AERONAUTAS Y CRONISTAS

jueves, 4 de abril de 2013

DOLOR EN ITUANGO



DOLOR EN ITUANGO
Por Mayor Ricardo Torres

Pasadas las diez de la noche, las siluetas de tres helicópteros Black Hawk de la Fuerza Aérea Colombiana FAC, desaparecieron tras la neblina que rondaba por la plataforma de vuelo del Comando Aéreo de Combate No. 5 (CACOM-5) en Rionegro, Antioquia. Esa noche, mientras los termómetros de las aeronaves bajaban a punto de congelación, al otro lado de Antioquia, entre las estribaciones de la cordillera occidental, gritos desgarradores de niños y adultos se escuchaban bajo los escombros que dejó la explosión de una bomba, puesta por las ONT-FARC, en la calle más alegre y concurrida de Ituango durante la celebración de las fiestas de la Agricultura y el Retorno.   

Todas las alarmas del Departamento se encendieron y al Centro de Comando y Control CCC del CACOM-5 llegaron las primeras llamadas. Allí, en el bunker bajo tierra, cinco militares frente a sus computadores iniciaron la cadena de coordinaciones para evacuar sin demora los heridos. Alertaron a las tripulaciones de los tres helicópteros. Confirmaron las condiciones médicas de las víctimas. Ubicaron a las tropas del Ejército Nacional sobre mapas digitales. Analizaron el informe meteorológico que amenazaba con el desplazamiento de una nube de mal tiempo sobre la población y coordinaron el envío de ambulancias al Programa Aéreo de Salud en el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín.

Mientras estas coordinaciones ocurrían, pilotos, técnicos de vuelo, artilleros y enfermeros de combate corrían hacia los tres helicópteros Black Hawk estacionados en la línea de vuelo. El tiempo de reacción era vital para salvar esas vidas. En 10 minutos iniciaron los procedimientos de arranque de los motores. Activaron los sistemas eléctricos. Encendieron las luces verdes de las cabinas. Ajustaron sus chalecos de supervivencia con lo necesario para el caso de ser derribados (brújula, luces de bengala, kit de primeros auxilios, radio de localización, cuchillo..) Se acomodaron los chalecos blindados, los guantes y finalmente el casco de vuelo en el que engancharon los visores nocturnos. Aparatos que al convertir la luz en electricidad, permiten ver en la noche como si fuera de día. Los rotores empezaron a girar.

30 minutos tardarían hasta Ituango. En vuelo, el CCC transmitió a los pilotos la información obtenida: había buen tiempo en la ruta de vuelo pero malo sobre Ituango. Los heridos estaban graves, los terroristas hostigaban a las ambulancias y el EJC y la Policía protegían y asistía a los enfermos.

Los helicópteros denominados como “Ángel 1 y 2”, están equipados con los elementos para la atención médica durante la evacuación y el transporte de pasienters en cualquier tipo de terreno. Y el “Arpía”, versión colombiana de helicóptero artillado, está equipado con ametralladoras y cohetes para escoltar a los Ángeles, ya que generalmente estos ingresan a las áreas de inminente fuego enemigo.

Al mando del Ángel 1 iba "Black Jack", piloto experimentado que ha participado en las operaciones de guerra más decisivas del país. Con él iba el Técnico de Vuelo Acosta capaz de corregir cualquier falla técnica y enfermero de combate con 21 rescates en accidentes aéreos y cerca de 700 vidas salvadas. La mayoría soldados mutilados por minas “quiebra patas”. También el copiloto que asiste al piloto en la toma de decisiones y lo reemplaza en caso de que éste sea herido o muerto. Un artillero que repara el armamento. Un operador de equipos especiales como la grúa de rescate que puede levantar hasta 600 libras. Suficiente para subir desde tierra una camilla con el herido y al enfermero.

Los enfermeros de combate son entrenados con varios cursos militares de búsqueda y rescate de tripulaciones derribadas en territorio hostil. El de lancero para sobrevivir y luchar en la selva sin más ayuda que la de sus propias manos. El de contra guerrillero para combatir la guerra irregular y el de paracaidista militar para descender sigilosamente y capturar objetivos estratégicos.

