FORMACIÓN DEL OFICIAL DEL FUTURO EN LA ESCUELA MILITAR DE
AVIACIÓN
Continuando con el desarrollo de la preparación de los
oficiales, reseñada anteriormente, expondremos a continuación la estructura del
programa que actualmente sigue la Escuela Militar de Aviación, EMAVI, y las
tendencias hacia el futuro.
El programa se fundamenta en dos políticas primordiales:
Formación militar donde se resalta el liderazgo y la autoridad. Además la
academia gerencial para crear la capacidad de gestión.
La primera: El aspirante a EMAVI tiene por meta el asumir
LA PROFESIÓN castrense para servir a la sociedad como Oficial en el campo
aeronáutico. Su desempeño será como militar dentro de las reglas y principios
de las instituciones armadas. Eso implica estar dispuesto a llevar una vida
ordenada, prudente y disciplinada, aceptando las costumbres propias de la
profesión. Se cursan asignaturas y actividades formativas porque antes que
todo, el oficial tiene que disponer de sentido social, patriótico y moral. En
este campo lo importante es LA FORMACIÓN y la actitud individual de impecable
ética en sus actos que sustenta LOS GRADOS militar.
La segunda: LA CAPACITACIÓN. El alumno recibe los
fundamentos académicos y los principios intelectuales requeridos para tomar las
decisiones como directivo. Es el respaldo de LOS CARGOS que tiene que ocupar. Es
necesario tener LA INFORMACIÓN sobre las técnicas de gestión modernas para ser
eficiente en la administración y empleo del costoso recurso aéreo.
De tal manera que están bien definidas la Formación y la
Información para otorgar los grados y los cargos. Sobre los primeros se asignan
las retribuciones salariales y sobre los segundos las obligaciones y funciones
que tiene que asumir. El uno es la profesión y el otro la ocupación buscando la
mejor relación entre derechos y deberes.
Adicional a lo anterior, que es lo fundamental, se tienen
especialidades complementarias. Es por eso que durante los múltiples años de
existencia, la Escuela estructuró el actual pensum en esas dos áreas: El Área
Fundamental y el Área Complementaria.
El Área Fundamental, se subdivide en dos bloques: El Bloque
Militar donde se crea la profesionalización y El Bloque Académico con el cual
se da la capacitación:
El Bloque Militar es la Facultad de Ciencias Militares y
Liderazgo. Es aquí donde se forma al Oficial en las destrezas del mando, el
buen uso de las armas, el sentido humanístico y la inquebrantable lealtad a la
patria. Todos los alumnos reciben esta instrucción independientemente de sus
demás aspiraciones en las otras áreas académicas y de especialidades. Estos
estudios lo llevan a alcanzar la primera meta que es la del título de militar,
profesional, remunerado, de tiempo completo, dedicación exclusiva y
disponibilidad permanente, en el rango de Oficial, iniciando con el grado de
Subteniente.
El Bloque Académico lo constituyen dos facultades:
La facultad de Administración Aeronáutica y la facultad de
Ingenierías dentro de las cuales están la Ingeniería Mecánica y la Ingeniería
Electrónica. El alumno puede optar por aprender las habilidades de la gestión
empresarial y el manejo de los recursos graduándose de Administrador. O la de
profundizar los temas de la tecnología aeronáutica graduándose en alguna de las
Ingenierías.
El Área complementaria está compuesta por diversas
especialidades:
Las especialidades para el bloque militar son: La defensa
aérea, el pilotaje, la defensa de bases, el armamento aéreo, prevención e
investigador de desastres aéreos, las comunicaciones, la inteligencia, la
legislación y los reglamentos militares, etc.
Para la Administración Aeronáutica se planean las
especialidades en finanzas, logística aeronáutica, la evaluación de proyectos,
legislación, reglamentos aeronáuticos, sistemas de computación, etc.
Sobre las ingenierías, se podrán obtener especializaciones
en mantenimiento, estructuras y diseños de aeronaves, sistemas de gobierno y
control de vuelo, etc.
Para ser graduado como Oficial, el cadete tiene que cursar
los dos bloques del área fundamental y una de las especialidades. Es decir,
calificar satisfactoriamente en tres campos: En la profesionalización militar,
que no es electiva. O en las electivas con opción entre la Administración
Aeronáutica o una de las Ingenierías. Y en cualquiera de las especialidades.
Para la presente década, continuando el proceso de cambios,
se tiene previsto que las especialidades sean adelantadas durante el primer año
de subteniente. Con el fin de lograr la intensidad académica, por el exigente
programa, el tiempo de permanencia en la escuela fue ampliado de tres a cuatro
años.
En este punto es necesario hacer claridad sobre la
concepción general que en la sociedad colombiana ha existido sobre la función
de EMAVI.
El concepto tradicional de EMAVI que ha tenido el público,
es el de una escuela centrada únicamente en cubrir la necesidad de pilotos en
la FAC. Incluso, de los pilotos comerciales del país. Muchos de los jóvenes con
aspiraciones de ingreso a la Escuela Militar de Aviación, lo hacen con el solo
deseo de obtener el entrenamiento como pilotos. Esa idea esta cambiando por el
de la formación líderes con principios militares altamente comprometidos con la
nación.
En la vida civil la actividad del pilotaje ha sido una
profesión en si misma, que ha contribuido considerablemente al desarrollo
nacional, sin requerirse de estudios adicionales del nivel universitario. Sin
embargo, la FAC busca, primero, tener personas con alta calidad humana y
social. Militares con el sentido del uso correcto, dentro de los principios
democráticos, del gran poder de las armas que les serán confiadas.
