AERONAUTAS Y CRONISTAS

domingo, 27 de octubre de 2013

CONCORDIA. FRENESI Y GUERRA. CAPITULO 7


CONCORDIA. FRENESÍ Y GUERRA

CAPITULO 7

EL INSPECTOR CARMONA.

Altamira carecía de acueducto y sólo se disponía de unos baños públicos en la parte baja de la población, la fiebre tifoidea azotaba la región. Regresando de los baños, a las cinco, de la tarde vemos que la gente corría cerrando puertas y ventanas de las casas. El inspector en estado de ebriedad, Pedro Cardona, quien con una pistola en la mano, con la otra daba empellones a un campesino. Este era recibido por la peinilla de un policía en el típico y clásico aplanchamiento de moda en las zonas rurales del país, invento macabro del Partido Conservador.

Una mujer jaló a mis dos compañeros hacia un sótano y cerró la puerta. Por la ventana de la oficina del inspector se asomó un policía de cara bruñida con un FA. Logré salir del ángulo de mira de su cañón poniéndome detrás del inspector, el cual parecía un energúmeno gritando al policía que disparara. Incontrolable terror se apoderaba de mí y me impedía casi que caminar. Logré llegar hasta la telegrafía haciendo de tripas corazón y puse un telegrama a la Secretaría de higiene comunicando mi situación.

Observando al maestro Pacho y al cura Morales, en el centro de la plazoleta, cogía ánimos para llegar al hotel. Encontré al compañero Jorge y Fernando sentados en el comedor. Habían llegado a través de los subterráneos. En ese instante llegó el barbero inspector Pedro Cardona, aun pistola en mano temblorosa, seguido del policía del FA. Cardona en Medellín había dinamitado la casa del exgobernador Alberto Jaramillo y siendo hombre de confianza de la Secretaría de gobierno fue enviado a exterminar al liberalismo en la región de Altamira. Mostró un pasquín que le habían impuesto la víspera y que según él, yo era el autor.

En el fondo del hotel vi llegar al maestro Pacho y al cura por detrás del inspector. Le explicaron que nosotros habíamos amanecido en Betulia y que acabamos de llegar como empleados públicos a prestar un servicio a la comunidad y no a destruir. Cardona no aceptaba la argumentación. Era un ataúd con su humanidad amortajada dentro de él. No razonaba. Era un verdadero caso de paranoia y con delirio de persecución. El policía lo convenció y logró llevárselo. El padre Morales nos aconsejó que nos fuéramos.

Esa noche salimos diciendo que íbamos hacia la vereda de El Cangrejo pero en realidad dimos la vuelta pasando nuevamente por la vereda Aguacatal, siguiendo el mismo camino que tomaron los heridos del combate en enero de 1900. Al amanecer llegamos a Betulia caminando 30 km. En el hotelito de Betulia el propietario estaba preocupado porque le enviaron una boleta ordenándole abandonar la población y amenazándolo con violar las hijas.

ELEMENTO CLAVE

Aparece en la guerra civil colombiana un elemento clave vital, investido de autoridad con órdenes y consignas venidas del alto gobierno nacional, el alcalde y el inspector de policía politizados. La Chusma. Elementos agresivos, muchos con antecedentes penales, armados hasta los dientes y provocadores. Estaban rodeados por las chusmas de origen conservadora, envalentonados, patrocinados y armados por los directorios conservadores municipales de cada lugar. Carnetizaron a todo mundo. Los comerciantes y finqueros conservadores reciben dinamita, escopetas, revólveres y un elemento esencial, la peinilla, iniciándose los aplanchamientos (la famosa hora del té). Eran empleados públicos intermedios, gobernadores, alcaldes e inspectores, sin escrúpulos y cuidando su puesto mas otros enardecidos y sintiendo el momento político. Era gente ignorante, sectarios e inhumanos zorreros. Se rodeaban del lumpen proveniente de la población desocupada, marginados, revanchistas, delincuentes comunes, aventureros y fanáticos políticos. Los boticarios, sin caciques, buscaban el poder en río revuelto. Los negociantes apoderándose de bienes comprando a precios irrisorios.

El ser humano en todas las épocas y lugares, especialmente el elemento campesino, no aceptan la humillación, ya sea de palabra o de hecho. Por eso se fue creando una reacción política inevitable.

LA PROCESIÓN DE MORELIA

En la vereda Piedra de Candela, cerca de Tres Puertos, se iniciaba la procesión de la virgen de las Mercedes. Seiscientos jinetes y Amazonas en caballares singulares de toda clase, colores y categorías, formaban la cabalgata. Encabezaba el evento el trovador Salvo Ruiz, Rosa Restrepo y Marta González y sus hijas, venían a rendirle homenaje a la virgen. Un recorrido de 8 km después del cual venían los sermones, gritos a la virgen, voladores y vivas al Partido Conservador, que no agradaban a la mayoría de los caballistas.  En la zona de tolerancia, a la entrada de Concordia, al ruido de unos disparos cayó muerto un campesino de Burgos y la procesión continuó. Ya en la plaza un campesino cae del capacete de uno de los vehículos desnucándose. Sonaban estrepitosamente los gritos de los vehículos y las campanas de la iglesia tocando a rebato. El padre anuncia la llegada de la Virgen de Fátima. Los caballistas aceleran y frenan las bestias produciendo un chirrido. Extravagantes jinetes y espectadores entran en un frenesí alcohólico hasta el siguiente día.

LA FONDA DE SALVO

En 1918 Salvo Ruiz puso una fonda caminera por donde se conducía a La Clara. Se llamaba Patiobonito en un terreno que le vendió Emilio Restrepo cuando recién había llegado con su esposa Hildaura de las minas de Titiribí. De la carretera de Urrao a Concordia sólo existía el trazó. Salvo nació en Concordia. No conoció a Antonio José Restrepo pues éste había abandonado el suroeste antioqueño hacía mucho tiempo. Organizó un negocio de carnicería, fábrica de velas, tienda de abarrotes, gayera y un garito. Manejaba el triple y la lengua. Hernando Zea de Morelia empleaba un taburete como instrumento de percusión. Se trovaba las 24 horas del día.

Salvo parecía vivir como los filósofos y los escritores: del cuento. Hombre muy querido y humano, no permitía desmanes ni peleas, desarmaba a los buscapleitos con una trova. Bebía pero no jugaba. En 1925 vendió la fonda y se trasladó a Concordia en donde puso un negocio de mala muerte en la Amelí. Posteriormente tuvo una tienda cerca la plaza donde permaneció casi 20 años. Vivió unos días en la finca El Abejero en donde se le murió una hija trasladándose más tarde al corregimiento La Clara. Trovó con Zoila Toro e Indalecio Henao.

NUEVO DUEÑO DE PATIOBONITO

En 1925, Patiobonito pasó a manos de Eugenio Restrepo Montoya, hijo único, soltero, entre blanco y colorado, de pulcro vestir, soberbio, apuesto galán de mujeres, aguardientero, jugador continuo de dado, cazador, amante de las buenas bestias, gran chalán. Dio mucha fama a la gallera y el garito, tanto por todo el suroeste como por los departamentos del alrededor. Se hizo amigo del sirio libanés Jorge Tafur quien portaba dos pistolas al cinto. Tipo de gitano quien trajo un troquel para fabricar moneda, negociando billetes falsos. Estafó a Pedro Garcés, hombre honorable. Pereció en confusos hechos en manos de Jorge Tafur.

Eugenio también se hacía acompañar de Modesto, Rubén y Pedro Grajales. Un día un campesino de Urrao pasaba por el lugar con unos cerdos en dirección a Concordia y un perro de caza se abalanzó sobre los animales. El hombre castigó con un zurriago al animal. Eugenio le llamó la atención por ello amenazándolo que de repetir ese castigo no llegarían sus cerdos al destino. Los cerdos no llegaron jamás. Tampoco el hombre a Urrao. Los hijos de Reynaldo Montoya lo buscaron en el departamento del Valle y lo machetearon.

REPUBLICA INDEPENDIENTE

Cuando se abrió la carretera a Urrao los constructores encontraron ocho esqueletos. El fondeadero de Patiobonito tenía su cementerio. Las autoridades de Concordia no hicieron un levantamiento. La vereda de Piedra de Candela, de Eugenio Restrepo constituyose en lo que hoy se conoce como una “república independiente”. Se prohibía que los hombres bailasen con las mujeres, norma que persistió hasta 1970. Era una república solo para hombres Desde la época de salvo Ruiz la fonda caminera de Patiobonito mantenía unos observadores en el filo hacia Concordia los cuales seguían los movimientos de la autoridad.

