AERONAUTAS Y CRONISTAS

lunes, 9 de diciembre de 2013

EL LIBRO ROJO DEL PUTUMAYO. CAPITULO 10


 

EL LIBRO ROJO DEL PUTUMAYO

CAPITULO 10

 

·       Por ello es necesario hacer un recuento de los títulos de Colombia donde se acredita su derecho:

o   Antes del descubrimiento de América, el imperio de los incas no se extendió en dirección oriental y mucho menos por el norte hacia el Amazonas. El reino indígena de Quito no se extendía en dirección de las llanuras orientales más allá de las montañas. Conquistados por los incas hacia mediados del siglo XV, ese reino fue subyugado 50 años después por Belalcázar. Y Orellana, partiendo de Quito y descendiendo por el río Napo, descubrí y navego el importante río que lleva su nombre. Aventura contada en el libro " El País de la Canela”.

o   En 1538 el gobierno de Quito incluía cinco grupos de provincias, a saber: en el norte, Pasto o Payán y Antioquia. En el centro: Quito, Tecunga, Puruhá, Canaris, Calvas y Ayabaca. En el sur Tosco más Huancabamba, Jaén, Yaguarsongo. En occidente: Atacama, Caras, Babas, Tumbes, Paita, Piura y Poseos. En el oriente: Macas, Canelas y Quijos.

 
 
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o   En 1541, Carlos V separó las tres provincias septentrionales de Pasto o Payán y Antioquia y las añadió a Santa Fe de Bogotá. En el Lejano Oriente se suponía que existían regiones aún no conocía ni conquistadas. En el mismo año salió de Santa Fe de Bogotá la expedición dirigida por Hernán Pérez de Quesada, quien fue el primero en descubrir las regiones bañadas por los ríos Caquetá y Putumayo. Al mismo tiempo Pineda y otros españoles, partiendo de Quito, (Provincia perteneciente a la jurisdicción de Santa Fe de Bogotá) exploraron las tierras bañadas por el Amazonas. Por eso las regiones situadas entre los ríos Napo y Putumayo, y entre el Putumayo y el Caquetá, eran conocidas con el nombre de misiones de Mocoa y Sucumbios que dependían invariablemente del Cantón de Pasto, hecho por nadie discutido ni contradicho.

o   Para 1635 llegaron religiosos franciscanos de Popayán y autoridades civiles que formaron colonias en diferentes puntos de esa región. Pero incluso desde antes en 1616 y posteriormente 1760 los misioneros jesuitas y los oficiales políticos fundaron 22 ciudades en las riberas de los ríos Ucayalí, Huallaga y Macara y conquistaron 40 tribus de indios.

o   En 1717 y 1739 o 1749 se constituyó el Virreinato de la Nueva Granada. Que limitaba con el virreinato del Perú por el río tumbes y por el río Marcará, en su desembocadura del Amazonas.

o   Debido a la expulsión de los jesuitas en 1767, las misiones fueron abandonadas resultando de ello la vuelta de los indios del estado salvaje.

o   No existe ley ninguna que emane del rey de España en la cual, tácita o expresamente, se cancele, reforma modifique el real decreto del 20 agosto 1739 que marcaba la línea territorial de jurisdicción entre los dos virreinatos.

o   El tratado de San Ildefonso, hacia que las regiones del Putumayo formaran parte integrante del Virreinato de Santa Fe de Bogotá. Hasta momento en que se verificó la independencia sudamericana, las autoridades del virreinato de Santafé ejercieron jurisdicción pacífica sobre toda la región septentrional del Amazonas.

o   Después de la emancipación de Suramérica las nuevas repúblicas aceptaron y proclamaron el principio de uti possidetis juris de 1810 como base sus límites territoriales. Por esta razón la constitución del congreso de Angostura 1818 dice que el territorio de la República de Colombia será el mismo que antiguamente formaba la capitanía General de Venezuela y el Virreinato de la Nueva Granada.

o   La constitución que dictó en 1821 el Congreso de Cúcuta se refiere a la real cédula de 1739 que sirve de base los derechos de Colombia en relación con el Perú.

o   En 1824, en una ley aprobada por el Congreso de Colombia sobre fijación de límites territoriales, se afirmaba que el departamento de Azúay incluye las provincias de Cuenca, Jaén y Maynas. No tenemos noticia de que el Perú protestará jamás contra esa ley que definía la soberanía Colombia sobre Jaén y Maynas.

