AERONAUTAS Y CRONISTAS

martes, 3 de septiembre de 2019

RUSIA TAL COMO YO LA HE VISTO


RUSIA TAL COMO YO LA HE VISTO

En 1920, 3 años después de la sangrienta revolución comunista rusa liderada por Lenin, George Wells visitó la nación. Estas fueron las impresiones, de su larga crónica, que he resumido, sobre el cambio de gobierno, de ideología política y de resultados.

En la ciudad de Petrogrado es donde más observa el impresionante derrumbe de la sociedad rusa. Monumentos y palacios están mudos y vacíos. Ya no queda nada de la pasada gloria. Casi todo está absorbido por la lucha contra el hambre. Hoy, todas las tiendas han dejado de existir. La población decrece cada día. La mayor parte los habitantes mueren de inanición. Pocos tienen ya dos trajes o más de una muda de ropa interior, además de gastada y remendada.

Las tiendas tienen el aspecto de restos de náufragos. La pintura se ha cuarteado. Los cristales, de los que fueron escaparates, están rotos o quebrados. Llenos de grafitis y míseros restos de mercancías sin valor. Los grandes bazares orientales están igualmente cerrados.

Es desesperada la lucha de las autoridades para mantener el control sobre la distribución de los artículos esenciales para la vida. E impedir que los especuladores hagan subir, a alturas vertiginosas, los precios de la poca comida que queda. La gente camina siempre de prisa. Como queriendo huir de sí mismos.

Los tranvías funcionan solo hasta las 6 de la tarde. Es el único medio de transporte. En las horas pico de movimiento callejero, la gente se pega a los carros para subir y se amontonan dónde quepan. Cuando termina la jornada laboral, grande racimos humanos se cuelgan de ellos, de dónde se pueda. La calzada está sin reparar desde hace tres o cuatro años. Los pisos de madera desaparecieron. Han sido arrancados para encender fuego.

Un paseo en auto es una terrible aventura. Los carros, que han sobrevivido a la tormenta, utilizan el petróleo bruto. Cuando arrancan lanzan una  espesa nube de humo azulado y con un ruido de ametralladoras en acción. Las casas de madera han sido demolidas para suministrar combustible en el frío invierno.

Todo el mundo tiene aspecto de miseria. Cada cual parece condenado a llevar un bulto. La gente está mal vestida. Desfilan a toda prisa, dando la impresión de que la población entera huyera. Muchos han vuelto a la vía campesina. Otros se han ido al extranjero. La mortalidad es de 81 por mil. La población está profundamente deprimida.

Los bultos que cargan los transeúntes son de raciones de víveres distribuidos con parsimonia por la administración pública. O son mercancías destinadas al mercado negro para poder conseguir lo que el gobierno no les suministra. Casi todas las cosas escasean como resultado del hundimiento general de la organización social.

La circulación monetaria está en plena crisis. Las ciudades luchan contra él acaparamiento, el mercantilismo del hambre, la lucha feroz por la posesión de comestibles y el control total de la disponibilidad. Sin el razonamiento, la producción agrícola es casi imposible de controlar.

La población indisciplinada se abandonó a la comodidad de no trabajar esperando la caridad. La carencia es cruel. Todo comercio es calificado de especulación de un capitalismo injusto. La venta de alimentos se practica de manera pintoresca en las esquinas de las calles. Muchos negocios clandestinos tienen que suplir la insuficiencia de las raciones oficiales.

Todas las estaciones del tren tienen una multitud de campesinos que esperan el paso de las máquinas para vender sus productos de manera informal. Ellos son los únicos que tienen aspecto de bien alimentados. Son los más prósperos porque se suplen de su propia producción. Pero no tienen la necesaria comercialización.

Mientras se mantenga el gobierno comunista no se introducirá ningún cambio, porque esa situación le conviene para poder dominar y controlar a la población.

Los incidentes y choques de algunos inconformes con la fuerza pública van en aumento. Y son amplificados por la prensa oficial que las transforma en insurrección. Cuando apenas son ligeras protestas. Porque no pueden hacer exigencias mayores a menos de que se expongan a la represión violenta.

Todas las clases sociales están en profunda indigencia. La producción industrial se derrumba. En ninguna parte se encuentra objetos manufacturados nuevos. Como los domésticos de uso corriente.

Las medicinas faltan. Las ligeras indisposiciones degeneran fácilmente en enfermedades graves. Las personas parecen estar con una salud precaria. Si alguien cae realmente enfermo ya su situación se hace siniestra. En los hospitales todo falta y está en condiciones deplorable. Sólo se hacen intervenciones quirúrgicas una vez a la semana. Los demás días los enfermos deben esperar.

El arte, la literatura, la ciencia y todos los refinamientos, que nosotros entendemos por civilización,  se encuentran comprometidos. Toda la investigación ha caído en un desastre completo. No queda nadie que quiera comprar libros o cuadros.

La nueva organización social se dedica, entonces, a combatir el robo, el asesinato y la anarquía más espantosa. Los intelectuales se vieron condenados a las peores privaciones y hundidos en la más negra miseria. Quienes protestan o critican el régimen, son condenados a prisión o enviados al destierro a la remota Siberia.

Los supervivientes del mundo científico, como el psicólogo Pavlov, premio Nobel, nos hacía preguntas sobre el progreso de la ciencia en el mundo exterior de Rusia. No tenía ningún contacto con sus colegas de otras naciones. Es un bloqueo intelectual completo.

El instrumental para investigar es todo de fabricación anticuada. Incluso nos han preguntado si les podríamos enviar literatura científica. Y víveres. Porque  a pesar de todo, para ellos,  después del alimento, lo principal es el saber.

Lenin nos impresionó con tantas concepciones erróneas sobre la psicología del trabajador occidental. Sostiene la obstinada y absurda tesis de que lo que pasa en Rusia es la revolución social tal como la profetizó Marx. Sus escritos se limitan a recoger las ideas, y las frases estereotipadas del marxismo doctrinario. Repetidas mecánicamente con ciega y fanática obsesión.

