AERONAUTAS Y CRONISTAS

martes, 3 de diciembre de 2013

EL LIBRO ROJO DEL PUTUMAYO. CAPITULO 4


EL LIBRO ROJO DEL PUTUMAYO

CAPITULO 4

·       La navegación por el Putumayo de los vapores de la compañía Reyes Hermanos no ocasiona ninguna protesta por parte del gobierno peruano durante los nueve años en que estos señores tuvieron en su poder la circulación por el río. El Drama había sido adquirido en Iquitos y partió de este lugar con documentos oficiales de sarpe hacia el Putumayo como nave propiedad de empresa colombiana. No fue sino hasta fines de 1900 cuando salió de Iquitos la lancha de guerra Cahuapanas, que fue el primer barco peruano que navegó en el Putumayo llevando a bordo una escolta militar que desembarcó en Cotuhé a 43 millas de la desembocadura del Putumayo.

·       El general Reyes cuenta: “en el año de 1874 exploré el Putumayo. Durante 10 años navegamos el río Putumayo, el Napo, el Caquetá y otros afluentes del Amazonas. Establecimos un servicio cuatro vapores. Construimos caminos al interior de Colombia. Abolimos el tráfico de esclavos con los indios y combatimos contra los traficantes a quienes hicimos prisioneros y los entregamos a las autoridades brasileñas. Sensibilizamos muchas tribus salvajes. Mantuvimos la soberanía de Colombia sobre el Putumayo, aunque actualmente el Perú pretende avanzar hacia la cima las montañas y hasta las mismas puertas de paz de Quito. Todo esto lo hicimos con nuestro propio dinero y sin apoyo ni protección de gobierno alguno”.

 
IMAGEN 4

·       En 1892 un peruano llamado Benavides propuso al gobierno del Brasil encargarse de la concesión otorgada a Reyes en 1875, con el fin de efectuar operaciones de comercio entre los puertos del Amazonas y los del Putumayo de la República de Colombia. El contrato liberaba de derechos de importación todos los productos naturales que vinieran de Colombia que fueran llevados en buques brasileños a los puertos de Manaos y Belén. A la muerte de Benavides la concesión pasó a manos de un colombiano llamado Manuel Vélez Uribe, quien hizo dos viajes en vapor en 1890 y tres viajes de 1900. En su viaje del 11 febrero de 1901, Vélez Uribe, que estaba a bordo del remolcador Victoria, cobijado con el pabellón brasilero y navegaba hacia el Putumayo, recibió una descarga de las fuerzas peruanas acantonadas en Cotuhé.

·       Fue la primera tentativa deliberada de autoridades peruanas de usurpación de territorios bajo la exclusiva jurisdicción de Colombia. Con ello facilitó el que Arana Hermanos iniciaran, bajo el consentimiento de la administración peruana, las terribles atrocidades que todos conocemos. Es fácil comprender que lo grandes éxitos comerciales alcanzados por Vélez Uribe despertaron la codicia y la ambición de los traficantes de Iquitos entre los cuales se contaba el célebre César Arana. En 1903 quedó definitivamente establecida en Iquitos la infame Casa Arana Hermanos. Es claro entonces, que la llamada jurisdicción del Perú sobre las regiones del Putumayo tiene su origen en la codicia que despertó a los traficantes peruanos por los negocios de caucho establecidos por los colonos colombianos.

·       Ante la codicia comercial privada se creó en el Perú la codicia oficial, como lo demuestra un mapa oficial publicado en Inglaterra en 1903 por orden del ministro de Relaciones Exteriores del Perú donde muestra como territorio peruano la región del Putumayo.

·       A fines del siglo XVI y principios del 17 algunos capitanes españoles, misioneros jesuitas y franciscanos, dependientes del gobierno de Popayán, en Colombia, fueron los primeros exploradores de las regiones de Mocoa, Sucumbios y Cofanes, en las cabeceras del Putumayo.

·       En 1541 Hernán Pérez de Quesada, que fue el primero en descubrir las regiones bañadas por el Caquetá, salió de Bogotá. La región situada entre el río Napo y el Putumayo y entre este último y el Caquetá, eran conocidas con el nombre de misiones de Mocoa y Sucumbios, respectivamente. Y Mocoa era la capital de la región que dependía del gobierno de Bogotá y por ello soberanía colombiana.

·       En 1609 el capitán Juan de Sosa, explora las cabeceras del Putumayo haciendo de ella un curioso relato, que aún se conserva. Con eso demuestra que el gobernador de Popayán ejercía jurisdicción positiva sobre el Putumayo.

·       El capitán describía así las cabeceras del Putumayo: el Caquetá nace en una meseta de la cordillera y corre en línea recta hacia el oriente, pasa cerca la ciudad de Agreeda, Mocoa, que está situada en una zona montañosa, al oriente de la cordillera. El suelo esta región contiene mucho oro, aunque de calidad pobre. En un valle cubierto de pradera sin árboles, llamado Sibundoy, nacen los ríos: el San Francisco, el San Pedro y el Quinchoa O Santiago. En su extremo oriental, se encuentran esos rios, que atravesando la montaña por el oriente, llegan a la llanura y reciben el nombre de Putumayo”.

