CAPITULO
I
POLITICA,
RELIGIÓN Y VIOLENCIA
EL
CAMINO DE URIBE URIBE
Inspirados
en una orientación de reivindicaciones, el General Rafael Uribe Uribe, a su
paso por la población de Urrao, en abril de 1904, empujó la apertura del camino
hacia el río Atrato, porque palpó la apremiante necesidad de esa empresa
comercial y estratégica, por los recientes acontecimientos de Panamá.
Arengó
brillantemente sobre el particular, como sabía hacerlo, y en la prensa de Medellín
libró una campaña de éxito completo. Inmediatamente después se constituyó en la
capital de Antioquia una Junta autónoma para el fomento de esta vía y otra por
Frontino. Los trabajos no tardaron en iniciarse. A esa empresa se vincularon
muchos urraeños con las suscripciones de acciones.
El
eminente repúblico, con la clara visión de los problemas nacionales que lo
caracterizaban, contempló el asunto, no sólo por los puntos de vista anotados,
sino por otros aspectos, como la posibilidad de las sequías del Magdalena,
dificultades de tránsito por esta vía y alzas de las tarifas de las compañías
fluviales que dificultarán los transportes. Condenaba como error sustancial de
Antioquia su conformidad con una sola salida forzada, porque se exponía a
padecer los quebrantos de quienes quisieran explotarla. Comparaba la diferencia
que hay entre la servidumbre que paga tributo y la emancipación que se basta a
sí misma. Argüía que el porvenir estaba hacia el occidente, en el Chocó. Ángel
J. Madrid.
LA
POBLACIÓN ACTUALMENTE
El
aprecio por el caudillo de los habitantes del hermoso valle de Urrao creció de manera
plena. Luego lamentaron con dolor su muerte trágica en la ciudad de Bogotá
viendo frustradas sus futuras aspiraciones de un mejor porvenir.
En gratitud
le fue erigida una efigie de cuerpo entero en posición pedestre y de tamaño
natural, que le fue contratada al escultor salamineño Jesús M. Agudelo. Efigie
que fue colocada en 1934 en la plaza principal y en el lugar de la
preponderante ubicación que por años ocupaba la antigua y tradicional fuente de
los cisnes.
El
monumento permaneció por 15 años en ese lugar. Era altamente apreciado no solo
por el recordatorio del líder político, ya que esa población era de mayoría
liberal, de lo cual se enorgullecían, sino por que como obra de arte reflejaba
con mucha claridad artística la fisonomía física del personaje. Se convirtió en
un valioso patrimonio cultural y público.
LA
ROTACIÓN DE LAS HEGEMONÍAS PARTIDISTAS
Antes
de la década de los años 30 se estaba dando una hegemonía conservadora. Pero con
la llegada a la presidencia de Enrique Olaya Herrera, del partido liberal, a comienzos
de esa década, por darse una facción en el partido conservador en esas elecciones,
se inició la hegemonía liberal. La misma que siguió por varias elecciones.
En
ese tiempo se dieron desmanes de particulares liberales contra conservadores
para resarcir los atropellos y, simplemente, en las injusticias con las pocas
oportunidades para gobernar, cometidos contra ellos en la hegemonía
conservadora anterior. Incluso por los resquemores que aún no se apagaban del
tiempo de “La Guerra de los Mil Días”. Atropellos que los conservadores dieron
por admitidos o no suficientemente protestados por el gobierno liberal. Esta
fue llamada “La Primera Violencia Política”. La misma que aplacó casi en su
totalidad las políticas del presidente liberal Alfonso López Pumarejo.
Para
ese tiempo yo estaba joven y siempre me había tocado que los liberales siempre
ganaran las elecciones. Al menos dentro del municipio de Urrao que era de mayoría
liberal. Eso molestaba a los conservadores locales que se mantenían ofendidos
porque no lograban ganar en ese tiempo.
Cuando
llegaron las elecciones a los mediados de los años 40 que eligió al conservador
Ospina Pérez, se terminó la hegemonía liberal, por el mismo motivo por el cual
habían perdido el poder los conservadores a comienzos de los 30. Es decir, la
división partidista. Hasta muchos liberales votaron por Mariano ya que este les
prometió buen trato en su gobierno para entusiasmarlos. Al comienzo fue bueno y
cumplía como presidente.
Luego
se inició un periodo de retaliación de sus copartidarios. Las llamadas chusmas
conservadoras en contubernio con los Chulavitas o policia corrupta, politizada,
primaria y violenta de origen boyacense. Todo indicaba que él no lo promovía ni
lo escondía pero tampoco contenía ni castigaba. Se afirma que, incluso, trataba
de contener y acabar esos atropellos. Mas los afectados lo acusaban de ser
culpable. Se justificaban recordando los abusos de los liberales contra los
conservadores durante su anterior dominio del gobierno en los años 30. Al final
del periodo ya había desengañado a sus electores. Y los liberales estaban
exaltados con el asesinato de su jefe Jorge Eliécer Gaitán.