Sin análisis de contexto por falta de comprensión racional ni lógico. El único lenguaje que pueden usar los comunistas, para confundir y adoctrinar a sus adeptos de poca ilustración. El comunismo es la espina dorsal de Rusia. Pero desprovista de vértebras flexibles que no se pueden curvar sino mediante la adulación y la deferencia con Moscú.

Las iglesias están abiertas y bajo sus puertas hay una gran cantidad de mendigos que acuden a la caridad de los fieles. En el famoso santuario de la virgen de Iberia, muchas campesinas besan las piedras del umbral a falta de algo más sagrado. Además, en la pared de enfrente, grabado en un panel de yeso,  los primeros revolucionarios de Moscú, escribieron, “La Religión es el Opio al Pueblo”.
La tolerancia religiosa sólo admite al ateísmo y no a las otras convicciones. No sé toleran sentimientos religiosos de ningún otro punto de vista.

Los protocolos para una entrevista con Lenin fueron fastidiosos. El Kremlin está bien cerrado y es de difícil acceso. Hay un sinfín de formalidades donde los centinelas toman exageradas precauciones. Lo cual se comprende debido a una dictadura.

Lenin, en 1918, consideraba la revolución social como un fin en sí misma. Después  cuando las cosas no resultaron tan ventajosas, cambio el concepto. Que sus resultados dependen de los trabajadores del mundo occidental. Los que deberían unirse a ellos para eliminar el capitalismo. De esa forma invoca muchas excusas por el retraso, en dar al país que domina, un orden social nuevo y mejor.

Los marxistas se ponen furiosos cuando preguntamos si todo se estaba haciendo como debería hacerse y del modo más inteligente posible. Se incomodan porque Lenin les había prometido el paraíso en la tierra, cuando se hubiesen desembarazado de la que, para ellos es la tiranía de las leyes.

Otra justificación de Lenin es que la revolución rusa es sólo el comienzo de una era de experiencias ilimitadas. Únicamente para destruir el capitalismo. Por eso no ha salido tan bien. Entonces emprendió la tarea de ensayar métodos sucesivos hasta que descubriera la mejor solución final. Pero sin importar el sufrimiento generado durante el proceso.

Para ello las ciudades deberían ser mucho más pequeñas. Totalmente diferentes a las actuales. Así eso implicara su muerte y su completa sustitución. La mayoría de las ciudades se disgregarían y terminarían por desaparecer. Que Rusia necesita reconstruir todo y hacer algo enteramente nuevo.

Es decir, la nación debería ser primordialmente rural y agrícola. De mínima concentración urbana. Como si fuese innecesaria la reunión de esfuerzos para desarrollar complejos procesos industriales, académicos y comerciales. Decía que esa transformación era una consecuencia necesaria para implantar la teoría del colectivismo.

Lenin, como todo buen marxista, se burla de los  utopistas. Pero terminó siendo víctima de su propio utopía.
Dice que la producción agrícola no se debe únicamente a los campesinos. Aunque basa el progreso en ellos. Por eso está intentando nuevas explotaciones agrícolas y que los resultados que ha tenido dan mucha esperanza. Que se extenderá a todas las provincias. Los campesinos tradicionales, que para el comunismo son propietarios egoístas e ignorantes, no sabrán nada de eso hasta que llegue su turno de expropiación.

Lenin tiene una conciencia ilimitada en todo lo que hace. Dice que los que vuelvan dentro de 10 años se darán cuenta de lo que han realizado con éxito. Pero no se dan cuenta de que no era necesario derribar completamente el sistema social y económico existente para que su nuevo sistema pudiera comenzar a funcionar.

Como si todo lo construido por la humanidad, durante muchos siglos, hubiese  sido un extenso error, que el descubrió y él tiene que ser su salvador. Por eso adoptó los dogmas marxistas de la lucha de clases y la supresión total del capitalismo, como preludio esencial e inevitable para llegar a la dictadura del proletariado. Incluida la justificada confrontación violenta.

Porque el capitalismo moderno es incurablemente rapaz y refractario a todo perfeccionamiento. Porque el capitalismo impide toda administración de los recursos nacionales con vistas al interés general. Por ello, periódicamente, traerá de nuevo la guerra al mundo. Las guerras son debidas a la organización capitalista de la sociedad. No existen las guerras por motivos nacionalistas.

Está obsesionado con la idea de que el capitalismo pretende impresionar la mentalidad rusa ofreciéndole ayuda económica para reconocer su gobierno. Ayudarlos contra la agresión del Japón construyendo una base naval americana en la costa rusa del Pacifico. Todos estos proyectos sólo son con intención de crear una lucha ideológica,  y económica por los mejores trozos de los recursos naturales del planeta.

LA HECATOMBE MILITAR


LA HECATOMBE MILITAR

Conscientes del gran peligro que se corre cuando se tiene una fuerza militar conformada por muchos hombres y dotados de armas de alta potencia, nuestras FF AA, en forma espontánea, fueron creando sus propios reglamentos de disciplina y penal militar.

Desde los primeros días del nacimiento de la República.
Por ello han sido una de las instituciones más avanzadas en el campo disciplinario y ético dentro de la gran estructura laboral de funcionarios del Estado.

Con el general presidente Rafael Reyes, en la primera década del siglo XX, las FF AA  avanzaron mucho en la moral profesional comenzando a estructurar una sólida doctrina y cultura militar. De tal manera que la mayoría de las instituciones del gobierno quedaron atrás en tales aspectos.

Hasta que a finales del siglo XX se presentó en el congreso un reglamento disciplinario genérico para todas los funcionarios del gobierno. Su principal promotor fue el  congresista Samuel Moreno Rojas, en ese momento. El después afamado alcalde de Bogotá por su corrupción en el manejo presupuestal cobrando coimas por contratos.