·       En 1639 el padre Acuña hizo un interesante relato de un viaje por el Amazonas: “el río Putumayo antes de llegar al Amazonas recibe las aguas de 30 grandes ríos. Los habitantes del país lo llaman el Y. El río baja de las cordilleras de Pasto y contiene mucho oro”.

 
ACTUAL CASA ARANA EN LA CHORRERA

·       En el siglo XVIII, los franciscanos de Colombia fundaron algunas aldeas en el Putumayo, como Santiago, San Pedro y Mocoa. Otros franciscanos que viajaban por el Fragua y el Orteguaza fundaron las aldeas de Tunguillo, Descanso y Simón, sobre la ribera del Caquetá. Los acompañaban oficiales del gobierno de Colombia.

·       Extractos de notas hechas por un misionero francés que visitó el Putumayo en 1895, donde declara que los colombianos habían fundado innumerables iglesias en esa región. Este misionero vivió cinco meses en el Putumayo y algunas de sus notas son: “nos visitó el obispo de Santiago en el hospital y hablamos largamente de los indios de esa inmensa región de su diócesis, que se llama el oriente o Caquetá y que está completamente abandonada por las autoridades políticas, más si existe la gobernabilidad eclesiástica. Esa región bañada por el río Putumayo y Caquetá es tan grande como Francia. Llegué a Lagunos, lugar denominado así porque allí habitan muchos nativos de ese nombre. Esos buenos indios se ofrecieron acompañarme hasta Santiago y después hasta El Devisadero a más de 4000 m de altura. Es maravillosa la vista de las selvas y el alto valle en donde nace el Putumayo. Ese valle es una inmensa cuenca húmeda en donde nacen innumerables arroyos en los que juntándose forman el gran río que se precipita través de la montaña tan pronto como abandona la llanura”.

·       “Hace cosa de 40 años lo jesuitas viven con los indios de Santiago que son en su mayoría grandes, fuertes y viven en relación tranquila con los blancos. San Andrés del Putumayo, está situado sobre la fuente de ese gran río y está a menor distancia que Santiago del primitivo lago de Coucha. Después decidí emprender viaje a Sibundoy. Y después a Mocoa. Posteriormente, después de dos vías de viaje, saliendo de Mocoa, llegamos a Guineo. Más tarde fuimos a San Vicente y al cabo de un día de viaje llegamos a San Diego. Poco después me embarqué para San José que queda sobre la ribera izquierda del Putumayo”.

·       “Como el Putumayo tiene sobre el Caquetá la ventaja de ser navegable, los transportes serían fáciles. La construcción de ferrocarriles en aquellas vastas regiones sería juego de niños. Es de lamentar que no se establezcan con esos benévolos indios comunicaciones que facilite la evangelización de los pueblos que habitan los valles del Putumayo, el Caquetá y el Napo”.

·       “La República de Colombia, debido a su extensión, a la naturaleza montañosa de su suelo y a la falta completa de ferrocarriles, no hay país del mundo en donde las comunicaciones sean más difíciles. Grandes regiones de Colombia, con el nombre de territorios nacionales, están reservados exclusivamente para la población india. El gobierno no ahorra esfuerzos para llevar las ventajas de la civilización a esos seres que, por vivir en las profundidades de la selva, quedan fuera de su influencia benéfica. El gobierno de Colombia lleva su celo por los aborígenes hasta un extremo ridículo habiendo iniciado por una suma de auxilio que sean libres y que terminó siendo 20,000”. Yo agrego: pero por todo este auxilio y sin proponérselo Colombia ganó respaldo para el tratado fronterizo que acordó años después. Sin ese respaldo Colombia habría perdido mucho más territorio.

lunes, 2 de diciembre de 2013

EL LIBRO ROJO DEL PUTUMAYO. CAPITULO 3


EL LIBRO ROJO DEL PUTUMAYO

CAPITULO 3

 

·       Cuando Perú pactó límites con el Brasil. En 1873 pretendió ejercer soberanía sobre el curso del todo el río Putumayo. Dos años más tarde el general Reyes, establece un servicio de vapores en el mismo río. En esa ocasión destruyó los hitos fronterizos que entre Brasil y Perú habían acordado sobre la soberanía colombiana, actuación que no le importó que afectara sus negocios comerciales debido a su acendrado patriotismo personal ya que las autoridades oficiales no tomaban ninguna importancia al hecho.

·       La ocupación peruana fue por los años de 1900 cuando Colombia se encontraba enfrascada en un fuerte conflicto civil. Los colombianos fueron atacados y llevados, no como prisioneros de guerra, ya que no existía un conflicto declarado, solo el hecho de ser competidores comerciales de los negociantes peruanos.