Allí se encontraban personajes como Luis Cuervo, hombres de armas tomar, quien decía que matar a una persona era como matar a un conejito. Carlos Lema de los lados de Jericó, fue administrador de rentas, siendo su señora la maestra de la vereda la Tarquí. Tenía en su haber la muerte de Bernardito González en un duelo a cuchillo.

Al que buscará camorra, Eugenio y sus socios le mostraban un estuche en donde había diversas armas de fuego, machetes y cuchillos para que escogiera el arma que quisiera. Si era domesticado y aprobaba el examen de admisión, pertenecía a la “gallada”. Eugenio Restrepo le disparó a Ramón Betancour. Relatan que durante 10 años no pasó una semana sin un asesinato o un herido en el lugar. Piedra de Cande era un monumento a la impunidad, la ley del revólver, la ley de la selva, el paraíso de la trova y el repentismo.

LA PEREGRINACIÓN

Me presentaron a Jaime Posada Vélez. Al brillante profesor de matemáticas Miguel Ángel Garcés Vélez. Al maestro Hernando Restrepo Macías, quien recordaba a Luis Felipe Posada, poeta menor con cierta gracia quien vivió en Concordia y también prefería a Porfirio Barba Jacob y al maestro Guillermo Valencia, así como a los duetos de Antaño y al de Juan Pulido y Margarita Cueto. A Gilberto Maya Vélez amante de las trovas de Salvo. A Jaime Posada aficionado a la música napolitana. Yo mostraba simpatía por Carlos Julio Ramírez y la poesía de León de Greiff.

Hicimos una peregrinación por Salgar con el fin de asistir a la feria pasando luego a Bolombolo para reproducir al baile de la popa. Escuchar a Ramón Antigua y las trovadoras Saturnina Balzán y Zoila Toro. Invitaríamos a Diego Calle y al poeta Jorge Quijano. Luego a El Troncal para rendir homenaje a León de Greiff y para celebrar el centenario de Antonio José Restrepo. Me acompañaron Hernán Arias, Jaime Posada, Gabriel González (Botijo) y Gilberto Maya.

Yo debía, en el recorrido, encontrar en La Clara a Salvo Ruiz para presentarle excusas porque hacía un mes le había formulado a su hija y le cobré dos pesos. Al hombre no le gustó alegando que él se llamaba Salvo Ruiz. Yo insistí no conocerlo Y de mala gana me pagó. Esa misma tarde en uno de los cafés de Concordia se presentó una gran algarabía y movimiento humano alrededor de este típico personaje. Tratábase del trovador que yo había atenido. Era generoso, pacífico y disponía de una gran audiencia. Desde entonces estudio los copleros antioqueños.

En La Clara se dio todo una tertulia de canto, trova Y poesía. Era una contienda entre concordianos y salgareños, con la única excepción del maestro Salvo que estaba fuera de concurso. Por eso sería el jurado. Un estudiante de Salgar de apellido Uranga, inició el concurso de canto conociendo todo el repertorio de Gardel, Magaldy y Alberto Gómez. También Agustín Lara, María Guerrero, Morales Calvo, Tartarín Moreira, Obdulio y Julián, un extraordinario caso de memoria auditiva musical. Fue el ganador.

Celina imitaba a Toña la Negra y calificó. En el campo del imitar un campesino de Concordia llamado Mario Diosa. Fue una fiesta de la antioqueñidad y de los valores regionales del suroeste. Al otro día ingresamos en una romería de bohemios a Salgar. El Quinillo se arrodilló y después de tomarse de un solo sorbo la cerveza, gritó que desde pequeño era liberal siendo lo más bello que había en la tierra y dispuesto hacerse matar por ese partido. Pasaba la mitad de la vida de aserrador en la montaña de Urrao y la otra mitad de vagabundo. Fue guerrillero de Franco. Presentaba cicatrices sobre cicatrices.

EN SALGAR

El Salgareño se caracterice caracteriza por su espíritu emprendedor, audaz, excelente trabajador, individualista, vengativo, extraordinario negociante, caballista y tahúr. Hizo presencia un caballo cuyo cuello no dejaba ver al jinete. Lo montaba el jinete de Alberto Uribe. Salvo Ruiz se perdió en medio de la multitud de sus admiradores, que eran sobre todo mujeres y niños. Jaime Posada buscó a sus primos Ochoa y Vélez. Eucario Montoya, Jesús Urrea y Gilberto Maya buscaron a sus familiares. Yo me fui a saludar a los médicos Gonzalo Salgado y Jesús María Mejía. También quien me contó la tensión política existente en la población.

Los Posadas, Vélez y Ochoas invitaron a conocer la vereda la Margarita, a un cuarto de hora de la plaza de Salgar.  Me montaron en la mula de propiedad de Luis Felipe Vélez. Animal noble y manso que pasaba por ser el mejor ejemplar mular del departamento. La hacienda Margarita era la primera finca no sólo el Salgar sino en todo el suroeste. Cerca quedaba la finca de Alberto Restrepo quien la construyó con más de 1.000 rastras de comino, un portal de entrada y de salida, innumerables ventanillas en forma de castillo. Especie de fortaleza donde Fidel Ochoa, hijo de Abelardo tenían un fantástico yegüerizo produciendo ejemplares que salían para todo el país. Exportaban a Panamá y Venezuela siendo la familia Ochoa el orgullo del municipio.

José Ignacio González Escobar

sábado, 26 de octubre de 2013

CONCORDIA. FRENESI Y GUERRA.. CAPITULO 6


CONCORDIA. FRENESÍ Y GUERRA

CAPITULO 6

LA SITUACIÓN EN URRAO

En Urrao comenzaba la hegemonía conservadora. Había candentes debates en el Congreso que repercutían en el orden público de los pueblos. Cambiaban a los inspectores de policía liberales por conservadores agresivos y provocadores. Nombraban alcaldes con antecedentes penales con respectivas consignas políticas. Estaban muy influenciados por la falange española hasta el punto del fanatismo.

Me ordenaron trasladarme a esa población de gente agreste y risueña situada sobre el hermoso valle del Penderisco. Tierra muy plana poblada por muchos madereros de oficio, abundante leche, cerdos por toda parte, variedades de quesos, el frijol silvestre y encantadores maizales. Campesinos parecidos a los del oriente antioqueño pero su prototipo está por fuera de lo común del mestizo ya que es alto, trigueño y blanco. Un microclima que permite toda clase de producción agrícola. Es despensa del suroeste antioqueño, se autoabastece y aunque es de bajos salarios el campesino sobrevive. Con una amplia plaza donde tiene una estatua del General Uribe Uribe ya que el municipio es 95% liberal.

Un día nos dio por investigar el secreto hidráulico de los meandros del río y para ello ascendimos por su cauce armados de un manómetro y una Cañabrava. Arriba de la boca de la Cartagena encontramos dos Sabaletas reventadas porque alguien estaba pescando con dinamita. Más arriba encontramos un paseo que parecía un cuadro campestre de Goya. Era el alcalde de Venecia acompañado de unos ciudadanos de Betulia y entre ellos Gilberto Arango Arias (Marañas) que tenía una chaqueta amarilla, una boina roja, y apenas una patilla recortada. El alcalde arrojó unos tacos de dinamita. Todos ellos fumaban cigarrillo a base de mariguana, bailaban y se tiraban al río vestidos. Presentaban estado de excitación permanente y algunos parecían alucinados. El alcalde me ofreció tirar dinamita pero yo le reusé diciendo que estaba prohibido.

Luego me ofreció un cigarrillo de mariguana o si prefería Pangola, él era uno de los que había descubierto la acción alucinógena de este pasto. Le contesté que para mis actuaciones no necesitaba elevador. Sacó una botella de Tapetuza. El  expendio estaba a una cuadra de la plaza y las autoridades no impedían su venta por miedo. La celebración se debía a que al médico José Ignacio González lo iban a despedir porque era liberal y lo mismo le pasaría a los alcaldes de Salgar, Concordia y Betulia a quienes iban a reemplazar por alcaldes conservadores. Le agradecí el informe al típico funcionario público violador de las leyes regresando en esa misma noche a Concordia.

EN BOLOMBOLO

A mitad de agosto recibí la comunicación de mi destitución y debía trasladarme a Bolombolo. Corregimiento de Venecia. Está sobre la vía del ferrocarril con una plazoleta llena de prostíbulos de donde sale una calle hacia el puente y el otro extremo un camino de Herradura hacia Venecia. Prostitutas a granel de las maravillosas caucanas de amor libre. Temperaturas de hasta 37°. Remolino de automotores de todo suroeste, carencia de agua potable, regular servicio de luz eléctrica. Una iglesia en construcción presidida por el padre Quintero muy politizado conservador de armas tomar. Población 98% liberal. Antiguamente se llamó San Joaquín y pertenecía a la finca de Echeverri. Finca desde Titiribí hasta el puente de Bolombolo. Sus vaqueros eran excelentes enlazadores que perseguían a los nativos de San Joaquín para cazarlos.