Sabiendo que ya las FF AA  disponían de un bastante, perfeccionado y funcional Reglamento Disciplinario, ellas consultaron si el recién nacido reglamento anulaba el histórico y tradicional de las FF AA. Y si se deberían comenzar a aplicarlo.

La pregunta era por el preocupante temor que se vislumbraba en las diferencias entre los dos reglamentos. Pues la nueva iniciativa era extremadamente débil y tolerante para ejercer dominio y control de unas FF AA. Se tenía la incertidumbre de si la anulación del viejo y eficaz reglamento militar, logrado por la vía de la necesaria severidad, produjese relajamientos de dos aspectos tan importantes como son la disciplina y la justicia penal militar. La respuesta determinó que el nuevo reglamento anulaba y se sobreponía a las viejas normas militares.

No fue necesario esperar mucho tiempo para comenzar a tener evidencias del daño causado con el desmembramiento doctrinario y para mostrar las debilidades.

Los primeros indicios fueron la forma como, lo no planeado pero sí real, algunas unidades se fueron aliando con grupos de autodefensas, paramilitares y delincuentes para combatir las poderosas mafias criminales del narcotráfico y a los insurgentes. Como lo fue la guerra entre los mafiosos de Cali contra los de Medellín.

La de los dos clanes mafiosos contra los subversivos y las autodefensas, que extorsionaban. Y la de las mismas FF AA  contra todos. Se aliaron hasta con el diablo con tal de lograr control de la situación. La mayoría a título particular de algunos militares y policías. Otros pocos a nombre oficial, porque veían que a nivel institucional las FF AA  estaban perdiendo a la guerra.  Pero en una forma tan eficaz, pero ilegal, qué hasta los mismos insurgentes comenzaron a temer.

Cómo fue el caso de la condición principal que pusieron las FARC al gobierno, en los diálogos del Caguán. La de desmantelar primero dichas organizaciones paramilitares para acogerse al perdón que el gobierno les ofrecía. Porque sabían que ese mismo beneficio no lo obtendrían de los grupos contrainsurgentes, organizados por particulares.

Posteriormente, para acabar de agravar la situación. Un ministro de defensa civil, abogado pero no diestro en milicias, Camilo Ospina, eliminó la justicia penal militar pasándola a la jurisdicción civil. Erradamente creyó que de esa manera controlaría tales desmanes.

Y como si eso fuera poco, en el proceso de descuadernamiento de los dogmas, que deben regir a las fuerzas armadas, se le ocurrió agregar, al mismo ministro, una resolución del 17 de noviembre de 2005, que otorgaba beneficios económicos, laborales y profesionales extras a las tropas, de estímulo al combate, por el incremento de resultados operacionales.

Se empeoró el daño hecho y comenzó a surgir la hecatombe. En poco tiempo aparecieron los famosos y temidos “Falsos Positivos”. Que cuando ya habían alcanzado un número increíble de víctimas inocentes, se calcula más de cuatro mil, surgió la protesta social y las consabidas acusaciones.

Tanto con pérdida descomunal del prestigio de la institución militar, que ha sido  muy respetada y apreciada por el pueblo colombiano por años. Como las demandas penales y las indemnizaciones económicas contra el Estado.

Los dirigentes y líderes sociales, que promovieron esa intromisión de la política en los asuntos militares, no sabían cómo se rige la vida castrense. Y aunque se les hizo la debida advertencia, de todas formas, se atrevieron a demoler los pilares fundamentales del poder militar.

Tal ignorancia política, sobre la cultura militar, nos ha llevado a la actual y vergonzosa situación. Donde una fuerza militar ha sido vencida y diezmada más en lo político y por los jueces ignorantes de lo que es un cuartel y la lucha judicial, que en el combate con las armas. Y han puesto en contra de las tropas a todo el pensamiento colectivo nacional.

Son los altos precios qué debe pagar una nación cuando sus dirigentes no están a la altura ni tienen la formación que se requiere para la profesión castrense.
Será muy difícil y largo reponerse de tan grabé desastre.

Pero, finalmente, quién paga todos los platos rotos es el pueblo con la pérdida de moral y espíritu de combate de las valerosas tropas que deben defenderlo.

También que, en esos errores, está el pueblo quien aporta a sus hijos para el indispensable servicio militar, paga el sostenimiento de las tropas, pone a sus demás hijos de víctimas y elige a los dirigentes públicos. Escogidos por el pueblo con sus votos y con su Sagrada Fe en los principios democráticos. Pero víctima de su propio invento.

Pierde por todas partes. Y a los políticos que destruyen a la organización militar nadie les cobra sus graves y maquiavélicos errores. Por eso es mejor que se cumpla el sabio y viejo refrán popular que dice: zapatero a tus zapatos.

Cuando la política ingresa por la puerta del Batallón, la milicia sale disparada por la ventana como bala de cañón.

UN LIBERTADOR RUGIDO DE MOTORES Y DE HÉLICES


UN LIBERTADOR RUGIDO DE MOTORES Y DE HÉLICES

Si hay algo qué ilustra el poder aéreo y la determinación de un pueblo para vivir en libertad y democracia, es el puente aéreo de Berlín. Claramente contado por el periodista político Willy Brand. Quién después fue canciller alemán.

Justo lo que no vieron muchos países sobre el descomunal peligro comunista. Que entre nosotros está más que suficientemente lustrado con los descalabros de Cuba y Venezuela. Qué esos dos ejemplos nos sirvan para nunca imitar. Cómo lo han querido los ignorantes izquierdistas colombianos.

Para entender hasta dónde llega el atrevimiento del comunismo para someter a los pueblos por el camino de la decadencia, es crucial no olvidar la historia de Berlín en 1948.

Las cuatro naciones aliadas, vencedoras de Alemania, habían tomado la decisión de repartirse la ciudad de Berlín en 4 sectores.
La ciudad había quedado inmersa dentro del territorio conquistado por los rusos y por ello suponían que les correspondía adueñarse de toda la ciudad capital.

Pero Stalin había aceptado la partición de la ciudad porque no podía negar el inmenso apoyo qué, en material militar, había recibido de los otros tres aliados occidentales.

