y lo hizo.

Parece que ha sido bien usado en la práctica en forma general. Aunque hay que admitir que unos pocos oficiales lo han mal interpretado. Los que se pasaron a la deliberación política. Lo que fue una distorsión inconveniente. Algunos han participaron en mítines y actos públicos políticos, vistiendo uniformes, echando discursos y controvirtiendo al gobierno. Por supuesto contra el mismo Chávez. Es decir que a Chávez le salió un poco el tiro por la culata, al comienzo. Pero fue un riesgo calculado.

Mas Chávez recurrió a los reglamentos. Aplacó con energia a los descarriados. Puso a las Fuerzas Armadas en su línea correcta de conducta y no ha querido por nada echar para atrás ese derecho. Que, incluso, es más amplio. Pues involucra el derecho de los militares a opinar sobre asuntos políticos y de gobierno, mas no a deliberar y controvertir en actos públicos, por medio de agremiaciones partidistas, el desempeño del gobierno. Pero la opción del voto existe. Para ese caso, por medio del conducto regular y dentro de la reserva profesional.

Como puede verse, es una situación bastante atípica en el contexto de la profesión de las armas en Latinoamérica y muy avanzada para la época. Aunque, la verdad, es que también es un poco peligrosa. Todo dependen de la madures mental, la formación democrática y la civilización cultural. Pero eso es lo que le gustaba a Chávez y en eso se mantuvo.

Si eso le sale bien a los venezolanos, como parece que les está saliendo, se tendrá que reconocerles que se han adelantado a todos los países de Latinoamérica y a nuestra cultura local colombiana. Por supuesto, a Venezuela le ha costado inconvenientes pero los ha superado y ese criterio se está afianzado.
Ya nadie habla del asunto con preocupación, aunque al comienzo fue motivo de muchas discusiones, dudas, temores, especulaciones y opiniones. Pero Chávez se salió con las suyas.



ELLAS PUEDEN VOTAR


El articulo 328 de la constitución venezolana dice: “La Fuerza Armada Nacional constituye una organización esencialmente profesional, sin militancia política”. A los militares en servicio activo se les da el derecho al sufragio sin que se les esté permitido optar a cargos de elección popular, ni a participar en actos de propaganda, militancia o proselitismo político. (art. 330).

Cuando dos oficiales, un Coronel y un Teniente Coronel, fueron postulados por el MVR (el partido de Chávez) como candidatos para ser gobernadores del estado de Cojedes, fueron desautorizados de inmediato por Chávez. Y le dijo a los altos mandos de la Fuerza Armada que tenían que iniciar y profundizar un proceso revolucionario hacia dentro. 

En estas circunstancias han surgido unos 5 o 6 oficiales, que se salieron del cause reglamentario para luego regresar a la normalidad. La cosa se volvió a deteriorar cuando se creo la oposición al gobierno que culminó con el momentáneo golpe de estado que lo sacó del poder 24 horas para luego volverse a reinstalar. En esos sucesos participaron unos 10 o 12 oficiales, que fueron aplacados y ahora todo está dentro de la normalidad.
Para eso fue necesario la licencia de unos 12 generales y otros tantos otros oficiales, que sin haber sido partidarios activos de la refriega si fueron descalificados por haber sido pasivos en no impedir con eficacia el descarrilamiento de esos oficiales salidos de los limites permitidos por la ley y la Constitución.

Esos fueron los dolores del parto del nacimiento de esa nueva doctrina democrática y electoral de los militares venezolanos. Ahora la criatura está creciendo sana y vigorosa y tenemos la impresión de que no habrá más inconvenientes relacionados con ese asunto. Esperemos que así sea.

LAS INTERPRETACIONES.
No puede interpretarse la posición del voto militar como el propiciar el ingreso de la política a los batallones, cuando la política ha estado siempre en ellos. Puesto que donde exista pueblo colombiano habrá política.

Los hombres en armas somos pueblo, provenimos del pueblo, trabajamos por el bien del pueblo y tenemos que estudiar y conocer e intersarnoas en las cosa de nuestro pueblo. Lo que no debe entrar, y estar por afuera de las unidades militares, es el partidismo, la facción y el grupismo, así sea solo ideológico. Ese si es rechazable con toda contundencia por ser totalmente opuesto e incompatible con las armas.

Rechazamos en las filas la acción partidista, que es de naturaleza vaporosa. Pero no podemos expulsar el componente político. Eso seria sacar a los hombres, que son de naturaleza tangible, de los batallones.  Estos dejarían de existir por sustracción de materia.

El voto militar es algo muy civilizado, moderno. Es de gentes cultas y maduras en asuntos políticos, el que los militares activos ejerzan el voto con naturalidad espontánea, sin controversias. Solo en la silenciosa reflexión individual y con una demostración de sanos pensamientos por el bien de la patria. Porque las batallas modernas son más de mente que de impulso, musculo o fuerza física. En definitiva, las contiendas son ya más de inteligencia.



EL TIENE DERECHO A VOTAR


Así son las FF AA modernizadas y acordes con los tiempos actuales. Temer a esa etapa evolutiva del ser humano, es admitir que aun nos falta mucho progreso y desarrollo planificado. Porque el avance lo dejamos en manos de la evolución espontánea y sin previsión. Y de esa manera las cosas toman el peligroso proceso del ensayo error y de la mutación casual. Algo inadmisible en el tiempo actual.

Coronel Iván González