o   El Congreso Bogotá en 1830 repite la misma fórmula diciendo que el territorio de Colombia incluye las provincias que antiguamente constituían el Virreinato de Nueva Granada. Y pruebas adicionales las constituyen los artículos 1 y 3 de las constituciones de 1853, 1863 y 1886. esto prueba que Colombia mantenido persistentemente la tradición de sus derechos en esas regiones.

o   Cuando las constituciones antes mencionadas decretaron que el territorio nacional de Colombia por el mismo del Virreinato de la Nueva Granada, se referían a los límites de fronteras indicados en la real cédula de 1739, con la sola excepción de la frontera ecuatoriana.

o   En 1848 se firmó un tratado de Federación entre la Nueva Granada, Perú, Ecuador, Bolivia y Chile, en el cual se declaraba que la repúblicas tenían derecho para mantener los límites tal como ellos existían en la época ese en que se libertaron de España.

o   En 1853 el ministro peruano Tirado declaró que admitir el principio del uti possidetis que expresaba el estado de cosas que existían con respecto a los límites territoriales en 1810

 
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o   En 1822 el gobierno del Perú incluyó en un decreto sobre circunscripciones electorales las provincias de Jaén, Quijos y Maynas. El gobierno de Colombia protestó contra ese procedimiento el Perú, diciendo " que si se consentía, el Perú se apoyaría en ello más tarde para reclamar título de soberanía sobre esa región”. Por ello el gobierno del Perú desistió de su empeño y el 5 julio 1822 anuló el decreto dando así plena satisfacción a Colombia sobre la soberanía de Colombia sobre tales provincias.

o   Un año más tarde en 1823 se firmó en Lima un convenio según el cual ambas repúblicas aceptaban como límites de sus respectivos territorios los mismos que primitivamente pertenecieron a los virreinato de la nueva Granada y el Perú.

·       La situación del Perú en esa época era sumamente crítica, debido a su guerra de independencia contra España. El gobierno del Perú se vio obligado a pedir ayuda Colombia. Bolívar consintió en enviar 6.000 hombres en apoyo al Perú. Al hacerlo, manifestó así su opinión: " Colombia cumplirá su deber con el Perú enviando sus tropas. Volver a nuestros soldados a sus hogares de su patria trayendo como única recompensa el recuerdo del apoyo que prestaron a los peruanos en la conquista de su libertad. Colombiano no exige una sola pulgada de suelo peruano, porque su seguridad, su valor y su felicidad consisten en preservar su propia libertad, dejando que sus hermanas repúblicas gocen de su independencia”.


 



·       Cumpliéronse tales aspiraciones y las victoriosas tropas colombianas regresaron a la patria llevando tan sólo los laureles alcanzados por su heroísmo. El Perú se negó a pagar los gastos hechos por Colombia que constituyeron sencillamente el precio de su independencia.

·       Fue entonces cuando Bolívar, ansioso de evitar una guerra con el Perú, envió a Lima una comisión de paz que no fue recibida por el gobierno peruano. En su lugar el Perú, enseguida, bloqueo a Guayaquil, y como lo dice el Mariscal Sucre, "invadió con 8.000 soldados la tierra de sus libertadores, pero fue derrotado por 4.000 colombianos el 27 febrero 1829", en la batalla de Tarqui.

·       Posteriormente el Mariscal Sucre, "firmó con una pluma de paloma un tratado de paz que debiera haber arrancado, como conquistador, con la punta de su espada". En vez de seguir adelante y de destruir completamente a los invasores, planteó en Lima las condiciones de paz, que se reducían al reconocimiento de la soberanía de Colombia sobre Jaén y Maynas y al pago de la costa de la guerra de independencia a los que Perú se había comprometido y negó.

·       Sucre se limitó a nombrar delegados por cuenta Colombia para que suscribirán el convenio de Girón, en el cual se estipulaba que "los límites de ambas naciones serian arreglados por una comisión que tomará como base de dichos límites la demarcación política que existía en agosto de 1809 entre los Virreinato de la Nueva Granada y el Perú. Lastimosamente, el Mariscal se equivocó políticamente dando la opción de discutir lo que no era discutible. En la misma forma como acabamos de actuar con respectoa a Nicaragua.