Después de un corto tiempo y mientras se perfeccionaban las negociaciones políticas, los norteamericanos, ingleses y franceses decidieron unificar sus tres porciones de la ciudad para facilitar el progreso y la restauración por los daños causados durante la Guerra.

Lo cual fue mal visto por los rusos, que no sólo querían tomarse toda la ciudad, sino imponer en ella el modo de vida comunista.

Era un paso más de la intención soviética de propagar a todo el mundo el comunismo. Como ya lo había propuesto Lenin a finales de la década de 1910.

Ideología que había demostrado ya su invalidez. Puesto que Stalin dependió de la ayuda capitalista para atacar a Hitler. Auxilio en equipo militar que suplicaba con insistencia. Además de presionar para que fuesen los otros tres aliados occidentales quiénes  atacaran de primero a Alemania. Para el, después, encontrar un enemigo debilitado en el frente oriental y lograr con facilidad los mejores beneficios de la guerra.

La intención de Stalin era impulsar la socialización de Alemania y que no fuera reconstruida con un sistema democrático de gobierno. Por eso se oponía resueltamente a la rehabilitación económica de Alemania.

Intención que comenzó a frustrarse con la opuesta resolución de los alemanes. Demostrada en la derrota de los comunistas en las elecciones alemanas de 1946.
Por eso querían que en la Alemania occidental pudieran germinar el estado militarista y fascista para el comunismo hacerse al poder.

Pero la unificación de las tres zonas de Berlín, adjudicadas a las potencias occidentales, se oponía a esa meta soviética.

Entonces los rusos comenzaron a tomar medidas de sometimiento impidiendo el tráfico de pasajeros y toda clase de suministros del occidente al sector oriental soviético de la ciudad. Querían sitiar por hambre, cerrando las vías férreas y fluviales. Sólo quedaba disponible los 3 corredores aéreos. Por donde se abastecían las pequeñas tropas americanas destacadas en el Berlín occidental, por parte de los tres aliados democráticos.

Entonces estas tres potencias decidieron utilizar los tres corredores aéreos de tan sólo 30 km de ancho. No sólo para abastecer a sus tropas sino a toda la población del sector de Berlín occidental.
Dos millones de habitantes de Berlín oeste se veían amenazados a capitular por la penuria. Nadie sabía durante cuánto tiempo y hasta qué punto podría ser aprovisionada la población por vía aérea.

Fue así como el 26 de junio fueron puestos en acción, para empezar, 32 bimotores DC 3 en vuelo hacia Berlín llevando medicamentos, alimentos y correos. Tan sólo 4 semanas más tarde, los aparatos americanos y británicos transportaban un promedio de 1.500 toneladas diarias. Una verdadera proeza. Pero aún insuficiente para asegurar la existencia de la población. El pueblo, por su parte, hacía toda clase de sacrificios para ayudar a la resistencia contra la invasión comunista.

Los comandantes occidentales estaban visiblemente presionados. Pues esperaban escuchar quejas y lamentos. En vez de ello recibieron respaldo y gratitud por parte de la población berlinesa. Algo completamente distinto a lo pensado.

La eficacia del puente aéreo sobrepasó las mayores esperanzas. La organización de la operación, las proezas de los aviadores y del personal de tierra, como la exacta cooperación de las 9 bases aéreas militares de Alemania occidental, combinadas con los aeropuertos civiles dentro de Berlín, lindaba con lo fantástico.

En septiembre y en un solo día, fueron llevadas por aire a Berlín unas 7.000 toneladas. Y el 16 de abril, del siguiente año, se llegó, incluso, a 1.400 aviones aterrizando.
Lo cual significaba un avión cada 63 segundos. O sea, en un solo día, 8 mil toneladas.

Los obreros qué descargaban los aviones, trabajaban 10 y 12 horas diarias. Ininterrumpidamente, lograban descargar 10 toneladas en cinco o seis minutos.

Los comunistas sostuvieron el bloqueo casi durante un año completo. En el cual se movilizaron por aire más de dos millones de toneladas.
Los berlineses no podrían haber mantenido su terreno sin la existencia del puente aéreo.

La mayoría de las familias se sentían contentas cuando podían mantener un poco caliente alguna habitación de su casa. Donde se cocinaba y al mismo tiempo se albergaban durante la fría noche para ahorrar combustible.

La electricidad sólo funcionaba 4 horas al día en dos períodos de 2 horas. En las largas noches de invierno, la familia se sentaban en la cocina, a la luz de una vela, hambrientos y tiritando de frío. Se abrigaban lo más que podían. No para salir de la casa, sino para lograr dormir.

Una fábrica tras otra se iban cerrando. Las pequeñas industrias no tenían otro remedio que atemperar su horario al de la corriente eléctrica, así fuese en la madrugada. Los empleados se trasladaban a pie o en bicicleta Pues estaba restringido el tranvía los autobuses y el metro.

Pero lograron sobrevivir gracias a un esperanzador rugido de motores y de hélices. Que llegaba desde el cielo de Berlín y que prometía vivir en libertad.

A esas penurias es a las que nos quiere llevar la izquierda en Colombia. Y contra las que, cada día y noche, nuestra Fuerza Aérea lucha para liberarnos de la esclavitud y el sufrimiento que trae el comunismo. Ya disfrazado de socialismo.

La historia no ha cambiado. Se repite.
Coronel Iván González.


miércoles, 31 de julio de 2019

FORTALEZAS Y AMENAZAS Y DE LAS FF AA




AMENAZAS Y FORTALEZAS DE LAS FUERZAS ARMADAS

"Para ciertos políticos, eso de ser la institución militar la más apreciada en el contexto nacional, no les es conveniente. Además de mortificante, para muchos gremios intelectuales, de opinión y académicos". Coronel John Marulanda.
La frase no solamente es un acierto conceptual irrefutable sino que ilustra la gran lucha que han tenido que sostener, históricamente, nuestras FF AA. En especial el Ejército.