Pero esta vez no iban a una misión de guerra, su lucha era más metódica, sin cabida a errores y contra el reloj. Se preparaban para combatir la muerte al recibir en sus manos a personas afectadas por toda clase de heridas: tórax, brazos y piernas perforadas por esquirlas. Pies, rodillas, pantorrillas, destrozadas por explosivos. La adrenalina se disparó cuando despegaron las aeronaves. A bordo, bajo la tenue luz verde, Acosta y su compañero empezaron a preparar una pequeña sala de atención médica. Anclaron allí la botella del oxígeno, colgaron allá el suero, a la mano los guantes y las jeringas, alistaron el equipo de venoclisis, los apósitos y las gasas para cubrir las lesiones. En la cabina de mando, Black Jack seguía la ruta trazada en su cartografía, hablaba por el radio con las tropas del EJC que los atendían. El reporte inicial era de cuatro niños graves, pero a medida que se iban acercando, el número de víctimas aumentaba: 5, 8, 12, 15, 17…

Las aeronaves tomaron la ruta del río Cauca y dejaron atrás la resplandeciente Santa Fe de Antioquia. Más adelante, vieron las luces de Sabanalarga y a lo lejos, sobre Ituango, una descarga eléctrica que partió el horizonte en dos. El reporte meteorológico era correcto, un frente de mal tiempo se acercaba al pueblo. La noche se puso más oscura y las corrientes de viento frío sacudían a las aeronaves. El olor a lluvia se coló entre las ventanas, las cuchillas limpia parabrisas se activaron y los rayos a centelleaban. Los tres helicópteros, uno tras otro, volaban enfilados hacia la tormenta con la esperanza de encontrar un espacio por donde llegar hasta Ituango.

Con cada nueva víctima reportada los enfermeros aumentaba el número de botellas de suero, hipodérmicas y abrían espacio en la cabina. A 9 km del pueblo, los pilotos observaron el resplandor de las luces tras una cortina de nubes. Giraron por un lado y por otro, buscando por donde entrar. En tierra, las víctimas esperaban escondidas en las bodegas del Comité de Cafeteros, ya que durante el desplazamiento las ambulancias habían sido hostigadas con armas por las terroristas FARC.

Una nube menos densa permitió el ingreso de las aeronaves. El Ángel 1 aterrizó escoltado por el Arpía en el helipuerto de la sede de los cafeteros. Al abrir las puertas ambos enfermeros descendieron y gracias a los visores nocturnos llegaron hasta las víctimas que eran escoltadas por las tropas. Allí empezó el desplazamiento, ambulancias y carros previstos que alumbraban con sus luces de emergencia. Vendas volaron por el aire producido por los rotores. Los médicos y policías corrían con los heridos en camillas, niños con piernas y brazos fracturados gritaban de dolor. Los soldados cargaban heridos a la espalda. Otros lo hacían en camillas improvisadas con colchonetas. A la aeronave fueron llegando las primeras víctimas, primero se ubicaron los niños y luego adultos muy graves.

Ángel 1 despegó con los seis primeros enfermos. Al cerrar las puertas el olor metálico de la sangre enturbió el ambiente. Pronto Acosta y su compañero empezaron a examinar los niños, cambiaban sus bolsas de suero, los catéteres, las vendas saturadas y conectaban el monitor de signos vitales a un joven policía que venía con cráneo abierto. Acosta examinó las piernas partidas de una pequeña de cuatro años que con horror miraba a su angustiado padre. A un niño de ocho con el brazo izquierdo fracturado en cúbito y radio que veía cabizbajo las botas de combate del tripulante de vuelo. A un niño de 8, semidesnudo, de cabeza vendada, una línea de suero en su brazo, su pierna derecha y brazo izquierdo fracturados, que cerraba con fuerza sus ojos y labios tratando de calmar el dolor.

¿Cómo era posible que los terroristas hicieran esto a los niños? que dolor, sus sonrisas se convirtieron en miedo. No era justo, no era justo, dijo días después uno de los tripulantes del helicóptero. Mientras esto ocurría, el Ángel 2 recogía las demás víctimas y el Arpía sostenía sobre él, ejecutando un patrón de tiro en actitud protectora.

El vuelo duró 30 minutos. Rápido para los enfermeros y lento para los heridos. Al sobrevolar el embalse de La García y virar hacia Medellín el imponente resplandor de la ciudad, en la media noche, trajo esperanza a los pilotos que venían exigiéndo la máxima potencia a los motores. Como si fuera un portaviones, en medio de un mar de luces, apareció la pista del aeropuerto Olaya Herrera.

Allí en el Programa Aéreo de Salud, los grupos de Rescate Antioquia, Vigías, Garzas, Defensa Civil y la Cruz Roja recibieron los heridos y organizaron un perfecto desplazamiento a los hospitales y clínicas de la ciudad, que tan generosamente atienden a las inocentes víctimas del terrorismo brutal. Su acción samaritana es tan valiosa como el mismo rescate militar. Al alejarse las ambulancias, Black Jack acelero y se elevó para regresar por el resto de los pendientes. El Ángel 2 arribó a Medellín e hizo lo mismo.