León de Greiff lo menciona en sus poesías en 176 ocasiones. El poeta vivió entre este puerto y la mansa en la vía de El Troncal durante los años 27 y 28 y los habitantes lo catalogan como el intelectual más grande que ha pisado su suelo. En este lugar varias personas han hecho grandes fortunas como Hilario González. Echeverri. los Ruiz y Toro, Rafael Salazar, Carlos y Gabriel Trujillo, Esteban Huerta y Ernesto Garcés Soto.

Allí conocí a Jesús González (El Indio). Negociante de Concordia que tenía numerosas propiedades y era un hombre respetuoso, blanco, de cara avenida, se la pasaba viajando de pueblo en pueblo haciendo negocios. Admirador de la guerra con el Perú por la moratoria que lo había salvado de la quiebra ya que gran parte de sus fincas estaban hipotecadas. Huía por tres años de sus acreedores y todos los días le daban ganas de degollarse. Tenía 2500 cuadras entre Concordia y Salgar. Fue contrabandista de tabaco teniendo que cruzar el río Cauca ha nado huyendo a los resguardos. Junto a Alfonso Montoya era dueño de una de las carboneras en Amagá y una finca cercana a Concordia.

Roberto Velázquez propietario de la Boca de la Colonia y del famoso burro al cual le traían yeguas de todo el suroeste. A Luis Felipe Vélez dueño de El Piñón, hermano de Martín Emilio Veles propietario de Cabildo. A José Pizano dueño de la finca la Herradura a cuyos pies vivió el poeta León de Greiff. A Santiago Ángel (Don Zas) dueño de Zabaleta y quien fuera fundador de la población de Palermo en Támesis. A Ramón Emilio Romero de la fonda de Cangrejo. Luis Uribe propietario de la Aguada y de su hijo Alberto. Hilario González dueño de todos los alrededores de Bolombolo y los principales locales.

Al mayordomo de Las Arepas finca en el municipio de Tarso propiedad del padre Sierra consejero del obispo de Jericó acompañado también del mayordomo de las en hacienda Túnez de los Ospinas (la fundada por Mariano Ospina Rodriguez cuando se fugó después del atentado a Simón Bolívar). Finca de 2000 cuadras en Fredonia. Nos cruzamos con Juan Esteban Huerta quien iba acompañado de varios negociantes de Jericó, tierra del célebre Tulio Simón Santamaría quien en la década del 10 fue dueño de toda la Pintada, Támesis y Valparaíso. Constantemente vendía fincas para satisfacer sus gustos de sibarita. Viajó a Europa trayendo de París 12 deliciosas consortes licenciándolas en Jericó. Dijo que me vendía una finca como lo había hecho con la finca Morrón a un colega mío. Durante varios años insistió en esa promesa cuando en ese tiempo valían a $500 la cuadra que hoy está entre 70 y 100 mil. Siempre he sido alérgico al dinero.

Las fincas están cercadas por árboles de Matarratón de donde hoy se extrae la proteína foliar. La deforestación es casi total. Y el hacha ha creado un paisaje monótono y a veces aburrido en la zona del Cauca. En especial la tierra para Corrales donde siembran maíz y donde hay zonas que, sin agotarse, han dado hasta 40 cosechas continuas y sin abono.

De Anzá para abajo el río Cauca se le llama el Cauca de los pobres porque en ese entonces el bajo caucano no ha sido descubierto como potencial agrícola ganadero. Entre Anzá y la Pintada se llama el Cauca de los ricos donde se encuentran indiscutiblemente las mejores ganaderías. Típicos antioqueños creadores de riqueza e imaginativos. De la Virginia a Puerto Tejada es el Cauca de la caña de azúcar y de los establecimientos paneleros, el algodón y la agricultura mecanizada. Es el Cauca en los millonarios.

PARA ALTAMIRA Y EL COMBATE DE AGUACATAL

Me trasladaron al corregimiento de Altamira en el municipio de Betulia. Municipio sin agua potable, pésimo servicio de energía eléctrica, clima templado, casco urbano en una hondonada. Tierras geológicas más fértiles que las de Concordia. Segregado de Anzá, se encuentra entre Concordia y Urrao. En el camino a Altamira pasamos por la vereda Aguacatal en donde se libró el célebre combate del día 18 enero 1900 entre las fuerzas conservadoras del gobierno, conducidas por los Generales Fructuoso Escobar, de Jericó y José Vicente Vázquez. Y por los Coroneles Valeriano Arango y Luis Ángel Ochoa también de Jericó.

Las fuerzas liberales las comandaban los Generales Cándido Tolosa, boyacense, y Manuel Antonio Ángel. El Coronel Gorgonio Uribe Fernández (General Piedra), primo hermano del General Uribe Uribe, el Coronel Alberto Restrepo Trujillo, hermano mayor de Ñito Restrepo y abuelo del doctor Diego Calle Restrepo. Y el Coronel Ricardo Mejía. El General Piedra recibió una herida de bala en la frente a consecuencia de la cual murió en Concordia a los dos meses.

La mayor parte de las fuerzas revolucionarias provenían del suroeste dirigidas por el General Piedra. A la cabeza del destacamento iba Alberto Restrepo Toro y pernoctaron la víspera del combate en el alto de San Luis, a 5 km de la plaza de Concordia. Enviaron a comprar petróleo con el fin de limpiar el armamento que habían enterrado en esa región. El joven Ernesto Toro Vélez murió en el Chocó a causa de las heridas recibidas en la contienda. Se calcula en unos 8000 los combatientes De ambos bandos.

El choque se produjo en la finca de Joaquín Vélez perteneciente a los señores Rafael Mejía y Gabriel Saldarriaga.
Daniel Escobar (el Hachero), quien en un acto de locura mató en Envigado (en la actual Aguacatala) a seis personas con hacha. A raíz de su comportamiento en el combate de Aguacatal (en Betulia) fue indultado gracias a los argumentos de Antonio José Restrepo y del general Uribe Uribe, quienes fueron sus defensores.

Daniel propuso a Tolosa cambiar el plan de combate dividiendo las fuerzas rebeldes entre grupos. Uno combatiría por la Quebrada en León y los otros dos esperarían en la vereda San Antonio para caer sobre las fuerzas gobiernistas. Tolosa no aceptó la propuesta que hubiera sido efectiva. Entró por un solo lado todas las fuerzas revolucionarias. Tampoco aceptó la propuesta de Alberto y Roberto Escobar Torres, guerrilleros de La San Mateo quienes propusieron atraer a las tropas conservadoras a los llanos del Tigre y el Penderisco. Los revolucionarios quedaron entre dos fuegos.

Se enfrentaron el Grass y el machete. Este último, el general Uribe Uribe lo modeló en forma de la peinilla actual más liviana y larga y más fácil de manejo. Las fuerzas del gobierno emplearon el Grass, invención de los prusianos. El recular de esta arma fracturaba la clavícula sobre el hombro de quien la disparaba. En el contrario hacia estragos como si le hubiera pasado un buldócer quedando como un bagazo trapichero.

Por el gobierno intervinieron los batallones Támesis y Montoya, fuertemente armados y atrincherados de antemano. Por parte de los revolucionarios la brigada concordiana fue indudablemente la de mejor comportamiento, dirigida por Olegario Montoya. No soltando la bandera ni aun cuando tocaron a degüello. El Concordiano Laverde, quien lleva una libra de panela, no quiso comerla antes dejándola para comer con la carne goda, según dijo. Fue uno de los primeros en caer cuando una bala de Grass le destrozó el pecho.
El contingente de Andes, dirigido por el General Piedra, Carlos, Julián y Manuel Tobón, padre y tíos de Jorge Tobón Restrepo ("Uno de Tropa" quien escribió el libro “Sur” sobre el conflicto con el Perú) , en los primeros disparos huyeron y al otro día temprano aparecieron en la plaza de Andes en donde recibieron el apodo de “Las Poyas”.

El continente liberal de Rio Negro regresó a ese municipio y al preguntársele por donde había cruzado el río Cauca dijo que ignoraban dicho río. También participó el Antonio Parra padre de Ricardo Parra Toro (Tartarín Moreira). En 1964 en las barrancas aún se encuentran plomos y restos de esqueletos.

A raíz del triunfo conservador en La Aguacatal se desató una persecución por parte de las autoridades envalentonadas por el triunfo. El medico Wenceslao Villa de Concordia atendió el Coronel Ricardo Mejía de sus heridas y por ello estuvo preso. Eduardo Quevedo Peña se vio obligado a huir a la costa. El “negro coreana”, en el año 10, gritó en la plaza de Concordia un viva al Partido Liberal y recibió un tiro de carabina de manos de un jefe conservador que había estado en Aguacatal.