Lucha que no ha sido sólo de armas sino de ideas y, nefastamente, de política.
Porque cada uno ha querido poner a las FF AA  de Colombia de su lado como arma de lucha política. En un comienzo entre centralistas y federalistas. Después, entre liberales y conservadores. Para ilustrar recordemos un poco de historia rápida.

Después del grito de Independencia los centralistas y los federalistas, tenían su propio ejército para imponer su criterio. Así se facilitó la campaña de reconquista española que después nos dio muchos dolores.

Hasta Bolívar, siendo centralista, debió luchar en favor del gobierno federalista, presidido por Camilo Torres estacionado en Tunja, contra el gobierno centralista de Antonio Nariño aposentado en Bogotá. Y todo porque Torres era quien le había prometido darle las tropas para liberar a Colombia de la ideología centralista. Para, luego, reconquistar a Venezuela de los españoles. Un sacrifico ideológico debido aun causa mayor, la independencia. Así lo hizo y obtuvo lo que necesitaba.

Casi todo el siglo XIX lo pasamos en una extensa lucha de golpes de estado. Dónde los políticos más osados se hacían, espontáneamente, militares.
Hasta que a finales de ese mismo siglo, con Rafael Núñez, se inició la primera y larga hegemonía en el gobierno del partido conservador. Qué para finales de la década inculpó, del pobre desarrollo nacional, al gasto militar.

Redujo el Ejército a la ridícula expresión de mil hombres. Porque había que ahorrar dinero y las tropas vivieron épocas de miseria. Los cuarteles, para sobrevivir,  debieron  aceptar la infiltración, en sus filas de la ideología conservadora. Lo que se llamó "la conservatización de las tropas".

Pero  esos daños, ideológico y presupuestal, los cobró la historia. Primero, porque otro Caudillo político, Rafael Uribe Uribe, se convirtió en General y se inició la nefasta Guerra de los Mil Días. Que duró hasta comienzos del siglo XX. Segundo, por la humillante amputación del istmo de Panamá, por parte de los norteamericanos, cuando no tuvimos fuerza militar para defender la agresión con honor.

En ese momento se inició una influencia política de la iglesia contra el partido liberal por estar en contra del gobernante partido conservador. Que le prometía preservar sus exorbitantes privilegios, que la había convertido no solo en un gran poder religioso sino económico, ideológico y hasta político. Los que había acordado con el rey de España y que venían desde la época medieval, pasaron por la conquista y todo el periodo de la colonia.

Concesiones en retribución por la repartición del mundo entre las dos mayores potencias de ese tiempo: Portugal y España. La primera por las colonias y posiciones en el África y el lejano oriente. Mientras para España la América y sus colinas en el Pacifico. Evitando con ello la gran guerra.

A su vez, el Rey, aprovechaba la poderosa capacidad dominante de la iglesia en el sometimiento del pueblo a la obediencia ciega en el campo espiritual. Pero, indirectamente, muy útil en el campo político por medio de los púlpitos. Ya que la Iglesia manejaba, así fuese con ineficiencia, muchos asuntos públicos que al rey le eran totalmente incapaz de administrar.

Cosa que no dejaba que se notase pero que internamente le era evidente. Al menos dentro de la Iglesia no había tanta corrupción como la que se daba o podría surgir en la burocracia. Un lazo y contubernio, no explícito pero si tácito, de mutua conveniencia entre los dos poderes hegemónicos: el real y el sacro.

El hecho es que a finales del siglo XIX, las incómodas ideas progresistas del liberalismo proponían arrebatar los exorbitantes fueros eclesiásticos. Adquiridos y poseídos durante un siglo de conquista, dos de  colonia y uno republicano. Derechos basados en  el acuerdo entre los papas y los reyes. El que le asignó a Portugal el África y a España América, para que no se peleasen y poder resguardar la paz mundial.

Derechos dados por el rey a la iglesia católica, tanto en lo cultural (La educación) como en lo económico (Las Misiones o Reducciones). Y el dominio y control de la conciencia colectiva nacional con el Concordato y como religión única oficial. Siendo el mayor defensor de esas ideas el obispo de la diócesis de Garzón, Huila, contra las pretensiones liberales de Rafael Uribe Uribe, 

Superada la etapa de la Guerra de los Mil días, a comienzos del siglo XX, apareció un tercer caudillo Rafael Reyes, qué hizo el proceso contrario. Pasar de próspero comerciante al generalato y a la política. Siendo presidente.

El general Rafael Reyes decidió, ante tal anarquía ideológica, que el Ejército no podía ser un instrumento político sino autónomo de las facciones sociales. Qué pensara solo en el único y exclusivo interés nacional. No en el partidista. Salir de la leva reclutada solo para casos de urgencia del gobierno con poca trayectoria y formación militar. Que debía ser un Ejército profesional usando criterios ideológicos, académicos y doctrinarios propios de la vida uniformada.
En tal mutación sólo dio los primeros pasos durante su gobierno. Pues duró el proceso hasta el final de la hegemonía conservadora  con el general Pedro Nel Ospina de presidente. En 1930 cuando la perdió con la elección presidencial de Olaya Herrera.


PATRULLA MILITAR
Un largo periodo exclusivamente conservador. Que había discriminado a los liberales de participar en el gobierno y en el Ejército. Se consideraba a los liberales pecaminosos y peligrosos para la estabilidad del gobierno conservador. Por ello los ciudadanos que portaban las armas de la república debían ser de tendencias y pensamientos conservadores. 

El gobierno también se respaldado en la fuertemente influencia de la Iglesia católica por la exigencia liberal de reformar el Concordato. Por el apoyo partidista, de las tropas conservadoras que negaban el acceso al poder militar de los liberales para hacer parte de sus filas. Además de haber dejado resentimientos, en los liberales, la vieja derrota de Palonegro. Por la inclinación por abrir los mercados internos a los productos del exterior, en daño a la artesanal industria nacional. Y con la acusación de haber causado, con su rebeldía, la inestabilidad política. Que aprovecharon los gringos para arrebatarnos el istmo de Panamá.