·       Pocos meses después firmose un nuevo tratado definitivo que fue promulgado ese mismo año con Colombia. En el tratado de Guayaquil, en cuyos artículos cinco, 6y 7 se estipulaba que los límites de los respectivos territorios serían los mismos que los antiguos de los Virreinatos antes de la independencia sudamericana. Este tratado constituye un título incontrovertible y fue firmado por Colombia y Ecuador con el fin de defenderse contra los actos proditorios de los peruanos.

domingo, 8 de diciembre de 2013

EL LIBRO ROJO DEL PUTUMAYO. CAPITULO 9


EL LIBRO ROJO DEL PUTUMAYO

CAPITULO 9

 

·       El informe del juez Paredes tenía por objeto probar que las condiciones que existen en el Putumayo son las mismas que ayer reinaban antes de la llegada de Casement. Dice Paredes: “los criminales fueron remplazados por otra clase de hombres, ignorantes y mal remunerados, los cuales, si no continúan ejecutando los actos abominables de sus predecesores en el exterminio de los indios, no harán ciertamente, nada en favor de ellos”. Antes de dar la acción tomada por el actual gobierno nadie pretendió reprimir los crímenes cometidos en el Putumayo, ni castigar a los criminales, y mejorar la condición a los desventurados indios.

·       Las exclusiones dadas al juez Paredes por su gobierno antes de que emprendiera al Putumayo, le ordenaron proceder con prudencia y discreción para no hacer daño a la Compañía Arana, ni alterar la obra de nuestras guarniciones quienes cumplen deber patriótico defendiendo esa remota frontera de nuestro territorio. Estas instrucciones confirman que existía una conspiración general basada en motivos, que ya viles, por parte de todos aquellos que quieren mantener la jurisdicción peruana del Putumayo. Y ese sostenimiento de jurisdicción era logrado por medio de guarniciones militares formadas por hombres a quienes se les denominaba con el nombre de Soldados Caucheros.

 
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·       En otra parte de su informe, refiriéndose a los negros de Barbados, el doctor Paredes los llama las hienas del Putumayo. Cuando sir Roger Casement quiso poner los negros bajo la jurisdicción de los tribunales de Iquitos, se contestó: “el Perú y las autoridad judiciales no pueden obrar en regiones que quedan fuera de su jurisdicción”.

·       Unas veces cuando era para explotar el caucho y esclavizar a los nativos colombianos, era jurisdicción peruana. Y cuando se trataba de castigar a los criminales no era jurisdicción peruana. Esa ha sido una mentalidad astuta, acomodada, cambiante y perversamente calculadora, la de los peruanos desde cuando Bolívar y el ejercito neogranadino fue burlado por los peruanos. Nunca han tenido principios ni constancia ni dogmas o fundamentos constantes y confiables de carácter. Por eso Sucre debió cobrarles con todo rigor y sin ninguna compasión su mentalidad ventajosa y atrevida después de la batalla de Tarqui, donde los venció categóricamente. Mentalidad muy propia de las costumbres de los pueblos aborígenes precolombinos y mesoamericanos.

·       Una de las razones que hacían inútiles los esfuerzos del gobierno fue la exportación de los negros barbadenses. Con ello perdieron los tribunales peruanos una importante fuente de información. Casement apoyó esta expulsión porque creyó que con ello se lograba el primer paso para disolver esa cuadrilla de asesinos. Fue una extradición inconveniente. Además había una especie de convenio tácito para negar los hechos basados en una especie de falso patriotismo y cierto respeto basado en el servilismo y la adulación a la opulencia de la Casa Arana. De esta forma se llegaba hasta negar absolutamente la existencia del mal.

·       Se hace referencia también a que los jefes de las tropas estacionadas castigan a los indios con látigo. En tanto que es cosa sabida que uno de los peores criminales, el famoso Loaiza, tiene a su cargo una de las dos empresas centrales de la Compañía Arana.

·       El informe del doctor Paredes afirma enfáticamente, como cosa curiosa, el hecho de que los peruanos han resuelto, últimamente, encarcelar y en Iquitos a ciudadanos colombianos por crímenes cometidos en el Putumayo. Aparentemente, no ha llenado aún el Perú la copa de la iniquidad y se ha hecho solamente efectivas un mínimo número de órdenes de prisión.
 