En el archivo de Concordia se guarda una carta de Antonio Gutiérrez, jefe conservador de Betulia, donde pide al alcalde de Concordia que le envié dos Grass para ir “tortoliando liberales”. Al otro día del combate, Antonio Gutiérrez celebró un baile en la población de Betulia para festejar la supuesta muerte de Roberto Torres Escobar, el guerrillero. En 1904 el general Uribe Uribe, después de visitar a Urrao, se trasladó a la hacienda San Mateo a saludar a uno de sus mejores soldados, el guerrillero Roberto Torres Escobar. Después pasó a saludar a Alberto Restrepo Toro. Alberto se refugió en su finca en Salgar pero posteriormente fue herido en la plaza de una puñalada, la cual probablemente le provocó una hemotorax.

Los batallones conservadores triunfantes fueron llevados a Santander para pelear en la batalla de Palonegro el 13 mayo de 1900.

Los odios y las venganzas de la guerra civil de los mil días y el del combate de Aguacatal afloraron en muchas personas del suroeste durante la guerra civil del 49.

viernes, 25 de octubre de 2013

CONCORDIA. FRENESI Y GUERRA. CAPITULO 5


CONCORDIA. FRENESÍ Y GUERRA

CAPITULO 5

FIESTAS BÁRBARAS.

El 20 enero se efectuaron las corraletas. Los palcos eran fabricados de madera, clavos y alambre por carpinteros y artesanos sin ningún conocimiento matemático y estudio de resistencia de materiales. Un borrachito gritaba que las corralejas sin muerto no era corraleja. Se tomaba whisky de todas las marcas y el ron Cristóbal que provocaba la muerte del bebedor. Por el palco principal se ubicaban los ganaderos ricos cuales verdaderos señores feudales repartiendo botellas de ron, monedas y billetes de baja denominación al populacho. Las corralejas son una locura delirante que aumenta cuando hay sangre. Es un verdadero acto de barbarie. La mujer sana entrega en estas fiestas hasta lo más íntimo que tiene.

LA MERCADERÍA MÉDICA

En el Sinú se presentaba un fenómeno político cultural. Los antioqueños, aventureros y negociantes que llegaban de las poblaciones conservadoras de Antioquia, se volvían liberales, detestaban el matrimonio, daba la impresión que el calor del trópico y la veracidad de la tierra lo descivilizaba.

Los enfermos eran muchos y las enfermedades muy diversas. El enfermo y sus familiares exigían drogas caras y la última que estuviera en el mercado. Allí comprendí el problema de la drogomanía en Colombia. Una nueva enfermedad y bien peligrosa porque los médicos trabajamos para las trasnacionales y continuamos haciéndolo.

En el alto Sinú no existían los hospitales y centros de salud. Los caseríos serán polvorientos y sucios y las casas estaban apiñadas en ranchos de paja a lo largo de la calle. La cocina y el piso de la casa eran en tierra. Se carecía de letrinas y de agua. En los llamados hoteles le daban a usted una careta y un palo cuando requerían hacer lo que ellos llamaban la necesidad grande, para que no se acercaran los cerdos y no ser reconocido por los transeúntes. No existía el concepto de vivienda. Los peones y vaqueros vivían en incómodos e insalubres ranchos y antihigiénicos campamentos.

En la hacienda Jaraguay, de los Saldarriaga de Concordia, conocí a Sebastián Rosendo Galope (El Águila). Un hombre de 2 m de estatura y una gran palidez. Fue un próspero hacendado en la década de los 30 pero acabó con su hacienda y sus ganados y gastó en parrandas de hasta tres meses. Traía los ganados gordos a la feria en Medellín, expedición en la que gastaba 30 o 40 días perdiendo el ganado hasta 120 kilos. Salía del alto Sinú con 200 o 300 novillos, buscaba el San Jorge, luego a Tarazá, o a la vía Puerto Valdivia y de allí a Yarumal y Santa Rosa. Daniel Delgado alegaba que muy pronto este sistema rudimentario y bárbaro en el trasporte de los ganados llegaría a su ocaso pues la carretera entre Planeta Rica y Caucasia sería terminada en poco tiempo con la conclusión de los puentes sobre el río San Jorge y el río Man.

Juan Duque Zuloaga decía que en el valle del Sinú se podían acomodar 20 millones de colombianos. En 1975 en el aeropuerto las Playas de Medellín, un ingeniero hidráulico israelí, quien conocía esa región, conversaba y daba a entender que si los israelíes fueran dueños del Sinú y del San Jorge, serían el primer pueblo del mundo. Lo primero que harían sería racionalizar el uso de las aguas con canales, aplicar las técnicas modernas en irrigación de tierras y sembrar toda clase de agricultura empezando por el trigo de tierra caliente. Mediante esta región crearían un emporio industrial de grasas y cambiarían la ganadería intensiva.

DE NUEVO EN MEDELLIN

Regresé a Medellín donde el banco de sangre iba funcionar en la policlínica y necesitaban un director. Me presenté al concurso porque no quería volver esas regiones inhóspitas y sin ninguna infraestructura sanitaria. Visitaba diariamente la Bastilla en donde era frecuente encontrar a Julio Tobón acompañado de Tulio Bayer. Noticias frecuentes y aterradoras sobre la violencia política en el departamento del Valle, Boyacá Santander y Caldas. La víspera del concurso me llamó el Dr. Peláez diciéndome que no habían sino dos inscritos y que por motivos políticos y familiares había resuelto darle el puesto de director del banco de sangre a Víctor. Y que escogiera entre dos plazas vacantes que tenía la Secretaría: Peque o Concordia.

Antes de ir a Montería me había contactado con varios concejales del municipio de Restrepo en el Valle del Cauca, municipio de mayoría liberal en 1948. A los ocho días siguientes se apareció un ciudadano para decirme que ya no me necesitaban. La situación política había cambiado. Necesitaban un médico conservador, a Gustavo Arango Vélez médico conservador. Y me ofreció dos plazas en el nordeste antioqueño: Yarumal y Angostura. Pensé que cualquiera de las dos habría de llevar el visto bueno de Monseñor Builes, quien de antemano conocía mi filiación política, rechazándome a pesar de los buenos oficios de Arango. El obispo Builes veía por todas partes comunistas y masones.

El médico Luis Alfonso Ramírez, conservador, fue quien le gritó a Alfonso López Pumarejo, en el hotel Bristol, que era un ladrón. Me anunció que mi nombramiento lo habían vetado el director conservador y Braulio Henao nombrando al médico conservador Raúl Muñoz. De paso, Ramírez, me recomendó la población de Santuario, Caldas, donde tenía un hermano medio dueño de una farmacia. Cuando llegué el farmaceuta no me recomendó la plaza por motivos políticos y medió una carta para el director del hospital de Tuluá. Allí necesitaban médico. La junta se reunió y decidió que debía ser conservador. Esa noche hubo dos muertos y varios heridos por causa política.

HACIA EL VALLE DEL CAUCA

Al día siguiente pasé por el famoso Happy Bar, en donde se planeó parte de la violencia del Valle del Cauca. Salí con mi carta de Fernando Restrepo de Medellín hacia Versalles sobre la cordillera occidental. Busqué la población de la Unión. En donde estaba la Barca para cruzar el río Cauca presentose una manifestación. En Tuluá se habían dado órdenes a los jefes políticos del norte del Valle del Cauca. Los manifestantes pedían órdenes ya que el Partido Liberal estaba armándose y el país estaba en vísperas de una guerra civil. Al otro lado del río tomé un carro de escalera hacia Versalles y faltando unos 5 km nos detuvo un retén de policías y civiles. Uno de los civiles, riéndose y mostrando una abundante dentadura de oro, me pidió la "célula". En término jocoso le pregunté al individuo si las nerviosas o las musculares. Uno de sus compañeros comprendió y trató de darme con la cacha del revólver. Debí decirle que era el futuro médico de Versalles mostrando la carta del doctor Restrepo. Que venía de la conservadora Antioquia, señalando a Ramiro, quien era mi compañero de viaje y a quien había visto antes en la compañía de dos muchachas y con una actitud pensativa. Cuando se presentó el retén, este caballero, les entregó a las mujeres dos revólveres pero en vista de mi mención no lo requisaron. Al otro día me presenté al boticario con dos revólveres al cinto entregando la carta del doctor Restrepo y pidiéndole que no hablara de mi filiación política.