En 1930 se inició la hegemonía liberal. Nuevamente, se pasó, con gran empeño, a “desconservatizar al Ejército" y a adoctrinarlo en los principios liberales.  Denominada "la liberalización del Ejército". El gobierno liberal ahora temía al viejo ejército conservador y quería formar uno bajo las doctrinas liberales.

Liberales que también comenzaban a ser contaminados de doctrina comunista anticapitalista, atea y, por supuesto, antinorteamericana. Como aconteció con la huelga de las bananeras. Y la sonada reforma agrícola de Alfonso López P. 
Entonces se dio la llamada “Primera Violencia Política”. De liberales contra conservadores. El nuevo gobierno liberal usaba a las Fuerzas Armadas para reprimir las protestas conservadoras resentidas por haber perdido el dominio de la autoridad nacional. Y, de refilón, para resarcir los malos tratos sufridos durante tantos años de superioridad conservadora.  

Se puede decir que fue afortunado para el país que se presentará el conflicto con el Perú (Lo bueno dentro de lo malo, que casi nunca falta). Porque revivió el espíritu nacionalista que enfrío mucho los ánimos partidistas y fortaleció al Ejército. Se apaciguó la lucha armada politizada y se ignoraron, por el momento, los viejos resentimientos causados durante la hegemonía conservadora. Por eso esa "Primera Violencia fue más corta, menos traumática y menos recordada que la "Segunda Violencia" de los años 50.

Aprovechando las circunstancias, las FF MM comenzaron a desligarse más de la influencia política. Hasta cuándo a finales de la década de 1940 se terminó la serie de gobiernos liberales y se reinició la segunda hegemonía conservadora, con Mariano Ospina Pérez. Llegó a la presidencia el sucesor conservador Laureano Gómez, candidato único, facilitado por una disputa interna entre dos candidatos liberales.

Porque el candidato liberal, renunció a la candidatura, a último momento, por el asesinato de su hermano liberal que le hacía campaña. Con ello, sin ser explícito, pero se deducía, acusaba al partido conservador del crimen.

Con el asesinato de los liberales Gaitán y del hermano del candidato liberal, el propuesto en remplazo de Gaitán, para suceder en la presidencia a Mariano.
Y con la actitud fascista de Laureano,  renació “El tiempo del Terror”. Denominado también “La Segunda Violencia Política", ya de conservadores en el poder contra liberales desplazados.

El gobierno, aprovechando su capacidad económica y su autoridad, usó las fuerzas policiales conservadoras de los Chulavitas y la Policía Política, la Popol, para combatir los focos de sublevación liberal que argumentaban el renacer de la discriminación y el abuso durante la primera hegemonía conservadora de antes de los años 30.

Se usó mucho la dependencia política de la Policía por ser un cuerpo permeable al poder político partidista. Por su carácter más civilista que militar. Políticos y policías justificaron la persecución oficial aduciendo su derecho y deber a la defensa de la ley y el orden.

Confrontación estimulada, igualmente, por la iglesia donde sobresalió Monseñor Builes, obispo de Santa Rosa de Osos. Que sutilmente y con su diestra inteligencia, mezclaba los irrefutables conceptos del cielo con los de la convivencia política, los asuntos sociales y los partidistas, contra los liberales. Explosiva mezcla de fanatismo religioso ciego. Difundido desde el púlpito y promulgado documentalmente en sus cuarenta cartas pastorales.

“La Violencia” fue apaciguada con la intervención del General Gustavo Rojas Pinilla. A quien también trataron de titular. Buscaban disputárselo ideológicamente entre los dos partidos para sacar ventajas, previendo el resurgir de la confrontación cuando el General dejara el poder.
Por eso, la oligarquía política, en su sin salida de ser incapaz de gobernar, apoyó el “Golpe Militar”. Y, en un comienzo, para enmascarar la escondida conveniencia, le dio el eufemístico título de “Golpe de Opinión”.


GENERAL ROJAS PINILLA

Aunque la realidad fue que los dirigentes conservadores manipularon el poder militar para que se tomara el poder político para salvar el pellejo, lo que más se pudiese, del infalible juicio de la historia. La que los acusaría de su incompetencia como gobernantes. Como así lo concluyó el posterior juicio político del senado. Y la comisión tripartita, presidida por monseñor Germán Guzmán, para hacer el estudio de las causa de “La Violencia en Colombia” por encargo del gobierno del Frente Nacional.

Así aspiraba el partido conservador no aparecer desbancado del gobierno por la fuerza de las armas, porque eso dañaba el prestigio del General. Prestigio que le era indispensable al partido conservador para disimular el catedralicio error presidencial de Mariano  Ospina y Laureano Gómez de ser incapaz de mantener el orden nacional.

Por algo Laureano adujo ausencia temporal de la presidencia por males fingidos de salud para facilitar la llegada de Rojas al solio de Bolívar. Y su  reacción, ante la toma del poder de los militares, fue débil y simulada para simplemente salvar las apariencias. Se marchó para el exterior sin mayores problemas.

Aunque enmascaró su fuga al exterior bajo un supuesto peligro personal que correría si permanecía en la nación. Sin mucha resistencia para quedarse y más bien con bastante y sumisa actitud, se fue para evadir el juicio social en un pacífico retiro hasta su muerte. También por no haber podido, el poder político y democrático, implantar el  sagrado derecho del pueblo civil a autogobernarse. Por lo cual debió ser suplantado por el poder militar.

Ocultó su autogolpe político usando el prestigio militar. La muy antigua técnica de confundir con la invisible tela de araña de las argucias políticas.  Cual red de gladiadores usada en sus combates circenses. Pero adaptada por los políticos de Roma en sus discusiones senatoriales. O la zona gris donde todo es factible porque permite fácilmente hacerse al lado de la mejor  convivencia del momento o del fin que se pretenda.