 
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·       Míster Hardenburg, debido a las revelaciones del ministerio de Relaciones Exteriores de Inglaterra, resolvió entrar en acción, haciendo una investigación independiente sobre la verdadera situación del Putumayo. En su libro titulado “El Putumayo”, menciona especialmente los esfuerzos hechos por los colombianos para llevar el cristianismo esa región. Se describe a Santiago como una aldea de chozas alrededor de una iglesia construida por los capuchinos. En Sibundoy hay un convento de capuchinos con la ayuda del gobierno colombiano. Lo religioso de Mocoa se dirigen frecuentemente a Guineo, lugar del alto Putumayo en donde se levantó una iglesia y un convento.

·       En la pequeña aldea de San Diego el señor Hardenburg pudo constatar que la casa comercial colombiana " Martínez y González " no permitía que se cometieran abusos. Toda la región había sido colonizada desde un principio por los colombianos, quienes fueron despojados por los peruanos, hasta el punto de que en enero de 1908 solamente quedaban en pie tres empresas colombianas. Cuando el señor Hardenburg, respondió al interrogatorio que le hizo, le contestó que los peruanos trataban malísimamente a los indios, azotándolos, mutilándolos y matándolos. Además le contó, voluntariamente, cómo los colombianos no hacían uso de tales prácticas y trataban siempre los indios con la mayor benevolencia.

·       El viajero hace un relato sensacional del rapto de la esposa de Serrano, así como el pésimo trato dado a este colombiano por los peruanos y del robo que éstos le hicieron de mercancías por valor de 1000 libras esterlinas. Los empleados de Serrano dormían en hamacas, en tanto que los desventurados que estaban en servicio de la Casa Arana se veían obligados a dormir en el suelo. Los indios empleados por este colombiano usaban ropa extranjera así como también los empleados de la casa "Ordóñez y Martínez”. Los colombianos daban a los indios tiempo suficiente para que cultivaran y cosecharán víveres abundantes, en tanto que los indios esclavizados por la Casa Arana morían muchas veces de hambre. El autor describe los métodos empleados por la Casarán Hermanos para despojar a los colombianos, asesinándolos, robándoles sus esposas y esclavizando sus empleados.

·       Míster Reginald Enock hace revelaciones importantes. Dice que: “el gobierno del Perú y la prensa han tenido siempre conocimientos del tratamiento brutal que se daba a los indios, a quienes consideraban como animales”. Sita un pasaje de un volumen que contiene documentos oficiales referentes al departamento de Loreto, publicados en 1905, que demuestra el exterminio de los indios y la venta y compra que de esto se hacía como de mercancías ordinarias. Dice: “el asesinato y la esclavitud son parte integrante de las costumbres del Perú”.


 
MAPA DONDE SE MUESTRA LA FRANJA DEL RIO NAPO QUE NOS PERTENECIA POR CEDULA REALY QUE LOS NEGOCIADORES INGENUOS COLOMBIANOS LE CEDIERON AL PERU

·       Míster Paternoster también hizo las siguientes declaraciones. “Que los colombianos trataban generalmente a los indios con bondad. Y con la iniciación de los negocios de la Casa Arana principiaron las orgías de crueldad en el Putumayo. Que es verdaderamente vergonzoso que una nación que se considera civilizada se entregue al prevaricato y a la mentira con el fin de impedir que se castigue a los criminales. También asegura que en vista de las últimas inmensas consignaciones de caucho, se ha vuelto los antiguos métodos, y que por medio de látigo, el machete y el revólver, se obliga a los indígenas a trabajar hasta derramar por ello la última gota de sangre”.

·       Míster Perkins, ciudadano americano, en sus viajes por el Putumayo, dice: “cuando estuvo en El Encanto fueron capturados 29 colombianos por una fuerza considerable de peruanos que los obligó, por medio de engaños, a que depusieran las armas. Ésos prisioneros, atados e inermes, fueron asesinados con pistolas y machetes. Algunos de los peruanos, más valientes que los otros, mutilaban a los muertos cortándoles las cabezas y los brazos”.

·       Míster Bell, quien formó parte de la comisión investigadora, asegura que: “la única persona que recibió castigo alguno de las altas autoridades del Perú ha sido el juez del crimen de Iquitos, el doctor Valcárcel, a quien se destituyó por haber lanzado órdenes de arresto contra los principales agentes de la casarán”.

·       Sir Edward Grey declaró: “en la Cámara de los comunes que el informe de las atrocidades del Putumayo era la lectura más horrible que hubiera hecho en su vida y que el gobierno británico haría todo lo que estuviera su alcance. Apoyaría todas las indicaciones de las demás potencias para llegar a la certidumbre de que tal estado de cosas había terminado”.