Esta
nueva era de violencia conservadora seria llamada “La Segunda Violencia Política”.
La que fue más agresiva que la anterior liberal. Se estaba repitiendo la
historia. Y los mismos motivos que suscitaron la rebelión liberal contra el
gobierno conservador que ocasionaron “La Confrontación de los Mil Días” en los
primeros 3 años del siglo XX.
LOS
ABUSOS
La
diferencia entre los dos partidos se venía fraguando a nivel nacional, por
algunos sucesos contra los liberales desde tiempos anteriores, como ya se ha
contado, a comienzos del siglo. Luego en los inicios de los años 30 con la
hegemonía liberal, se siguió con la hegemonía conservadora, que desbancó del
poder a la hegemonía liberal a finales de los años 30. Y, en especial, a
finales de los años 40 cuando en 1948 los liberales acusaron al presidente
conservador, Mariano Ospina, de ser el responsable de la muerte de su principal
caudillo Jorge Eliecer Gaitán.
Hecho
que desató una gran revuelta en la capital causando graves daños y una reacción
política antigobiernistas, por parte de los liberales, en todo el país. La que
fue respondida con otra contrareacción violenta de parte del gobierno. Inicio
de “La Segunda Violencia Política”, que en la región del suroeste antioqueño se
dio en llamar la época de “La Vida Mala”
Al
final del mandato de Mariano se estaba iniciando la campaña para las elecciones
que nombrarían al sucesor. El candidato único del partido conservador era Laureano
Gómez. Laureano temía mucho que debido al desprestigio del partido conservador
ocasionado por el débil gobierno de Mariano, la muerte de Gaitán y la evidente
mayoría liberal, que no ganase y le pidió a Mariano que los dejara actuar.
Esa
acción era la aplicación de las políticas de tipo franquista para ejercer la
autoridad, que estaban en boga y de moda en el ámbito americano. Algo similar a
cuando los alemanes trataron de crear sus sociedades nacionalsocialista en
Colombia durante el tiempo de Hitler y la segunda guerra mundial. Franco era el
personaje a quien Laureano admiraba. La forma de exaltar la bondad de esa
política española, era que el caudillo ibérico hiciera una expresión de adhesión
a las políticas del partido conservador. Esa manifestación fue la donación de
una imagen de la Virgen de Fátima, que también era muy venerada en esos tiempos
por sus grandes milagros y aparición.
Esa
libertad de acción también incluía el derecho de usar a las Fuerzas Armadas,
que en conjunción con los particulares conservadores malos, chusmeros, se
dedicarían a perseguir, aplanchar y acosar a los liberales para que no salieran
a votar por su candidato. O para que votaran por el candidato conservador por
físico miedo.
AEROFOTOGRAFIA
Como
no estaban en el poder, los consideraban insurgentes y subversivos. El partido
liberal fue considerado por los conservadores como una ideología de doctrina
comunista. Que por ser contraria a la propiedad privada era odiada por todos
los gamonales, patrones y caciques locales de mayoría conservadora. Ser liberal
era lo mismo que ser comunista con la respectiva condena y estigmatización de
la iglesia católica que ejercía una poderosa influencia en la conciencia
colectiva de toda la nación. En especial en las gentes humildes y de poca
educación, pero honorable, trabajadora y buena del área rural.
Encarcelaban
sin acusación alguna para provocar una natural resistencia que, aunque en parte
justificada, era el motivo para usar la fuerza aporreando a los afectados.
De la
persecución no se salvaban tampoco los liberales residentes del casco urbano. Y
a los conservadores buenos, los Godos les reprochaban el que no participaran en
sus tropelías y no se declararan en favor de sus malas acciones. El ser neutral
era demerito así fuese de su mismo partido. Ser copartidario no los salvaba del
mal miramiento de los Godos.
A los que caían en la desgracia los arrastraban
por los empedrados. Les daban con los sables y patadas. Los insultaban. Muchos
lograban salir de la cárcel al otro día. A los demás se los llevaban por la
carretera a una curva que llamaba la “Vuelta de la Oreja” entre Concordia y Bolombolo.
Algunos los desaparecían echándolos al rio Cauca o los encontraban muertos en
cañadas profundas.
Muchos
liberales debieron convertirse en conservadores para salvarse de las
aplanchadas o por solo miedo. A esos los llamaban los “voltearepas”, que era
una ofensa imperdonable. En especial a los que no tenían firmes sus
convicciones políticas. Los demás, que no cambiaron de partido, se atemorizaron
de tal forma que cuando llegaron las elecciones votaron por el candidato único conservador.
Porque tampoco había más alternativa para votar ya que no había candidato
liberal. Así Laureano llego al poder.
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