En la sala del hotel se encontraba un geólogo alemán de unos 65 años. Parecía una zanahoria cocinada, curiosísima, diciendo que qué era eso de matar la gente a perseguirlos por cuestiones políticas. En un momento pensé en 5 millones de estos alemanes rabiosos invadiendo a Francia o Rusia.

Los boticarios fueron un elemento clave en la guerra civil el 49. Conocedores del personal campesino, su plantaban a los médicos en la ausencia de éstos. Las boticas resultaron ser los lugares estratégicos. Constituyéndose en epicentro de asesinatos, incendios, robos y negocios de propia raíz, muchos de ellos de la noche a la mañana se enriquecieron.

En Cartago, un domingo, me encontré con Antonio Campillo Branda liberal antioqueño. Venía expulsado de Anserma nuevo en donde habían dinamitado la farmacia. En los campos de este municipio, el liberalismo se defendía teniendo como jefe a Emilio Arango, un antioqueño de los lados del suroeste. Tratábase de una verdadera guerra civil.

HACIA CONCORDIA

Fui a la ciudad de Manizales y espere el tren en la estación Arauca para trasladarme a Medellín. Inmediatamente me presenté a la Secretaría de salud departamental aceptando la dirección de la unidad móvil del suroeste antioqueño con base en el municipio de Concordia. El Valle del Cauca es otra bendición de la naturaleza donde prospera la agricultura mecanizada. Lástima grande que sea una tierra de peones y de señores de la propiedad que han sentado sus reales en un capitalismo retrasado.

LA APROXIMACIÓN A LA GUERRA CIVIL.

Concordia. Allí llegue el 20 junio 1949 por el ferrocarril pernoctando en Bolombolo, no existía la carretera a Venecia. Al otro día subí por una carretera muy firme en forma de caracol, después de cruzar el río Cauca por un puente de madera, el cual fue construido por el ingeniero Rodríguez Molla. Topografía desagradable, plaza espaciosa y empedrada, con un gran desnivel, calles empedradas, construcciones de tapia o bareque de un solo piso. Construcciones con techo de madera. Era la primera vez que veía este material como tal, tal vez lo había visto en el cine en algunas aldeas rusas. Era madera de comino traída de las montañas de Urrao. Los pisos también eran de madera no conociéndose la baldosa, muy poco el adobe.

El hospital se llamaba San Juan de Dios de Concordia. Fue fundado en el siglo pasado por la curia habiéndolo manejado durante 42 años el doctor Wenceslao Villa Escobar, médico nacido en Titiribí, quien había estudiado en Bogotá y había sido secretario de Miguel Antonio Caro. Fue un verdadero apóstol de la medicina rural antioqueña. Posteriormente lo manejó el médico Bruno González durante 14 años. Me enamoré del hospital. Mi vida profesional durante 32 años ha girado alrededor de su ambiente.

Un día una llamada urgente del municipio de Betulia pidiendo un médico. Se trataba de la enfermedad de la señora del médico Bernard Ospina, también Concordia quien ejercía en ese municipio pero se encontraba en Medellín. Llegamos a una población pequeña, en una hondonada, clima templado, atendiendo al enferma. El terreno es muy quebrado y antes de llegar al pueblo hay que pasar a través de las veredas de Piedra de Candela, Tres Puertos, Partidas, Morelia, San Pacho y La Raya, que me produjo mareo con una sensación de vómito.

PERSONAJES DE CONCORDIA

En el hotel donde me aloje en Concordia en el marco de la plaza me presentaron a un ciudadano de nombre José Ignacio González Toro, comerciante, dueño del mejor almacén de la población, agudo conversador. Figuraba como un hombre rico. Era además el jefe del Partido Conservador del municipio. A Jesús María Arias, un hombre alto, grueso, moreno, dicharachero, comprador de café y de ganado. A Emiliano y Pablo Restrepo quiénes eran los jefes del Partido Liberal, junto con el doctor Bruno González. Bruno González trabajó en Tapartó. Era muy cordial con la clientela y por eso acudían a él en forma aterradora enfermos de todo suroeste. Bruno tenía un trato humano y cariñoso con el enfermo, no importándole su condición social o económica. Un verdadero médico de familia. 24 horas al servicio de la comunidad. Le gustaba la política. A José Antonio Restrepo, hombre de 2m. de altura, blanco, cerio, nariz aguileña, liberal de tiempo completo, de un gran corazón al tratarlo. sobreviviente de una catástrofe telúrica en la vereda El Perder. Allí se había derrumbado una montaña pero ese día no estaba la población escapándose de perecer. Primo hermano de Antonio José Restrepo.

La agencia de Ruiz Toro y compañía compraba casi todo el café de Betulia, Salgar Urrao y Caicedo. Tenía una trilladora cerca la plaza y otra en Bolombolo. Eran a la vez dueños de la finca La Selva entre Ernesto Ruiz, Antonio Correa y Luis toro. Tenía una extensión de 1600 cuadras y era la finca bandera del municipio. Prestaba al cafetero a un interés módico. En las cosechas éstos pagaban en especie. La agencia constituyose así en el banco de Concordia, no había sucursal de la caja agraria.

LA REGIÓN

Las tierras alrededor de la población son ácidas, estériles, tierras de cementerio, dando la impresión de pobreza. Hoy en día a progresado debido a la revolución de la variedad del café caturra y a los abonos modificando su aspecto en los últimos años. Las tierras fértiles y productivas son de la región volcánica en la vertiente del Cauca con el agravante que la mayor parte de sus propietarios viven en Medellín. Gran parte de sus tierras se dedican al cultivo de la caña de azúcar siendo Concordia el primer municipio panelero del suroeste.

El apellido imperante en el municipio de Concordia era el González y sus variantes, venidos de Titiribí en el siglo pasado y estos de Envigado. Encontré dos familias González Escobar sin ningún nexo con mis dos apellidos. Después estaban los Restrepo, también de Titiribí y Envigado. Los Palacios de Jericó, los Ruiz y Posadas venidos de Caldas. Los Velez de Salgar junto con los Fernández, Villa, Escobar, Montoya, Garcés y Betancur.

El párroco decía que él mandaba en Concordia. Monseñor González Arbeláez por la década del 35 al 45 en esa población hizo los ejercicios espirituales para todas las mujeres del suroeste antioqueño. Admiraba la pureza y humildad de la mujer Concordia a la cual ponía como ejemplo. Había mucho semen retenido por la represión sexual. En esa época estaban todavía vigentes las maldiciones.

Me ordenaron ir al corregimiento de El Socorro donde se presenta una epidemia de la llamada Fiebre de Concordia. Éste queda al frente del municipio de Titiribí y Armenia en la vertiente del Cauca. Allí fui anunciado por espacial noruego Rafael Restrepo Garcés, Faustino González y Apolinar Velez en cuya casa pernocté. Me sobraron atenciones de gente sana y grandes trabajadores. Visité varias veredas incluida la Herradura donde estuvo el genial León de Greiff en 1927 en su palacio de Guadua y de zinc. Allí se inspiró para escribir la canción de Rosa del Cauca. El poeta fue contabilista y tal vez pagador, de la empresa de El Troncal.

 (El Troncal era la empresa que administraba el tramo del ferrocarril que se bifurcaba, del ferrocarril del Valle a Medellín, a la altura del corregimiento de Bolombolo. Fue construido con el fin visionario de unir la costa pacífica con la atlántica siguiendo el cauce del rio Cauca por el General Ospina cuando fue presidente. No fue terminado y por ello abandonado luego. Decían las malas lenguas que fue hecha por razones personales de Pedro Nel para favorecer sus muchas tierras en el bajo Cauca. Esta obra habría sido de gran beneficio nacional de haberse concluido)

Entró por Bolombolo acompañado por Míster Gray e iluminados por los humos alcohólicos pero sin las Circasianas y sin Ramón Antigua. Visitó a Concordia pero allí no encontró con quién conversar porque no eran gentes con ninguna inquietud cultural. Pero sí la emprendió contra las autoridades conservadoras de entonces y contra el discurso teológico del curita que se le acercó a pedirle limosna. Lo llevaron a la cárcel donde le quitaron un revólver que más bien pareció una escopeta. Les dijo: "no hay aguardiente malo, ni cura ni godo bueno". Sabiendo la clase de inquilino que era lo soltaron pero quitándole el revólver el cual llevaba uno de los alcaldes durante la guerra civil del 49. Posteriormente llegó a betulia preguntando por "el verraco de guaca", yendo a parar a la cárcel pero sin revólver.

 Regrese a Medellín empleando El Troncal, un trencito que más bien parecía un juguete el cual fue construido en la presidencia el general Ospina siendo Laureano Gómez ministro de obras públicas. Salía de la estación Tulio Ospina cerca de Bolombolo e iba hasta Anzá en un trayecto de 40 km siguiendo la orilla del río Cauca. Los suspicaces decían que el general Ospina trato de llevar los rieles hasta Cáceres con el fin de desenbotellar sus fincas y traer sus ganados.