·       En los planes de expansión comercial y posibilidades futuras de explotación de la Casa Arana, se pudo verificar que tenían en reserva, después de haber explotado la región al norte del río Amazonas hasta el río Putumayo, el pentágono enmarcado por el norte del río Putumayo y por el sur el río Caquetá. Por el oriente, por una línea que partía de la desembocadura del río Jaguar con el río Putumayo y en dirección recta hacia el nororiente hasta interceptar el río Caquetá. Por el occidente. Una línea recta que partía un poco al occidente de El Encanto, sobre el río Putumayo en dirección norte y paralela al río Caraparaná, hasta sus cabeceras donde se desviaba hacia el nororiente hasta interceptar el río Caquetá. Área inconfundiblemente colombiana y que ni siquiera se encontraba definida como región en litigio. Es aproximadamente de 200,000 millas cuadradas.

·       Hasta ese momento el área explotada por la Peruvian era aproximadamente de 10 a 12,000 millas cuadradas. Las atrocidades que se cometían en las mal llamadas posesiones de Arana, en el Putumayo se les acostumbraba denominar como "Paraíso del Diablo" bajo la vigilancia peruana. No sólo trataban a los indios como animales salvajes sino que convertían a sus hijos en esclavos y a sus mujeres en concubinas. Es preciso también impedir que se cometan estos crímenes con los desgraciados salvajes que habita toda la región del río Putumayo y sus afluentes.

 
IMAGEN 3

·       Primera ocupación del Putumayo. Según el informe de Casement, "se efectuó la primera invasión colombiana" a principios de la década de 1880 a las regiones del Putumayo cuando se establecieron un gran número de colonias colombianas en el Cahuinarí y en las riberas del Caraparaná y del Igaraparaná. Región situada al sur del río Caquetá y al norte del Putumayo.

·       Durante la colonización colombiana los aborígenes gozaron de posesión tranquila porque los peruanos no habían entrado aquellas regiones ya que éstos llegaron sólo principios del siglo XX. La administración de los caucheros colombianos permaneció bajo el poder del gobierno colombiano. El primer atentado de usurpación por parte de los peruanos se efectuó en 1900, año en que una lancha peruana armada en guerra subió por el Putumayo y estableció una aduana en un punto cercano a la desembocadura del río Cotuhé.

·       El caucho que obtenía la Casa Arana entre 1900 y 1904 en esa región, provenía en negocios que éste hacía con los explotadores caucheros colombianos ya que no tenía dominio sobre la región. Como no era cosa fácil obtener víveres de Colombia y el caucho no se transportaba río arriba sino arriba abajo, era más conveniente comprarlos en el Brasil por el Perú. Por ello la casa Arana estableció una línea de vapores entre Iquitos y los dos tributarios del Putumayo de esta forma obtenía ganancias por la compra del caucho que traían los explotadores y por la venta de suministros y víveres que llevaban a su regreso. Para mayor dominio la casa Arana comenzó a adquirir las propiedades de los colombianos ya fuese por conveniencia comercial entre negociantes o incluso por coacción cuando no era posible lo primero.

·       Si un explotador colombiano sacaba producto furtivamente de las regiones que Arana consideraba sus propiedades no era tratado con indulgencia. Normalmente eran llevados en manada maniatados de estación en estación, en donde se les insultaba, golpeaba y abofeteaba, cuando no eran asesinados. Arana emprendía expediciones armadas contra los colombianos tanto en esa región como sobre el territorio colombiano. Incluso hacia el norte del Caquetá.

·       Cuando Arana ya era una asociación inglesa perpetró atrocidades sobre las tribus aborígenes en territorio colombiano enviando fuerzas armadas contra ciudadanos de esa república. Despojó a los colonos colombianos usando métodos de exterminio y conquista a pesar de que el llamado territorio de la compañía, como lo denominaba su presidente en la reunión anual de 1910, no existía como se verá.

 

·       Antes de 1880 ya se habían dado algunas ligeras migraciones de colonos pero no debida al caucho sino la riqueza natural de la quina que ofrecía considerables atractivos a los negociantes emprendedores, en su mayoría eran colombianos que buscaban el producto. La explotación de la selva, rica en el producto, fue el origen de cuantiosas fortunas. La migración de colombianos a la región fue descrita por un misionero francés quien la escribió así: “en la época, había más blancos en Mocoa que aborígenes. Los hermanos Reyes formaron una compañía para explotar la quina. Durante años fue un activo negocio. Sus tres vapores subían regularmente por el Amazonas y el Putumayo hasta San José para recoger el producto y abastecer la región. La prosperidad no fue larga. Ganaban más los intermediarios y el trabajo manual era costoso. La compañía no pudo sostenerse, un buque náufrago y los otros dos fueron vendidos”.

·       La Sufrida era el centro de operaciones del general Reyes en la época cuando se ocupaba del negocio en esa región. Ella fue el centro de navegación de vapor en el Putumayo y fue allí donde se perdió el vapor Tundama de propiedad de Reyes. Cuando se formó la compañía de Reyes Hermanos no había transitado aún ningún vapor en el Putumayo. En numerosos puntos de su curso se encuentran lugares y puertos bautizados por el general Reyes: por ejemplo, puerto Sofía que se llama así en nombre de la esposa del general.

·       Los hermanos Reyes continuaron como dueños de la navegación en el Putumayo hasta 1884, año en que la compañía entró en liquidación.