A las 3 de la madrugada, con 19 rescatados, la misión de la escuadrilla de helicópteros compuesta del Arpía y los dos Ángel estaba cumplida.  Sentimientos encontrados entre felicidad y desprecio rondaban sus corazones. Despegaron de Medellín para regresar a su base de operaciones donde silenciosamente los esperaba el calor de sus hogares, con esposas e hijos.

Pero al comunicarse nuevamente con el CCC y reportar el éxito de la misión, dos nuevas tareas les fueron asignadas esa misma noche.  La primera, la evacuación de un soldado gravemente afectado en las selvas del Choco por un disparo en el abdomen durante combates contra las ONT-FARC. Y la otra en Yarumal. Un soldado alcanzado por un proyectil en su pierna derecha. Ambas aeronaves tomaron rumbos diferentes. Black Jack giró hacia el Choco mientras Acosta empezaba a cambiar sus elementos y limpiar el piso ensangrentado para atender a su nuevo paciente.

miércoles, 3 de abril de 2013

LA VISIÓN PROFÉTICA






LA VISIÓN PROFÉTICA

La visión profética de Bolívar sorprende en muchos episodios de su vida extraordinaria.



                  Gerhard Masur escribió. Bolívar pensaba en continentes. Y aunque era hombre del siglo XIX por pensamiento era de un ciudadano del siglo XX. La combinación de democracia y autoridad, la formación de enormes bloques regionales, la idea de una liga de naciones libres: todos estos son conceptos de nuestros tiempos. Es sorprendente, entonces, que llegásemos a entender su asombrosa previsión tantos años después. Casi dos siglos después de su muerte el mundo comenzó a comprender que fue el campeón de la cooperación y de la solidaridad panamericana. La liga de naciones, que hay influenciado el pensamiento político del mundo desde 1918, es una confirmación del internacionalismo de Bolívar. Esta institución, que aún es imperfecta, representa el ideal esencial para el bienestar de la humanidad, si concedemos la razón de que el hombre mantiene todavía el deseo de sobrevivir. Pues Bolívar fue uno de los primeros en proclamar el ideal de una comunidad de naciones. En Ginebra se reconoció que el libertador de Suramérica se había convertido en una figura universal, en uno de los fundadores de nuestro monto. Por eso no puede seguir pensando se que sólo fue una personalidad suramericana.
                  Puesto que América ha alcanzado la etapa de todas las decisiones futuras, la figura de Simón Bolívar ha surgido de las sombras de la benigna ignorancia para situarse entre las candilejas de la historia. Bolívar dijo en 1823: "América no es un problema, como tampoco es un hecho. Es la más grande y refutable obra del destino". El destino de Bolívar puede aparejarse con el de todos los grandes hombres de la historia que ayudaron a progresar a la humanidad: hombres que tuvieron un profundo conocimiento de sus prójimos y supieron expresar las necesidades silenciosas de las masas. Cuanto mayor sea la conciencia sobre su misión sobre el siglo XX y el siglo XXI, tanto más consideraremos a Bolívar como uno de los fundadores del destino del mundo como dijo Bolívar en Junín: "el mundo es uno y la libertad de América es todavía su esperanza y su salvación".
                  Uno de sus testimonios que data de 1829 bien merece llamarse su testamento político. "Amo mi país y creo que lo comprendo. Cuando Colombia era presa del despotismo español, arriesgué mi vida y mi fortuna por la victoria de la independencia. He ido aún más lejos. He llevado el nombre de Colombia las laderas del chino corazón y del pichincha. Sin embargo la dictadura que detenta un, porque el pueblo ha querido investírmela, no tiene la omnipotencia de la tiranía que aborrezco. Es simplemente el sacrificio que ofrezco para mantener el orden público.
                  Otras de sus premoniciones que parece estarse cumpliendo es cuando dijo: "Este país pasará por todas las formas de gobierno hasta el día en que se forme una inmensa nación cuando conquistará el mar americano y traerá la de que si la civilización de otras partes a este gran continente" "El destino de América es profundo y sublime, pero antes que se cumpla, América experimentará todas las etapas de las naciones medievales"
                  Y la premonición que está por cumplirse: "no he logrado otro día en que la independencia. Ésa fue mi misión. Las naciones que ha fundado, luego de prolongada y amarga agonía, sufrirán un eclipse, pero después surgirán como estados de una gran República: AMÉRICA".