Diagnosticamos que la fiebre de Concordia era una hepatitis fulminante por virus que se difundía por todo el tejido graso del abdomen. Se reproducía una temperatura de 26 a 28 °C y tenía cierta relación entre los chiqueros de cerdos y el agua consumida. El agua presentaba una contaminación de hierro y cobre a la que llamaban "caparrosa". Consumían mucho cerdo los cuales sufrían de una afección llamada "sonsera". Los datos se los envié al doctor Alfredo Correa secretario de salud departamental quien los presentó en un congreso médico en Bucaramanga como si fueran algo propio y original de él.

José Ignacio González Escobar

jueves, 24 de octubre de 2013

CONCORDIA. FRENESI Y GUERRA. CAPITULO 4


CONCORDIA. FRENESÍ Y GUERRA

CAPITULO 4

SE INICIA LA RABIA PARTIDISTA

El 9 abril 1948, en un principio, generó noticias muy alarmantes y confusas. Habría una verdadera revolución cuyo epicentro era Bogotá. Se esperaba de un momento a otro la caída de Mariano Ospina Pérez. La Radio Nacional, en manos de los revoltosos, hacía un llamado a los macheteros del Cauca y exageraba la situación a favor de la revolución.

A las cuatro de la tarde comenzaron a llegar los heridos de la revolución a la policlínica. Del barrio Guayaquil llegaron tres aneurismas en el mismo día y por tiro de fusil. Al amanecer entraron los heridos de Puerto Berrío. Los heridos de Dabeiba, entre ellos un dentista empírico presentando una peritonitis por tiro a revolver, quien falleció en el quirófano.

Jorge Eliezer Gaitán, indiscutiblemente, el líder de la izquierda más importante de la posguerra en las Américas, antes de la aparición del fenómeno de Fidel Castro y el Che Guevara. Su oratoria, sus gestos y ademanes así como su biotipo mestizo, su enorme capacidad retórica, la cual gusta en el trópico y enardece las masas, nos hizo pensar en el poder del verbo. La vida de Colombia se parte en dos antes y después del asesinato de Gaitán. Hernando Echeverri Mejía me dijo que durante 30 años por lo menos predominaría en Colombia los asesinatos y las venganzas partidistas. El país tuvo una gran frustración a raíz de los sucesos del 9 abril. A las fuerzas liberales les faltó un líder, ese día hubiera buscado el poder porque las condiciones históricas y materiales estaban dadas.

El 9 abril fue un hecho histórico y político. Como todo magnicidio quedó rodeado de sombras, dudas e impunidad.

PERSONAJES MÉDICOS

Joaquín Aristizabal fue profesor estrella la facultad de medicina. Trabajó medicina rural en el municipio de Jericó dejando una fama de buen médico, buen cirujano y de ciudadano humano. Muy amigo de Bruno González, quien ejerció medicina 16 años en Concordia. Fue puesto en la dirección del hospital San Vicente de Paul donde mostró sus dotes de administrador. Fue un lector voraz, sin egoísmos. Se entregaba con sus conocimientos totalmente sin reservar mentales, desprevenido ante el enfermo, no importándole su situación económica sino el caso científico. Desmitificó la cirugía democratizándola. La sacó de los conventículos, los lugares cerrados.

Preparó al médico general y, especialmente, al que iba trabajar en las zonas rurales, a votar el miedo a una trepanación o a intervenir un abdomen agudo, el cual era una de sus especialidades y donde dio normas de conducta que se extendieron a todo el país. Con su fantástica preparación científica, su carencia de egoísmo, su permanente actualización lo llevaron a crear una escuela quirúrgica.

El 13 junio 1953 lo visitamos en las horas de la noche en su consultorio en compañía de Eugenio Villa. Y apagó nuestro entusiasmo y felicidad provocados por el golpe de estado anunciando. Dijo que las cosas empeorarían con Rojas y que además esa no era una solución liberal para el país.

Luis Carlos Mesa, político liberal de Jericó, fue representante a la Cámara con Gilberto Moreno de Fredonia, senador de la República.

Iván Ospina fue un excelente periodista de El Diario. Con Conrado Mejía de Betulia formó un equipo político que representaba el suroeste antioqueño.

El doctor Hill y el doctor Joaquín eran dos escuelas quirúrgicas distintas. La una limpia, sutil, cuidadosa. La otra arriesgada, brusca, sangrante, pero ambas dentro de parámetros científicos y humanos.

JUERGAS

A principios de noviembre de 1948 los estudiantes nos fuimos al municipio de Caldas a dar una serenata. Luego a uno de los cafés centrales adonde llegó el alcalde de carriel y camisa remangada diciendo que nos teníamos que ir porque no toleraría más el ruido de los escándalos que estábamos provocando. Varios compañeros se le enfrentaron insultando. Este fue y trajo la policía armada. Por esa época, la policía estaba siendo politizada y era conformada por elementos ignorantes, agresivos y sectarios. El alcalde, de las nuevas promociones conservadoras, ordenó disparar. Uno de los policías, de Guarne, reconoció a Gustavo Hernández quien en los fines de semana visitaba esa población y era el médico de la familia. Intervino como mediador y si no hubiera sido por esa comunicación el abaleó habría sido de parte y parte.

El barrio Lovaina estaba en los alrededores del cementerio de San Pedro. Lindaba con el barrio de El Prado que junto con El Poblado formaban los barrios de alta burguesía. Estaba compuesto por 200 casas donde había gran cantidad de cantinas y prostíbulos. El barrio era visitado por profesionales y a veces formaban una tertulia político cultural como extensión del bar la Bastilla. También había estudiantes del Liceo Antioqueño, las facultades de derecho, minas y medicina. Sin lugar a dudas los clientes más apetecidos los políticos y los burócratas, que junto con los chóferes constituían parte importante en el cuadrilátero de los amantes.

La alcaldía, aprovechando el estado de sitio en los años 50 y la dictadura reinante trató de trasladarlo al barrio Antioquia. Con la inseguridad reinante en la ciudad el barrio bohemio desapareció. Los prostíbulos abrían a las seis de la tarde y se prolongaba hasta las seis de la mañana. Sus propietarios eran en su mayor parte mujeres veteranas en el arte de la explotación y la prostitución.

Según la ficha de inscripción del profiláctico departamental el 60% provenían de las poblaciones de Yarumal y Salgar. Tratábase de mujeres jóvenes, ingenuas, de todas las categorías sociales, en su mayor parte proletarias y de procedencia campesina. También constaba que lo hacían porque les gustaba ya que el sexo para ellas era todo. En otras había una nostalgia y una reacción de venganza contra la sociedad. Había mujeres amargadas, inexpresivas, inmaduras, inestables, alegres, despreocupadas, complacientes, aficionados al arte de amar sin adornos ni pulimento. Sin las complicaciones y los refinamientos de las europeas o cubanas. Muchas eran alcohólicas y grandes bailarines.

El doctor Carlos Wolff Pizano fue nombrado "putólogo oficial" en el Profiláctico Departamental de la ciudad de Medellín en 1948. Le correspondía el examen de 6000 mujeres públicas reseñadas en los archivos oficiales y policíacos, sistema medieval antihigiénico y humillante. Algo que iba contra la dignidad humana y la libertad de movimiento puesto que mensualmente se tenían que presentar a un examen ginecológico. Mostraban una gran timidez ante el doctor Carlos con quien, en una ocasión, visitamos varios prostíbulos. Ellas dejaban de bailar para acercarse a mi persona diciendo que el servicio estaba pago y que no debíamos nada pero que por favor nos lleváramos al Dr. Wolff porque se sentían apenadas e impedidas para bailar en su presencia.

Se presentaron frecuentes accidentes médicos con estas pacientes ya que negaban haber ingerido licor el día y la noche anterior. Al ser inyectadas contra la sífilis con un compuesto arsenical que se utilizaba en esa época, con el alcohol producía unas reacciones mortales. Recuerdo a Marta Luque quien fue pintada por Fernando Botero.

EN CÓRDOBA

El 18 noviembre 1948 partí para Montería. Allí, en el club de los militares, en donde los sábados y los domingos se bebía intensamente, conocí al médico Bermúdez del batallón, soltero y boyacense. Fue médico del sur durante la dudosa guerra con los peruanos y le tocó llevar al héroe cándido Leguízamo cuando fue herido a un hospital de Bogotá. Allí murió no por causa de las heridas provocadas por los peruanos sino por un accidente anestesia. Le dieron cloroformo.