·       Los ríos de la región tienen diversos nombres según provengan de los nativos o de los conquistadores. De esta forma, el Caquetá se llamaba Yapurá o Japurá. El Putumayo, Iza. El Amazonas es el Marañón. Algunos sostienen que el marañón es la cabecera del río Amazonas mientras que otros argumentan que las verdaderas cabeceras del Amazonas son el río Napo. La realidad es que estos dos grandes ríos, muy similares entre sí, se reúnen para formar el gigante río Amazonas aguas abajo, que después, en territorio del Brasil, recibe también el poderoso Rionegro para convertirse en el río más caudaloso del mundo.

domingo, 1 de diciembre de 2013

EL LIBRO ROJO DEL PUTUMAYO. CAPITULO 2


CAPITULO 2

 

·       Comentario: como Arana sabía la gran rentabilidad del negocio del caucho, de la necesidad que tenían los británicos del producto, del sólido apoyo que recibiría si la empresa fuese un negocio británico y del peligro que se cernía por sus métodos de explotación inhumanos, registró su empresa en Inglaterra. Lo que no previó Arana fue que en Inglaterra existía una influyente sociedad antiesclavista dispuesta a presionar al gobierno para intervenir en el asunto.

·       El gobierno británico encargó investigar la empresa Arana a su cónsul, en Río de Janeiro, sir Roger Casement y a finales de 1910 se encontraba en La Chorrera, corazón de operaciones de la Casa Arana. Era un investigador experimentado ya que había hecho un trabajo similar en el Congo. Comprobó de manera contundente los cargos hechos por Hardenburg y que el sistema de explotación cauchera estaba montada sobre la sistemática explotación de los indígenas.

·       En el mismo año Vicente Olarte Camacho publicó un libro titulado: “Las Crueldades en el Putumayo y en el Caquetá”. (El titulo del libro muestra como Arana ya había invadido el territorio colombiano del Caquetá)

·       El Perú también mandó un investigador, Rómulo Paredes, quien en marzo de 11 concluyó que en el Putumayo se matan indios porque trabajan. Debido a estas averiguaciones la mayoría de los responsables de los asesinatos y otros vejámenes habían huido y abandonado el Putumayo.

·       En ese mismo año, Colombia organizó una expedición militar al Amazonas con el fin de reforzar su puesto fronterizo de La Pedrera. Ello desencadenó una fuerte reacción peruana que culminó con un combate en dicha población. La reducida guarnición colombiana fue desalojada por un continente más grande y mejor armado de peruanos. Poco tiempo después la guarnición fue recuperada por los colombianos.

 

 
IMAGEN 2

 

·       El cónsul norteamericano, Fuller, en Iquitos, conceptuó:

o   que los peruanos blancos consideraban a los indios como servidores naturales que carecían de derechos.

o   La economía regional estaba basada en la servidumbre de los indígenas por medio del anticipo de bienes y el previo endeudamiento.

o   En la crisis generalizada del caucho amazónico inducía a que la élite regional practicara un estricto control de la fuerza de trabajo aborigen.

o   Que los grandes caucheros Iquitos temían que el maltrato efectuado en el Putumayo erosionar en su propio poder. Y Arana no sólo tenía influencia en Lima sino también en Iquitos. Y que el Putumayo era su estado, puesto que jueces, guarniciones militares y demás funcionarios dependían en muchas formas de la Casa Arana.

·       Las investigaciones de Casement fueron publicadas en 1912 en la prensa como crónicas y denominadas como: “Libro Rojo del Putumayo”, que ponían en la picota a las autoridades del Perú. A mitad de ese mismo año, el Santo Padre publicó su encíclica: Lacrimabili et Statu, donde condenaba el genocidio en el Putumayo. El Congreso norteamericano público un informe titulado: “Slavery in the Putumayo”. También llamado: “El Libro Blanco”. En ese año el gobierno colombiano también publicó el libro: “La Soberanía de Colombia en el Putumayo” donde denunciaba los crímenes en esa región. (El poder de los libros).

·       En 1913 se publicó en Londres el libro. Titulado: El Libro Rojo del Putumayo. Presentó el punto de vista colombiano sobre el genocidio del Putumayo justo en el momento en que se debatía la responsabilidad de Arana, su compañía la Peruvian y del gobierno del Perú. En él se denunciaban las pretensiones del Perú sobre el Putumayo. Buscaba que se castigará a los criminales peruanos y mostraba los derechos de Colombia sobre el Putumayo, la favorable política indigenista de Colombia y el buen comportamiento de los caucheros colombianos con respecto a los nativos.

·       Arana logró sobrevivir a las acusaciones. Pero en 1917 una gran rebelión indígena contra los caucheros culminó con una espantosa masacre de nativos cometida por las huestes de la compañía Peruvian con la ayuda del ejército peruano.

·       En 1924 José Eustaquio Rivera publicó el libro: “La Vorágine”. Uno de sus propósitos fue el de poner al descubierto la situación social de los caucheros. En ese año, se firmó el tratado Salomón Lozano, donde Perú reconoció los derechos de Colombia al norte del río Putumayo. En 1928 ante la inminente ratificación del Congreso peruano, la casa Arana inició el desplazamiento forzado de toda la población indígena de la región reconocida al sur del río Putumayo por ser área peruana y donde recibía el apoyo de las autoridades de ese país. Por ese éxodo hacia la región meridional del Putumayo, los nativos abandonaron sus casas y territorios, siendo diezmados por las enfermedades y la improvisación y precarias condiciones encontradas en los nuevos asentamientos.