El entrenamiento para volar las aeronaves, en la FAC, son
una habilidad que tiene el propósito de complementar el espíritu fundamental
del oficial, mas no es la causa y razón básica de su adiestramiento como líder
militar. Aquí esta la explicación de el porqué el pilotaje, es una especialidad
y no el motivo central de la capacitación.
Es un medio adicional para lograr primero la defensa
nacional como beneficio social y luego la realización personal como piloto. Es
un complemento de la formación, la personalidad y la calidad humana del Oficial
FAC. Primero que todo han de ser lideres y comandantes con criterios militares,
después directivos con alta capacidad en gestión y gerencia.
Por último, una especialidad. Una de esas es la destreza
para pilotar las aeronaves militares.
Por ello es que el proceso de formación ha evolucionado
para que en EMAVI se adelante un periodo de vuelo corto. El propósito es de
solo evaluar las aptitudes básicas requeridas para el entrenamiento como piloto
militar, que se realizará después de la graduación.
El resultado buscado es el de alcanzar Oficiales con
eficiente capacidad de liderazgo, al tiempo que aplica las mejores técnicas de
combate. La FAC considera que sus Oficiales deben ser dirigentes con amplio
espectro en conocimientos y capacidad polifacética y polifuncional, para la
toma de decisiones complejas en condiciones de alta exigencia. Características
que demanda la profesión. De tal manera que cuando observamos las
tripulaciones, que operan las aeronaves de la institución, se puede ver algo
más que un piloto con capacidad de combate, porque dispone de preparación
directiva y espíritu humanístico. Por otra parte, cuando desempeña sus
responsabilidades ejecutivas es un gerente de impecable moral al tiempo que un
luchador convencido de sus deberes patrióticos.
Entonces, la Escuela logra la adaptación a la compleja
problemática nacional usando la capacidad de innovación permanente. Según el
reglamento, se evalúa la aptitud de los aspirantes desde el principio por medio
de un completo proceso de admisión. Adicional a eso le brinda todas las
facilidades, para progresar en un entorno académico calificado. Es una de las
pocas instituciones de estudios superiores que existen en el país, donde el
alumnado es interno de tiempo completo, dedicación exclusiva y disponibilidad
permanente para la formación y la capacitación.
El ambiente es de naturaleza aeronáutica y se basa en los
preceptos de la vida militar. La ética, la autoridad y la subordinación son
criterios establecidos en el Código de Honor. Existen claros y detallados
reglamentos de incorporación, formación y disciplina que rigen el
funcionamiento interno.
El alumno aprende sus deberes y derechos con precisión
haciéndose responsable de sus actos. El sistema permite a los alumnos y a los
directivos, saber continuamente las obligaciones y los méritos adquiridos. Los
procedimientos le indican al alumno su situación con respecto a sus
obligaciones. El mecanismo es lógico y sencillo, sin demandar procedimientos
disciplinarios adicionales a los claramente estipulados por los reglamentos.
La precisión, en estas doctrinas, propicia la
autocalificación individual por libre competencia, antes que la valoración
institucional. Por eso es el mismo alumno quien desde el momento en que ingresa
se ubica dentro de un estricto escalafón establecido por un detallado
equilibrio entre méritos y deméritos. El mismo perdura durante toda su vida
profesional.
Si se ubica por arribas del nivel mínimo de calidad exigida
por las normas, el individuo sabe, por sí mismo, que tiene asegurada su
permanecerá en la institución.
Es la forma como se guía a la persona para orientar los
esfuerzos que pueda lograr las metas. Se aplica la primacía del mejoramiento,
calidad y los buenos resultados por convicción, antes que el simple
cumplimiento por imposición.
Cada individuo debe empeñarse por obtener y sostener la
mejor posición dentro de su grupo, en sana competencia con sus compañeros,
donde solo se mantienen los mejores. Los aptos, para la profesión militar aeronáutica,
son definidos por el resultado particular que cada uno logra con relación a los
mejores. Sin embargo, existen niveles institucionales de calidad mínima
exigida.
La filosofía del sistema es la de obtener altos estándares,
establecidos por los reglamentos, por la vía del interés del alumno en su
mejoramiento continuo. Doctrina que desecha las exigencias dadas en los
inapropiados criterios particulares de los superiores, donde se podría dar la
simplemente tolerancia del alumno por conveniencia pero sin efecto formativo.
Aunque EMAVI tiene unos parámetros de resultados mínimos
indispensables de aptitud, normalmente, el proceso anterior hace que la mayoría
de alumnos este por arriba del promedio esperado. El procedimiento es de
seguimiento individual y otorga la estimulante sensación del éxito obtenido por
mérito propio.
El progreso es reconocido con distinciones donde se inicia
y define el escalafón que perdurará durante toda la vida profesional. Ello
estimula al alumno en producir logros desde el primer día de ingreso a la
academia, dando como resultado mejores conocimientos y habilidades para su
desempeño como oficial.
La formación de la actitud y el desarrollo de la
personalidad, son tan importantes como la capacitación académica y la
científica. Ello es posible aplicando criterios tales como “Libertad con
responsabilidad y amable severidad”.
La larga experiencia de EMAVI, que se aproxima al siglo, y
estas innovaciones, donde es de resaltar la incorporación del personal femenino
bajo la modalidad de Oficial de Escuela, son parte de los múltiples cambios que
están sucediendo en la Fuerza Aérea moderna. El lema de EMAVI: “LA CIENCIA MI
RUTA – MI META EL ESPACIO” resume su objetivo general y estimula a quienes han
asumido el propósito de crear cada día una Colombia mejor. De esta manera,
EMAVI está generando la modernización dentro de las Fuerzas Armadas que tanto
necesita el país.
Coronel Iván González U.