Pocos años después, cuando esa misma oligarquía vio que Gurropin (Apodo entre burlesco y serio, puesto a Gustavo Rojas Pinilla. Con similitud al despectivo y casi que ofensivo apodo de "Cachuchón" con que se solía bautizar a los militares con connotación de ser fuertes pero brutos) ya no le era útil, porque ya tenía en relativa calma al país, lo tumbó con un “Paro Patronal”.

Aprovechó que el General quiso ejercer un nuevo periodo presidencial. El veía que la nación necesitaba algo más de su contribución para disolver completamente los antiguos y muy arraigados odios remanentes entre partidos. La confrontación que le habían justificado hacerse al gobierno sin ser ese un objetivo militar.

Sospecha confirmada, después, con el surgimiento de los grupos de bandoleros después de su gobierno. Los que conformaron las primeras cuadrillas de insurgentes imbuidos con la errada ideología comunista y su mimetizado socialismo.

ESCUELA MILITAR
Para ese tiempo ya las escuelas militares y de policía, creaban una doctrina castrense más sólida basada en total imparcialidad partidista y  democrática. Que apartaba a las FF AA  de las manipulaciones políticas y que su fin era puramente nacionalista. Aunque no faltaron algunos pocos militares, rezagos del pasado, que querían tomar partido en las lucha por la presidencia.

Pero las FF AA  supieron encontrar una gran ayuda con los conocimientos adquiridos con sus tres anteriores oportunidades de modernización: La de Rafael Reyes. La guerra con el Perú y su participación en la guerra de Corea. 
Experiencias que rompieron muchos paradigmas tradicionalistas militares de dogmas antiguos, casi que inmutables. Para salir de una rígida, paquidérmica y rancia inercia en doctrina militar ultratradicionalista. 

La que dictó la anacrónica disciplina  del prusianismo, que nos llegó por medio de la comisión chilena que vino a ayudarnos a organizar la Escuela Militar José María Córdoba, en tiempo del general Reyes. Porque los anteriores intentos fueron totalmente fallidos.

Tabús que habían frenado la evolución  de un Ejército de masa pensado para la guerra regular que no se adaptaba a la movilidad, la dispersión y el mimetismo de los enemigos fluidos. Cuando la confrontación ya había mutado a la guerra irregular o el conflicto de baja intensidad prolongado. Y eso que ya eran parte del pasado la “Guerra de Trincheras” de la primera guerra mundial. Y la “Guerra Relámpago” de la segunda. Pero seguíamos anclados en ellas.

La experiencia de Corea, además, trajo nuevos conceptos sobre los ejércitos modernos basados en nueva ideas de mucho liderazgo, tecnología, movilidad, flexibilidad y logística. Y el ya surgido en el exterior y madurado, concepto del “Poder Aéreo” en la guerra convencional.

Concepto para nosotros apenas incipiente y totalmente de desconocido empleo, de ese nuevo poder, contra la guerra contrainsurgente. El cual debimos casi que inventar en el campo analítico antes que las potencias militares. Aunque sin posibilidades de desarrollo y aplicación real por nuestras casi insuperables limitaciones de material y equipo. Solo empleábamos la vía aérea con los helicópteros. Y eso que únicamente como apoyo logístico y movilidad, que de ofensiva y ataque. 

Los aviones de combate se creían solo reservados para la defensa de la soberanía nacional en guerra regular contra una amenaza externa.

AVIÓN FAC

Entonces, con el surgimiento de los grupos guerrilleros, que también habían sido blanco del adoctrinamiento ideológico comunista, las FF MM se apartaron aún más de la influencia partidista. Se comenzaron a enfocar en los grupos subversivos a los que les llegaba ingente propaganda y adoctrinamiento socialista a través de Cuba y del partido comunista colombiano, a comienzos de la década de 1960.

Las FF AA comenzaron a ser vistas como la única salvación de esa terrible influencia extranjera. La que, nuevamente, infiltró algunos estamentos eclesiásticos para sus fines. Donde no se salvó ni el CELAM. El Grupo Golconda. Los promotores del Teología de la Liberación, el Obispo Rojo. Llegando incluso a ser cabecillas de grupos sublevados armados y muy criminales. Como el famoso Cura Pérez. Camilo Torres, Domingo Laín.  Entre los más notorios.

Ni se escapó el muy popular programa de alfabetización rural de Radio Sutatensa. Primer proyecto de educación a distancia. El que también disponía de una red de distribución gratuita del periódico “El Campesino”, basado en la organización parroquial de la iglesia y de los Almacenes Agropecuarios de la Caja Agraria. Se repartían revistas de historietas y folletos. En ellos se  halagaba al pueblo menos culto y explotado, con soñadas y fantásticas soluciones a sus necesidades. Que, por supuesto, de no lograrse de inmediato, requerían y justificaban la sublevación armada.

Ideas perversas enmascaradas con una sutileza tan refinada que las gentes ingenuas creían sin ningún sentido crítico. Ya que estaban muy necesidades de sobreponerse a las dolorosas restricciones impuestas por la pobreza nacional dejada por los muchos años de conflictos internos.

Ideología comunista que se propagaba, tanto en forma directa, como efecto colateral de la Revolución leninista y estalinista. el triunfo del revolución de Mao y la de Cuba. El  engendro loco de la desangrada Rusia. Que se difundía a grandes pasos por todo el mundo no desarrollado. Incluyendo la China, los países de Europa del este y Cuba. Que era el bastión en América del comunismo.


INFANTERÍA DE MARINA

Infiltración que los EE UU trataron de remediar con la famosa Alianza para el Progreso. Repartiendo alimentos producto de la sobreproducción norteamericana. Comprada por el gobierno norteamericano a los agricultores para salvarlos de la ruina y, al mismo tiempo, conquistar la mentalidad latinoamericana a su favor.