·       La toma sorpresiva de la población de Leticia, por parte del ejército peruano, en 1932 precipitó la guerra entre las dos naciones. Durante las hostilidades, las tropas colombianas ocuparon algunos campamentos caucheros de la Casa Arana y rescataron un cierto número indígenas que pretendían regresar después de la deportación forzada. Estando de regreso en sus antiguos territorios fueron la semilla de las actuales comunidades de la Amazonia colombiana.

·       En 1938 el gobierno colombiano compró los supuestos derechos de la Casa Arana (mejoras) por un total de $200,000. Esto se efectuaron en varias cuotas y en 1964 los herederos de Arana recibieron el último pago restante. En 1988, el presidente Barco ordenó la conformación del llamado: resguardo del predio Putumayo, basado en la antigua área de jurisdicción de la Casa Arana.

·       Estas páginas demostrarán la prioridad de los derechos de Colombia. Se verá que el territorio de Colombia a sido usurpado por el Perú por la fuerza de las armas, y que se han llevado a Iquitos, como prisioneros, muchos de los colonizadores colombianos del Putumayo. Este libro fue publicado por qué fue evidente la imposibilidad de esperar reformas efectivas del gobierno peruano demostradas en el Libro Azul. Las tesis ésta sustentada en que si es suspendida la exportación de caucho, las atrocidades cesarán automáticamente y descalificarán la idea errónea de que el Putumayo es territorio peruano.

·       El papel pasivo de Colombia y el papel curiosamente activo del Perú en los acontecimientos del Putumayo, constituyen un escándalo infinitamente más grande que el que se deriva de la explotación comercial de la región cauchera, por individuos que perseguían ganancias puramente personales. Un grupo de aventureros inescrupulosos que no vacilaron recurrir al crimen y a la brutalidad con el fin de enriquecerse, con el consentimiento de una nación que se lucraba deliberadamente de la conducta criminal y para usurpar una gran porción de territorio extranjero.

·       Este libro muestra que en 1907 el gobierno peruano sabía que la Casa Arana ejercía dominio comercial sobre la zona cauchera situada entre los ríos Igaraparaná y Caraparaná. Los peruanos, en su gran deseo por adquirir soberanía sobre esa región, no sólo toleraban las matanzas de indios, sino que con el apoyo del sus fuerzas militares, despojaban de las propiedades a los colombianos.

 

sábado, 30 de noviembre de 2013

EL LIBRO ROJO DEL PUTUMAYO. CAPITULO 1

 

EL LIBRO ROJO DEL PUTUMAYO

N. THOMSON

LONDRES.

CAPITULO 1

Por una casual coincidencia, el próximo año se cumplen los 100 años de la publicación de la invasión al territorio colombiano más los atropellos de los peruanos a nuestra nación, con lo que ahora nos está sucediendo con el archipiélago de San Andrés y Providencia. Por ello les resultará muy interesante conocer un resumen de dichos acontecimientos. Ellos fueron publicados en un libro titulado "El Libro Rojo del Putumayo”.

Encontraran falta de concatenación y continuidad en los conceptos debido a que el libro es una recopilación de testimonios y opiniones sobre el tema. Además de algo de repetición. Pero en este resumen es poco comparado con el libro original, ya que yo los suprimí en lo posible para lograr compactación y facilidad de lectura.

Calculo que este resumen me saldrá en unas diez partes. Pero no se desanimen en leerlas porque es un panorama geopolítico, geoeconómico, militar estratégico, histórico y sobre todo en soberanía nacional de mucha aplicación en la cultura castrense nacional. para nuestros nuevos estudiantes de las catedras militares, tanto de profesión como de afición y les seria de mucha ilustración.

Coronel Iván González

PRÓLOGO

·       La región amazónica se convirtió, desde la segunda mitad del siglo XIX, en el principal proveedor de caucho natural para el mercado mundial. Una multitud de familias indígenas y campesinas gastaban su vida en el cotidiano trajín de extraerlo. Cada semana, llevaban a la barraca del propietario quien recibe el caucho y como contraprestación les daba herramientas, las medicinas y otras mercancías que les había adelantado previamente. Este avance creaba una relación de endeudamiento permanente, casi imposible saltar por parte de los trabajadores. Laso y obligación que no rompían ni con la muerte pues con frecuencia las deudas pasaban de una generación a otra. El sindicalista patrón controlaba las pesas y medidas e imponía los precios de la goma y las mercancías.

·       A finales del siglo XIX un grupo de caucheros se había enriquecido de manera notable surgiendo el grupo social denominado los “varones del caucho.” La opulencia de Manaos, reflejaba la rentabilidad del negocio. Se dice, incluso, que su élite enviaba a lavar la ropa a Lisboa y en su teatro se gozaba de los mejores espectáculos del mundo.