Me hospedé en el hotel Europa y en seguida de mi pieza vivía el alemán Hans Bohler quien era un judío alemán de oficio albañil. Lo acompañaba con frecuencia su cuñada Rosita con quien hice mucha amistad. Su familia había perecido en un bombardeo que hicieron los ingleses a la ciudad de Hamburgo el cual cobró en una noche 30,000 víctimas. Contaba cosas aterradoras de los campos de concentración nazi. Había estado en uno ellos de donde logró fugarse por que los alemanes necesitaban albañiles.

Córdoba aún no era departamento pero la idea era promovida por los ganaderos y el parlamentario González Argumedo. El ministerio de agricultura promovía la siembra de fibras tales como el algodón y la cannabis sativa, traída de la india, de tal forma que estábamos en plena bonanza de la mariguana. Conocí a Daniel Saldarriaga de Concordia quien era dueño de la hacienda Jaraguay que tenía 6000 cabezas de ganado. A Carlos Deréix. Su padre fue el dueño de la hacienda Marta Magdalena que se la vendió al General Ospina donde pastaban 14,000 novillos. Los Ospinas también estaban dedicados a la siembra de un árbol oriental llamado teca. Los Echavarría desde Medellín poseían la hacienda Mundo Nuevo con 12,000 novillos. También estaban los Boteros de Jericó quienes tenían la mejor oficina ganadera de la ciudad.

Las mejores haciendas estaban en manos de antioqueños, franceses o descendientes de estos. Habían llegado inicialmente como madereros a las orillas del río Sinú.  Por eso, en los barrios lujosos de París, como Saint Germain de Pres, se ven todavía apartamentos enchapados con los cedros sinuanos.

Carlos Arango nación en Frontino y allí un domingo del año 28 lanzó un viva a su Partido Liberal presentándose un enfrentamiento con las autoridades con un saldo de dos muertos. Fue llevado a la cárcel de la Ladera de donde lo trasladaron a la colonia penal de Antadó, en el municipio de Ituango. Después de pagar su pena se estableció en el valle del Sinú. Un día me pidió que fuese a mirar un enfermo pateado por una mula. En el viaje me dijo que mirara como "macollaba" el pasto que puede hasta cebar tres novillos por cuadra. El pasto que había traído al país nuestro gran jefe el General Uribe Uribe del Brasil. El maíz daba hasta tres cosechas al año. Las tierras situadas sobre el San Juan tienen hasta 14 m de capa vegetal que ni la pampa argentina y el Mississippi y el valle del Nilo, son superiores. Éste es el país de paraíso terrenal. Los cerdos se ceban con maíz que crece casi silvestre. La región de Canalete, según estudios geológicos del Agustín García, tienen los mejores suelos de Colombia.

SERPIENTES Y TEGUAS

La mayor parte de las serpientes no son venenosas y dependen también de la hora del día en que muerde, ya que en las horas de la tarde han agotado el veneno por andar comiendo ranas. También depende del lugar de la mordedura, en la cara es más peligrosa que en un pie. Le expliqué a Arango que para la Mapaná existía un suero específico. Se lo enseñé a manejar y con estas explicaciones desapareció el misterio de la mordedura de culebra en dicha región que era atendido por treguas y chamanes. Eran muy frecuentes el paludismo y la amibiasis debido al mal manejo de aguas ya que en Montería no existía el acueducto. El enfermo creía más en el tegua y pocas veces acudía al médico.

Los curanderos y los campesinos recolectaban la ipecacuana que crece silvestre en el valle del Sinú y en las montañas de Urabá. La vendían a comerciantes de Montería quienes la exportaban a Norteamérica por Cartagena y aquel país la regresaba procesado en inyecciones de hematina.

UN CASO ESPECIAL

Un día llegaron dos hijos de Gerónimo Rosendo Manrique que vivían cerca a los límites con Urabá diciendo que su padre estaba enfermo. Partimos en bestia y lo encontramos dentro de un corral separando ganado. Yo no le podía decir que era médico sino simplemente un curioso porque no sabía que era medicina. No sabía leer y escribir. Al otro día le hice el examen viendo que se trataba de un inconveniente de próstata. El problema estaba en llevarlo Montería ya que él no la conocía. Cuando le dije que nací en Medellín me preguntó qué era eso. Vivía con cuatro mujeres y decía que no había problemas entre ellas porque no echaban ni pata. Su biotipo tiraba más al indio que al mulato. Convenimos en doparlo y engañarlo en lo que gastamos unos 10 días. No fuimos para Montería y varios días después apareció una cabalgata con Gerónimo, quien lloró cuando cruzó el río Sinú. Sólo lo conocía de oídas y jamás lo había visto.

Los despertamos y preguntó que quién era ese señor que estaba crucificado y quiénes eran esas mujeres vestidas de blanco refiriéndose al Cristo y a las enfermeras. Manrique vivía en el paleolítico inferior asustando por la limpieza y la comodidad del catre, ya que jamás conoció una cama y menos el vaso de noche. Al tercer día me buscaron sus familiares presurosos. Creí que se había agravado. Sólo era que lo acababan de bautizar y se negaba casarse necesitando mi consejo. Era una estrategia ya que sus hijos insistían en que lo hiciera con el fin de arreglar las escrituras de las fincas y los ganados.

Al 10º día lo llevé a un barrio popular de Montería donde vivía uno de sus hijos y se asustó mucho al ver un avión de Avianca volar bajito. En la casa de su hijo me mostró cuatro hijas suyas y de sus hijos, entre 12 a 15 años y me dijo que me iba a pagar los servicios médicos y la química con una de ellas, que escogiera. No pude aceptar este negocio. Entonces me dijo que me pagaría con ganado, que yo mismo marcaría de un año a $100. O en tierra a $35 la fanegada. Lleve el asunto a la clínica donde me dieron mi parte y no sé si ellos cobraron la cuenta en ganado tierra o en adolescentes femeninas. La mujer para Manrique era una mercancía.

José Ignacio González Escobar

miércoles, 23 de octubre de 2013

CONCORDIA. FRENESI Y GUERRA. CAPITULO 3


CONCORDIA. FRENESÍ Y GUERRA

CAPITULO 3

EL ESPÍA INGLES

Al Liceo antioqueño llegaron profesores europeos. Estaba un inglés llamado Roger Smith quien daba clases de inglés. Le gustaba bailar y tomar whisky en los prostíbulos de Lovaina siendo muy enamorado. Resultó ser un agente de los servicios secretos ingleses. Investigaba en Medellín los movimientos italianos y alemanes. El gobierno inglés y el colombiano sabían que submarinos alemanes se aprovisionaban de combustible en el golfo de Urabá donde también operaba allí un trasmisor.

Cuando los alemanes invadieron a Rusia, Smith, desplegó un gran mapa y anotó un error gravísimo en la estrategia alemana la de haber distribuido las 260 divisiones de la invasión entre grupos: el de Leningrado, el de Moscú y el bajo Volga. Decía que la batalla debía haberse dado todos los recursos en los alrededores de Moscú como lo había hecho antes Napoleón, que conocía la estepa rusa y en especial a Ucrania donde sostenía que la infinitud del terreno y el contragolpe de los soviéticos se tragarían al ejército alemán como así fue.

La batalla de Stalin grado se inició en el otoño del 42 y terminó en febrero del 43. 3 millones de combatientes murieron. Los rusos obraron con frialdad e inteligencia. La aviación alemana destruyó la ciudad pero las ruinas de los edificios demostraron ser más efectivas para la defensa que las construcciones sólidas. De esa forma pusieron en segundo plano los blindados teniendo que entrar en acción la artillería y la infantería en una lucha cuerpo a cuerpo, de valor personal y colectivo, de las armas automáticas donde el heroísmo y la barbarie realizaron todos sus efectos. Los ejércitos alemanes entraron llenos de triunfalismo pero carentes de vacunas contra la fiebre tifoidea, la cual hizo estragos en sus filas.

NUEVA TURBULENCIA POLITICA

En junio de 1944 se presentó el golpe militar contra Alfonso López en Pasto. Insurrección en la cual estuvieron comprometidos el Coronel Diógenes y el Capitán Alberto Lara, quien había sido jefe del Batallón Estudiantil en el Batallón Girardot, del directorio nacional conservador, que resolvió asesinar a Alfonso López Pumarejo. Estábamos bajo el influjo de la acción intrépida y el atentado personal. El encargado de ejecutar el magnicidio fue Pablo, ciudadano de Sonso, exnovio de la secretaria de la facultad de medicina de la Universidad, quien llevaría un rifle desarmado a la plaza de toros Santamaría. Un domingo por la tarde, cuando debía asistir a la plaza de toros el presidente López, Guillermo León Valencia se presentó media hora antes a la Santamaría y le dijo a Pablo: alto, el golpe lo vamos a dar en Pasto.