Un subsidio a la agricultura de los EE UU y una caridad enmascarada de dignidad con interés político. Parte de la “Guerra Fría” entre el bloque soviético comunista y el occidental capitalista.  Y construyendo viviendas gratuitas como el barrio “Ciudad Kennedy”. Inaugurado personalmente por el mandatario norteamericano.

Ante los recordados intentos de invasión peruana. La agresión de los EE UU. El golpe militar, pero perdonado, por el logro de pacificación del General. Y el letal peligro comunista proveniente de la caída Rusia zarista, el pueblo colombiano puso sus ojos en sus FF AA. Porque no veía mucho éxito en lo que habían hecho y podrían hacer los políticos. Menos ante esas mal sanas influencias ideológicas entre los dos bloque comerciales, militares y económicos mundiales. Los del hemisferio  oriental comunista contra el occidental capitalista

Comenzó crecer aún más el ya iniciado prestigio de las FF AA  hasta llegar la que ahora tienen. Y que, nuevamente, es motivo de envidias políticas. Celos surgidos por su obstinado empeño en mantener la estabilidad nacional lo mejor posible. Por supuesto que con el debido uso de la fuerza armada, porque la fuerza política no es su medio.

Porque aunque Rojas Pinilla tuvo éxito en cuanto al orden publico terminó desacertando en el manejo político. Aunque se le reconoce, más bien que mal y por ello, otra de las razones del prestigio de las FF AA.

Así hayan flaqueado y cometido errores son los únicos quiénes han puesto con real evidencia, durante dos siglos y de permanencia, la incapacidad de los líderes políticos para preservar el orden. Y las salvadoras en los momentos de muchas dificultades.

La iglesia también ha menguado su influencia en el campo político y administrativo. Se ha dedica más a las cosas del cielo y dejado al César lo que es del César.

El poder sicosocial de la prensa y los medios de comunicación evidencia los errores pero no son los más dados y aptos a corregirlos. Algunos periodistas que han intentado gobernar no han salido bien librados. Con excepción de Alberto Lleras. Porque los suyo es lo de hablar, no lo de ejecutar. Tiene mucho cerebro pero les falta músculo. Porque nuestra idiosincrasia demanda más fuerza que cerebro. Al menos por ahora mientras logramos niveles más elevados de cultura democrática.

La docencia, que ha pasado, en gran parte, de la Iglesia al Estado, no es que haya correspondido con suficiencia a la formación de la mentalidad nacionalista y patriótica. La iglesia fue, por muchos años, la mayor ilustradora del pueblo. Por ello temía que la formación laica no estuviese a la altura de lo que el país demandaba. Así su formación clerical estuviese demasiado cargada de ideología religiosa con ciega adoración no solo a Dios sino al Rey. Pero que cuando se formó la república pasó a promover el acatamiento del poder republicano y democrático.

Caído el Rey se vio obligada a cambiar  de bando y pasar al árbol que mas sombra daría. Así hubiese cometido el error de tomar partido político. Lo que evidenció que no era tan nacionalista sino también partidista. Pero logró salir con sutileza de su atolladero histórico. Ya no se ven obispos Builes ni Rojos ni curas Torres ni Pérez ni de Golconda ni truena la Teología de la Liberación. 

Pues la verdad es que no estaba demasiado equivocada en cuanto a su miedo a perder su predominio en la educacion del pueblo. Los resultados posteriores demostraron que era un temor por una debilidad bastante bien fundamentada.

Pues el profesorado laico permitió ser adoctrinado en las ideas confrontadoras de la lucha de clases del comunismo y su fanatismo de combatir el capitalismo.

Bastantes generaciones de colombianos han sido formadas dentro del espíritu rebelde, desobligante y desobediente a la ley. Del pensamiento desconocedor de la mínima subordinación requerida para la necesaria convivencia que permita el progreso. Debilidad, en mucha parte debida a la poca capacitación del maestro que lo hace fácilmente adoctrinable para el rechazo sistemático y fanático de todo cuanto represente autoridad, antes que en el espíritu participativo y proactivo.


PLUMA Y ESPADA

Dentro de ese entorno tan enrarecido, han sido las FF AA las que han debido estudiar el cómo combatir con ideas, no sólo las nefastas influencias ideológicas para conducir la nación, sino también, con las armas. En especial al despiadado terrorismo interno influenciado de macabras doctrinas externas. Aun sin ser diestros con la pluma, pero si con la espada. Porque en una nación donde la fuerza de la razón no es suficientemente efectiva, demanda mucha razón de la fuerza. Al menos mientras crecemos en lo que nos falta de sabiduría y civilización.

Las FF AA  han hecho un gran desgaste mental, para no dejarse manipular tanto de las influencias externas como de las internas. Y han debido dar un sacrificado aporte, aun costa de sus propias vidas, para impedir el abuso contra el pueblo colombiano y de las luchas internas. De lo contrario la nación ya se habría ahogado en su propia sangre.
Por eso es que ahora las FF AA  resultan tan incómodas para tantos políticos.

En especial para los poderes legislativo y judicial, también infiltrados de ideas revolucionarias. Para el estamento pedagógico. En especial el universitario. En donde las cátedras de sociología, política y derecho dogmatizan sobre la violencia social. Para muchos de los viejos representantes de la Iglesia. Para bastantes personajes del periodismo. Y, sobre todo, para los grupos insurgentes, terroristas y delincuentes. Con sus contrapartes, las Autodefensas y el Paramiliarismo. Los que han adquirido descomunal relevancia con el poder económico de los narcóticos.

Han sido  esos factores organizados para alterar el orden social. El que las FF AA  han cuidado cuidan y cuidarán. No confabulación explicita pero sí un contubernio real y actuante. Que busca erosionar la cohesión de las FF AA, su estructura y su solidez histórica, por proteger lo que mas conviene a la nación. Es otra de las muchas formas de lucha terrorista. Porque las FF AA, de no haber logrado el mínimo nivel requerido de adoctrinamiento nacionalista y patriótico, tanto ellas como la nación, ya habrían perecido.

Quien no conoce su propia historia o  no aprende de ella, la repite.