·       En la década de 1870 los hermanos Reyes, colombianos, (Rafael fue presidente años después) exploraron las selvas del pie de monte del Putumayo y el Caquetá y organizaron una poderosa empresa de extracción pequeña. La corteza cargada en la espalda por los nativos hasta puertos como Sofía o Cuembí, en el río Putumayo, desde donde era transportada, por río, hacia el Brasil. En 1884 cayó en forma abrupta del precio de la quina y la empresa debió ser cerrada. El puerto de Bocón, fue el epicentro de las actividades extractivas.

·       El caucho cosechado en el pie de monte se sacaba a lomo de indio, por las sinuosas trochas y caminos que unían las estaciones de caucho con las poblaciones del acto Magdalena, hasta llegar a la ciudad de Neiva. Los caminos principales eran el que partía de Mocoa y subiendo la cordillera hacia el occidente llegaba Pasto. El otro también partía de Mocoa, hacia el norte por entre cañones que salían al valle del alto Magdalena. La otra salía de Florencia para cruzar la cordillera oriental por el boquerón llamado Gabinete para luego descender al valle del Magdalena a la altura de la población de Altamira. La otra salida de las cabeceras del río Caguán para remontar el río Pato, cruzando una pequeña hondonada llamada las Perlas, luego remontar la cordillera pasando por un pequeño valle denominado Balsillas para descender, posteriormente, por Algeciras, a la ciudad de Neiva.

·       Muchas de esas familias, que se quedaron sin trabajo, se internaron en la selva para extraer caucho. Optaron por descender por el río Caquetá, una tierra en gran parte ignota, debido a la presencia de los formidables y temibles raudales de Araracuara. Algunos fueron hasta los ríos Cahuinarí, Igaraparaná y Caraparaná. El bajo Caquetá y Putumayo estaba habitado por 100,000 personas. Éstas comunidades practicaban una agricultura de rose y quema itinerante, la cacería, la pesca y la recolección de diversos productos.

·       Algunos grupos tuvieron relación con traficantes de esclavos brasileros que acostumbraban remontar los ríos Caquetá y Putumayo, al remo, desde la segunda mitad del siglo XVIII. Con ellos intercambiaban hachas de acero y otros implementos por huérfanos y prisioneros de guerra indígenas. En otras ocasiones, los traficantes de esclavos asaltaban las malocas y se llevaron por la fuerza a los aborígenes.

·       Julio César Arana, el fundador y principal socio de la Casa Arana, era de origen peruano. En sus años mozos recorrió las principales poblaciones del Amazonas comerciando sombreros y artículos. Logró hacerse a un capital que le permitió comprar varias lanchas para comerciar por el Amazonas y el Napo. Así descubrió el río Putumayo y pudo constatar sus promisorias riquezas naturales y humanas. En 1902 se asoció con los propietarios del campamento de “Indiana”, la actual “Chorrera”, en el río Igaraparaná. En 1903. La Casa Arana Hermanos, rápidamente, se apoderó, mezclando compra y coacción, de los diversos campamentos fundados por los caucheros colombianos. 10 años después controlaba una extensa zona del Putumayo y era un influyente comerciante en la ciudad de Iquitos.

IMAGEN 1

·       La compañía se organizó en torno a dos grandes distritos: la Chorrera sobre el Igaraparaná, y el Encanto, en la región del río Caraparaná. Cada uno de estos distritos estaba bajo la dirección de un capataz y contaba con empleados de gente de color, traído de la colonia inglesa de Barbados a disposición de los caucheros. Los distritos controlaban los barracones de dónde provenía el caucho que se acopiaba en ellos y sus empleados se encargaban de que la gente cumpliese con las cuotas de caucho asignadas por medio de la autoridad que ejercía un jefe o capital. Los nativos eran obligados a traer el caucho a la barraca cada 10 días. Dos o tres veces al año todo el mundo se desplazaba, a pie, hacia la Chorrera o el Encanto. Hombres, mujeres y niños cargaban el pesado producto de toda la temporada.

·       Desde 1903 comenzaron a llegar al gobierno colombiano diversas cartas y rumores sobre los atropellos contra los indígenas y caucheros colombianos, por parte de la Casa Arana. El Periódico informó sobre la posibilidad de un conflicto entre las dos naciones debido a una eventual invasión peruana al Putumayo. En 1910 se encontraba en la jefatura del estado pionero de la colonización del Amazonas, el general Rafael Reyes, y las denuncias no lo conmovieron. Se comentaba en los altos círculos oficiales de la capital que restaba importancia a estas revelaciones con el argumento de que eran cosas de caucheros. Ni siquiera, en 1908 con la publicación del libro del general Rafael Uribe Uribe, “Por la América del Sur”.

·       El ingeniero W. E. Hardenburg partido de Panamá y a través del Putumayo y el río Magdalena, llegó a la región con el propósito de construir un ferrocarril en 1907. En este viaje pudo presenciar el asalto del campamento colombiano de La Unión, (como el de La Pedrera, Tarapacá y Leticia) sobre el río Caraparaná, por parte de tropas peruanas y trabajadores de Arana. Fueron tomados como prisioneros y llevados a Iquitos donde fueron liberados solo ellos por ser norteamericanos.