martes, 2 de abril de 2013

VISIÓN PROFÉTICA DE LA OEA



LA VISIÓN PROFÉTICA

La visión profética de Bolívar sorprende en muchos episodios de su vida extraordinaria.
•         En 1815, hallándose en Jamaica, predice el Canal de Panamá, inaugurado solo hasta 1914, por el acrecentamiento actual del comercio mundial en el Pacífico por el despertar del Asia. O por lo menos estaba enterado que Carlos V había sido asesorado para que intentara construir un canal interoceánico.
•         Así lo dijo en su carta a su amigo Hislop. «Esta magnífica posesión (el istmo de Panamá) entre los dos grandes mares podrá llegar a ser, con el tiempo, el centro del universo. Sus canales abreviarán las distancias del mundo, estrecharán los vínculos comerciales de Europa, América y Asia. Tal vez será algún un día el único punto en que se fije la capital de la tierra, lo que Cons¬tantino pretendió hacer de Bizancio en el antiguo hemis¬ferio»
•         En el año de 1817. En medio de aquellos desiertos sin límites (en Angostura), in-comunicado con el mundo exterior, decreta la libre navegación del Orinoco al mismo tiempo que en Europa, el Congreso de Viena promulgaba el principio de la navegación de los ríos internacionales
•         En su mensaje al Congreso de Angostura en 1819, al trazar con mano maestra el plan que debían seguir los futuros historiadores de América, se anticipa a Hipólito Taine, el profundo y original autor de los Orígenes de la Francia contemporánea... dando los parámetros del nuevo gobierno que debía regir en Venezuela en asuntos casi idénticos al famoso politólogo.
•         En la respuesta al delgado británico, quien le había planteado la simpatía de su majestad por una posible monarquía para la Hispanoamérica, el 5 de agosto de 1829 le escribió: “Esa idea encierra mil inconvenientes. Por mi parte no habrá ninguno determinado, como lo estoy, a dejar el mando”.
•         Mas: ¿Quién podrá mitigar la ambición de nuestros jefes militares y el temor en el bajo pueblo? Premonición de lo que pasaría después de su salida.
•         ¿No cree usted que Inglaterra sentiría celos por la elección que se hiciera de un Borbón? ¿Cuánto no se opondrían los nuevos estados americanos? Premonición de lo que sucedería en México.
•         ¿Cuánto no se opondrían los Estados Unidos, que parecen destinados a plagar a la América de miserias a nombre de la libertad? Premonición de de lo que pasaría a muchos países por la aplicación de la doctrina estadinense de “América para los americanos”. Incluida la usurpación a Colombia de Panamá.
•         Ante las intenciones europeas (Inglaterra y Francia) por la instauración de un régimen monárquico en la América hispana y seguros los norteamericanos de que por ese medio adquirían decisiva influencia en el hemisferio sur, miraban las antiguas colonias españolas con interés para aplicar su política del “Destino Manifiesto”. Pretendían entonces, que las nuevas naciones se gobernaran de manera republicana. De esa formaban cerraban el camino de penetración imperialista a las potencia europeas pero abriendo el propio.
•         Y en medio de esas intrigas internacionales estaba Bolívar.  Por eso propuso al Congreso buscar una alianza que le sirviera de protección y garantía para dar a la Américas hispana una organización política, no monárquica, diferente a la norteamericana. La deducción era una nación democrática, no federal, pero si centralista. Como finalmente somos en la actualidad.
•         Por ese motivo, el partido opositor santanderista, que rechazaba la idea de un estado central, contaba con las secretas simpatías de los Estados Unidos. Ese fue el comienzo de la ingerencia en los asuntos internos que, luego, nos causó tantas diferencias que condujeron a que el General Mosquera cediera la protección de nuestra soberanía en el istmo de Panamá. Condición necesaria para dar la concesión para la construcción del ferrocarril interoceánico. Tratado que, medio siglo después, fuera interpretado por los EE UU como el derecho de separar ese territorio de nuestra soberanía.
•         Propuso ante el congreso anfictiónico, llamado a reunirse en Panamá, la creación de una “Alianza Americana” con fines defensivos estratégicos compuesta por unas fuerzas militares confederadas. Buscaba contrarrestar las intenciones de reconquista de la “Santa Alianza” europea quienes querían restablecer las monarquías en América. Esa idea no fue aceptada, en gran parte por contrarecomendacion de los EE UU. Aunque para finales del siglo XIX fueron los mismos norteamericanos quienes propusieron una organización panamericana, que para mediados del siglo XX terminó siendo la OEA.
•         Aunque los norteamericanos habían logrado su independencia mucho antes que Bolívar, fueron los últimos en proclamar y aplicar la libertad de los esclavos. Idea que fue el comienzo y la razón de ser de la guerra de independencia liderada por Bolívar. Con esa idea convención al presidente de Haití “Petión” para que los ayudara en su aventura en dos oportunidades. Estaba más adelantado que Washintong en cuanto al humanismo.
Los hombres grandes siempre tienen visión futura y hemisférica.