El Teniente del batallón era un boyacense de facciones y pelo indígenas, robusto, cruel y agresivo que se expresaba en monosílabos y terminaba siempre con palabras de grueso calibre. El Cabo era un santandereano. Hombre sádico e inculto, quien me hizo pensar en el sargento que describe Erich María Remarque en su obra “sin novedad en el frente”. A los pocos días el Capitán fue trasladado a otra brigada y en 1944 fue retirado del Ejército pues estuvo comprometido en el golpe de Pasto contra López Pumarejo.

Mi compañero Carlos Wolff Pizano durante seis años en el Liceo antioqueño era nieto de Reginaldo Wolff, artesano alemán experto en fundición de hierro quien vino a trabajar en las minas de Titiribí en la mitad del siglo pasado en donde se casó con una antioqueña. Cuando me vine fascinado, en el 43, por la enseñanza de la anatomía, la química y la física, pero incapaz para el dibujo anatómico, pensé retirarme de la medicina. Pero Carlos me aconsejó que no lo hiciera porque el texto variaría, lo mismo que los profesores y estábamos en vísperas de entrar a materias como la bioquímica, bacteriología, parasitología. Consejo que le agradecí.

POR EL LLANO

Al principio de 1947 llegó de los llanos orientales invitado el doctor Ernesto Osorno Meza. Nos propuso ir en un avión Catalina y nos llevó a una población sobre el río Meta. Se trataba de la investigación de las enfermedades de Chagas. Reconocimos la casa y la mesa donde José Esutacio Rivera escribió varios capítulos de la Vorágine. En una lancha del ministerio de salud ascendimos por el río Meta hasta la desembocadura del Cravo, de allí a Cusiana Alto y los llanos del Manacacias. Llegamos a Puerto López en un amanecer.

El profesor se emborrachó aspirando vapores del anestésico éter. El telegrafista Zafra puso unos parlantes en el edificio de la telegrafía porque esa noche hablaría Jorge Eliezer Gaitán. A las siete de la noche no cabía un trabajador de la Tropical y un llanero entre los cuales estaba Cheito Velázquez, quien parecía ser el líder de todos ellos. No se había inventado el transistor y el único radio de la población en el de la telegrafía.

Desde Villavicencio regresamos a Bogotá en un avión Catalina. Había mal tiempo en los lados del pie del monte de la cordillera y se avecinaba el invierno llanero. El avión despegó y para coger altura penetró de nuevo al Llano yéndose más allá de Puerto López. El panorama geográfico era majestuoso, Vista fantástica. Era una sábana verde. Se perdía a lo lejos en una línea cielo azulado y parecía el mundo en su primer día. Las alambradas iban hasta puerto López. De allí en adelante era el ser infinito, sin dueño y en donde no se respetaba sino la marca del ganado y la palabra del llanero.

EN EL MAGDALENA

La compañía Gulf explotaba un territorio en busca de petróleo en el municipio de Remedios equidistante entre Barrancabermeja y un paraje llamado el Presidio, frente a la famosa isla de El Peligro. Yo había viajado a ese lugar porque el medico Hernando de Echeverri Mejía. Necesitaba un laboratorista para un personal de más de 400 trabajadores de la compañía. Debían montar un pequeño laboratorio. Viajó una semana antes que yo.

Al frente de la isla de El peligro y en medio de plataneras se habían construido unas cantinas y prostíbulos. El personal colombiano había sido reclutado por Hernando sólo con un examen clínico y sin el examen de laboratorio. A ese personal lo acaudilla un santandereano de estatura regular, blanco, calculador y serio, quien todos los lunes en las horas de la mañana se presentaba al consultorio médico con una fila dizque de enfermos exigiéndonos una incapacidad para sus trabajadores amigos, los cuales venían todavía borrachos de Barrancabermeja.

Se llamaba Dimas Gómez siendo a su vez un jefe político liberal quien se opuso las medidas de Lleras Camargo contra los sindicatos del río Magdalena. El 9 abril manejó una brigada para controlar el río Magdalena arriba de Barranca. Posteriormente, en 1949, mató al jefe conservador de Barranca de una puñalada en el hotel Pipatón. Durante la guerra civil del 49 al 53 fue buscado afanosamente por las autoridades conservadoras del momento. Localizado en Buenaventura, le partieron la columna vertebral de un balazo

En el mes de febrero se trasladó a Barranca el subgerente de la Gulf con el fin de resolver el problema de las serologías positivas. Eran tantos que no cabían en el avión. Enviaron un segundo avión a buscarlo y corrió la misma suerte. Avianca, de Medellín, envió una comisión de rescate. Se formó una confrontación entre ellos y el médico Antonio Castrillón por el resultado de las serologías positivas. Las luchas entre la compañía y los sindicatos continuaron retirándose la Gulf del Magdalena debido a los frecuentes problemas laborales.

Los norteamericanos enviaban las muestras del petróleo secretamente a los Estados Unidos. Los técnicos nos decían que este elemento abundaba en Colombia pero que había que conservarlo como reserva.

PLEITO POR EL CUPO EN EL AVION

En Puerto Berrío esperé el Catalina que estaba programado para las tres de la tarde y que salió a las cinco tocándome el puesto trasero a la derecha. Sobre el rincón del aparato se sentó Eduardo Coronado (El Largo), lanchero en el río Magdalena y el resto del avión estaba con cupo completo. El Catalina acuatizó en Puerto Nare donde se encontraba el gobernador José María Bernal (chepe metralla), su comitiva y unos cazadores quienes tenían sus pasajes en regla para regresar esa misma tarde. Hubo una acalorada discusión y el Largo Coronado salió en defensa del gobernador. Uno de los cazadores amenazó al Largo con su escopeta sacando este una pistola. Los disparos me los iban a pegar a mí ya que el hombre amenazaba desde la Barranca. Yo, muerto de miedo, no podía soltarme las correas y solamente logré agachar la cabeza.

El piloto, un gringo, salió gritando en inglés e impuso el orden, amarró el avión a una estación y dijo que no volaba la Ciudad de Medellín. Al día siguiente muy temprano llegó otro Catalina que llevó al gobernador y a su comitiva y en el nuestro acomodaron los cazadores. En el vuelo a Medellín hubo tranquilidad pues esperábamos en cualquier momento un abaleo entre los cazadores y a Largo Coronado que, afortunadamente, no ocurrió.

DOCTRINA Y MERCADEO DE LA MEDICINA

La Unitarium Medical Missión traían los métodos de enseñanza y nuevos procedimientos quirúrgicos. En ciertos aspectos estamos a 50 años de la medicina americana y europea. La misión norteamericana hizo una fuerte crítica a la industria farmacéutica mundial alegando que en más del 70% de sus productos no resistían un análisis farmacológico serio, eran inocuos y por consiguiente su circulación se debía a procesos de propaganda y mercadeo capitalista.

El año de 1948 fue la transición de la escuela francesa o mejor escuela europea, clínica por excelencia, a la famosa o maravillosa médico-paciente de la escuela norteamericana en donde impera el concepto de enfermedad, muchas arandelas y la obtención de dólares a toda costa.

En 1946 se terminó la hegemonía liberal de 16 años y entramos en plena hegemonía conservadora que junto con la médica norteamericana han marchado juntas hasta nuestros días.

En 1933, auge del fascismo europeo, verídicos en Londres una reunión de científicos. La mayoría de ellos de origen judío, proveniente de Europa central y de Alemania, víctimas del nacionalsocialismo hitleriano y por ello siendo silbados en sus exposiciones. Sin embargo fueron maravillosamente recibidos por los científicos ingleses a quienes en ese momento llevaban la delantera de los conocimientos de físico química, la bioquímica y el estudio. Por eso, la mayor parte, fueron llamados al otro lado del Atlántico por las universidades norteamericanas, hospitales e institutos tecnológicos.

La economía norteamericana estaba en pleno auge debido a las medidas tomar por el presidente Roosevelt, casi una economía de guerra. Europa ya no tenía nada nuevo que darle al mundo y cavaba la tumba de 50 millones de víctimas del fascismo. Estados Unidos se coloca la cabeza del movimiento científico mundial y crea una escuela médica que sin lugar a dudas es la primera del mundo y a donde acuden médicos de los cuatro continentes a especializarse.

En agosto de 1944 los aliados toman la Ciudad luz, después del desembarco en Normandía, los estudiantes izquierdistas de la facultad de medicina y del Liceo Antioqueño organizan una manifestación en Medellín cantando la marsellesa. De nosotros se apoderó una gran embriaguez por todo lo que ha representado Francia en la historia de la humanidad, especialmente la lucha por la libertad de los hombres y de los pueblos.
 
José Ignacio González E.