·       Hardenburg contó que la Casa Arana había implantado un auténtico régimen de esclavitud. Los indígenas eran obligados a trabajar duras jornadas, carecían de alimentos, no podían cultivar, cazar y pescar, les arrebataban sus mujeres a quienes convertían en concubinas. Aquellas familias indígenas que no cumplieran con las cuotas de caucho eran severamente castigadas, torturadas en el cepo e incluso asesinadas. Numerosos nativos fueron mutilados, destrozados por los perros, quemados, condenados a la inanición, ahogados o muertos a balazos. Morían en los barracones invadidos por epidemias. La población activa desaparecía rápidamente como consecuencia del genocidio.

 
·       La Casa Arana se había transformado, en 1908, en la Peruvian Amazon Company PAC, inscrita en Londres como una compañía inglesa. Su socio mayoritario era Julio César Arana. Arana se presentaba asimismo como un civilizador de pueblos salvajes y caníbales.

 

jueves, 28 de noviembre de 2013

LA ARARACUARA


ESTIMADOS AERONAUTAS:
 
Recorriendo el país se pueden encontrar lugares exóticos. Uno de ellos es la Araracuara.

A media distancia entre el nacimiento del río Caquetá, en la cordillera oriental, y su desembocadura en el Amazonas, se encuentra un promontorio de roca de poca altura, romo en su cima por naturaleza y por la acción del hombre, como lo explicaré mas adelante, que sobresale de la selva espesa. El río, durante años, corto la peña y creo un estrecho cañón de unos 80 metros de ancho, 100 metros de profundidad y unos 500 metros de longitud. Son dos paredes paralelas verticales, de peña desnuda. El río que, normalmente, corre lento por muchos kilómetros sobre el suelo selvático, casi plano, repentinamente se enfurece de manera atemorizante librando el inusual desnivel.

 
GARGANTA

Por lo cerrado de la garganta, toma velocidad creando un fuerte torrente enloquecido que levanta vapor y truena con violencia. A la salida hay un amplio lago que nuevamente apacigua las aguas y sigue su tranquila marcha.
 
 
LAGO DE SALIDA
 
 
Debido a estos rápidos la navegación se parte en dos, la inferior y la superior. Ninguna embarcación puede sobrepasar a menos que sean arriesgados navegantes de deportes extremos. Para salvar el obstáculo, se construyó una trocha semicarreteable que une los dos lados para trasbordar las mercancías y las personas.

 
 
RAUDALES


Debido a lo aislado e inaccesible del lugar, hace años, el gobierno creó una colonia prisión en el lugar, de donde no se sabe que alguien pudiese escapar. Para mantener ocupados a los detenidos, resocializarlos, mejorar el acceso para los abastecimientos, así como la presencia nacional, violada años antes por los caucheros de la Casa Arana, se les dio la tarea de construir una pista sobre la roca.



PISTA SOBRE LA COLINA. ANTES DELA PISTA SE APRECIAN LOS ACANTILADOS
 

Cuando se baja del avión, una de las curiosidades que se ven son los cortes hechos en la peña por los cinceles de los presidiarios en su titánica labor. Las cunetas y todo el piso fueron labrados en la piedra de la colina. La pista inicia justo en el borde del acantilado del río y termina en el lado opuesto del promontorio. Así que es como aterrizar y despegar de un portaviones.
 
 
PISO DE LA PISTA EN ROCA LABRADA
 
Cuando volábamos por esa región, ya no existía la Colonia Prisión. Sin embargo, en el pequeño poblado que se formó a la orilla del río, Puerto Arturo, vivían bastantes expresidiarios que habían cumplido la pena y voluntariamente quisieron quedarse cuando la colonia fue trasladada a la Isla Prisión de la Gorgona. Con ellos, y a su pedido, se quedó el último de los médicos que prestó sus servicios en la antigua penitenciaria. Atendía el pequeño hospital que el gobierno decidió dejar. El doctor Restrepo, paisa de origen, hacia un apostolado social. En algunas ocasiones le llevábamos periódicos, revistas o vino para solventar su necesidad intelectual y procurar algo de comunicación. Aunque el ya estaba acostumbrado a un franciscano aislamiento. La radio casi no entraba y menos la televisión. El nos correspondía con amabilidades cuando debimos pernoctar en el lugar.

En una oportunidad le pedimos que nos contara algo propio de la región en asuntos de medicina natural. Dijo no conocer mucho al respecto porque no le había prestado atención al tema. Solo recordaba que en una o dos oportunidades le habían comentado que algunas mujeres nativas, únicamente ellas y no los hombres, sabían de una planta que si la consumían quedaban estériles. Pero que si deseaban recuperar la fertilidad, tomaban otra y recobraban la reproducción. Eso no lo había comprobado pero se lo habían narrado. Eran tribus que vivían más bien lejos y se mantenían bastante aisladas. 

En una de las quedadas charlamos sobre la pesca en el río. Para nuestra curiosidad, pero de la manera más normal para ellos, nos hablaron sobre ejemplares de un tamaño y peso que asombraba. Como no podíamos creer lo que nos contaban preguntamos si tenían alguno para verlo. Nos invitaron a pasar, en canoa, al otro lado de río, donde la orilla era mas panda, para mostrarnos. La pesca la guardaban refrigerada en cuartos fríos en espera de cuando llegaran aviones de carga para mandar al mercado de Bogotá.

 


Cuan grande seria nuestra sorpresa al ver unas bestias que descabezadas colgaban desde el techo del refrigerador, tan alto como una habitación, de garfios de carnicero y la cola llegaba doblando sobre el piso. El espesor, en la parte mas ancha, era tal que rodeados entre los brazos, los dedos no alcanzaban a tocarse. No supimos cuantos kilos podrían pesar pero no seria raro que fuese lo mismo que un novillo.

La curiosidad se centró en la técnica de pesca. Como estos los atrapan en el lago que se forma a la salida de los raudales, y los colonos dicen que ellos emigran río arriba, la deducción es que los grandes peces llegan al remanso. Y ante la imposibilidad de remontar los rápidos, se quedan engordando en el lago y quizás en periodos de reproducción. No era muy científica la deducción pero era la única explicación factible al gran tamaño de estos peces de río.

Los pescadores hacían flotadores con galones vacíos de plásticos, de vistoso color amarrillo, que les sobraban de los embaces del aceite usado en los motores fuera de borda de su botes. Eso los hace visibles a la distancia. Además, algunos, acondicionaban una batería con un bombillo de linterna que, cuando el pez jala la cuerda del anzuelo, se prende en la noche y pueden ver que habían atrapado la carnada.

El anzuelo lo hacen con varillas de acero de construcción bastante grueso y en la punta afilada colocan la carnada que es un pollo completo. La cuerda es una manila.

Iniciaban una atenta vigilancia viendo cuan rápido el galón se hunde y esperan de que sea cada vez mas lenta, en la medida en que el pez se canse de tanto intentar escapar al fondo. Cuando eso se logra, con suavidad lo llevan a la orilla donde la profundidad no sobrepasa la cintura de un hombre. Uno o dos botes se colocan a cada lado del cansado pez y, entre varios, lo arponean a una orden simultánea, sosteniendo lo suficiente para que otro pescador, de pie y entre el agua, le corte la columna, detrás de la cabeza. Usan una cierra de motor o a un baquiano con hacha. Ya muerto lo destripan lanzando las vísceras al río para alimento de los que están en capilla. Lo sacan y lo refrigeran en espera del avión.

En la televisión presentan documentales donde un pescador se dedica a encontrar “monstruos de río” en diversas partes del mundo, incluido el Amazonas. Pero lo que saca no es ni la tercer parte de lo que los colonos pescan en este extraño lugar de la selva colombiana.

Otra de las curiosidades que experimentamos fue la de un colono que por medio del doctor nos dijo que quería narrarnos sus aventuras. Nos relató unas extrañas historias vividas en la selva. Se había perdido y duró bastante tiempo sobreviviendo a punta de raíces y alimañas que podía conseguir. Eso lo llevó a unos delirios donde veía grandes monstruos, se sentía perseguido de fantasma y demonios, que lo querían confundir. Con los días, logró entrar en contacto con indígenas que lo ayudaron a salir de la selva. Años después, historias iguales leímos en un libro titulado, “Mi alma se la dejo al diablo” de un afamado periodista escritor de crónicas de la selva colombiana.

 
ENIGMATICA MANIGUA


En otra oportunidad, con motivo de una comisión científica holandesa, que patrocinaba investigaciones en el amazonas, junto con el embajador y el general Matallana, los trasportamos a ese exótico lugar. Los extranjeros quisieron aproximarse a los rápidos y los colonos nos llevaron en sus botes, hasta donde se podía. Debido al movimiento del oleaje, el general debió asirse mejor del bote dejando caer al agua su bastón de mando.
 
 
Que allí debe estar pues los lugareños dijeron que era casi imposible recuperarlo. Si no es que una de las grandes bestias no se lo ha engullido y un pescador lo encuentre en las tripas de su pesca.

Con los años, los norteamericanos, en coordinación con el gobierno colombiano y en aplicación del plan contra los narcóticos, instalaron un radar militar para interceptar los aviones ilegales. Tanto la base militar que protegía las instalación como los mismos operadores del radar, eran abastecidos por medio de aviones militares que periódicamente aterrizaban en la vieja pista hecha por los penitenciarios. Este plan se acabó después.

Luego, el gobierno se comprometió a instalar un radar civil de vigilancia por medio de la Aeronáutica Civil. La estación funcionaba de manera automática enviando las señales a los centros de control de navegación en el interior del país. Pero con una planeación tan insuficiente que no consideraron la debida seguridad. El resultado final fue que la insurgencia voló el costoso complejo tecnológico, echando a perder bastantes millones de dólares debido a la pobre previsión de las autoridades aeronáuticas encargadas.


Si estos lugares se explotaran adecuadamente serian una gran fuente de riqueza como recurso turístico ecológico. Y de preservación científica de la gigantesca cuenca amazónica, de interés para toda la humanidad.

Luego les cuento más.  Cordialmente: Coronel Iván González