·       Derechos de soberanía Colombia. La simple tenencia del suelo no constituye propiedad territorial. Los derechos de Colombia sobre el Putumayo son, en este sentido, anteriores a los del Perú, Colombia no presenta ese argumento válido para ejercer juicio sobre el Putumayo y sus afluentes. La ocupación constante el Putumayo por Colombia hasta 1900, fue usurpada en ese año por la Casa Arana que se convirtió, más tarde en compañía inglesa. Es organización comercial principio sus trabajos asesinando millares de indígenas colombianos y muchos ciudadanos de esa misma nación. El usurpador extranjero, es decir, el Perú sigue adelante su campaña criminal con el fin de retener tierras que pertenecen a otra nación. En este aspecto debe alejarse el principio de uti possidetis de facto, puesto que el Perú sostuvo que el territorio es neutral. Por lo tanto tiene ponderación el principio de uti possidetis de jure.

 

sábado, 7 de diciembre de 2013

EL LIBRO ROJO DEL PUTUMAYO. CAPITULO 8


EL LIBRO ROJO DEL PUTUMAYO

CAPITULO 8

·       Algunos de los accionistas declararon en la investigación. Uno de ellos dice: “me horroriza de pensar que parte de mi dinero haya sido utilizado en fines tan horrendos. Y me llena de cólera ver que los culpables han escapado a su merecido castigo”. Otro accionista afirma que aceptará gustosamente la pérdida de su dinero si ella contribuye a que se haga justicia. El juez Eady dio orden para que se efectuara la liquidación obligatoria de la Peruvian Amazon después de una investigación detallada.

·       Después de una enérgica protesta del gobierno colombiano se firmó el protocolo del 21 abril 1909 que dice así: “los gobiernos de Colombia y el Perú manifiestan su sentimiento de profunda pena por los acontecimientos efectuados durante el año pasado en la región del Putumayo. Convienen que, tan pronto como los responsables hayan sido determinados, sufrirán los castigos que la ley prescribe”.

·       El escritor De Truth hacía uso de la cláusula del protocolo, arriba mencionada, para probar que el gobierno del Perú tenía pleno conocimiento de los crímenes cometidos por los peruanos el Putumayo. El autor de estos artículos decía: “es absolutamente cierto que el gobierno del Perú tiene conocimiento de muchos de estos actos. Los lectores de las páginas de este periódico se formaban el concepto de la culpabilidad del gobierno peruano en los crímenes cometidos en el Putumayo”.

·       La responsabilidad del gobierno del Perú en los crímenes del Putumayo será un borrón eterno en su historia, porque comprueba que el gobierno de Colombia decía la verdad cuando prevenía al ministro de relaciones del Perú, en 1899, que las actividades peruanas en las regiones amazónicas tenían por objeto apoderarse gradualmente del Putumayo.
 

 
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·       Desde el momento en que se clavó la bandera peruana en el Putumayo, en Cotuhé, en 1909, hasta cuándo Arana principio la explotación, la producción de caucho era insignificante por parte de muchos caucheros colombianos establecidos en la región. Sólo alcanzaban apenas las 30 y 3600 libras por año. Como los colombianos establecidos en el Putumayo poseían grandes plantaciones de caucho, es evidente que esto no se proponían obtener ganancias inmediatas ni exorbitantes sino fundar futura prosperidad.

·       En 1900, un colombiano llamado Larrañaga, fue uno los primeros caucheros colombianos que llegaron a la región en 1880, y su compañía con Julio César Arana para explotar el caucho. La Chorrera fue una de las agencias establecidas por este colombiano, que después sirvió de base para los futuros negocios de Arana. Larrañaga murió con todos los síntomas del envenenamiento por arsénico. Su hijo y heredero fue puesto en la cárcel Iquitos y poco después desapareció. Durante mucho tiempo la cárcel de Iquitos se llamaba irónicamente "oficina de la Casa Arana" pues los colombianos que no eran asesinados eran llevados allí irremediablemente. Una vez en la cárcel, se les proponía negociar en esta forma: “o nos venden su tierra a nuestro precio o se mueren en la cárcel”. Temerosos de males mayores, vendían voluntariamente. Por esta razón en los colombianos perdieron sus propiedades en la región dominada por Arana.

·       Para 1904 empezaron a aparecer en las selvas del Putumayo los llamados soldados caucheros, hombres que pertenecían al ejército del Perú. El gobierno los sostenía y derivaba de ellos grandes utilidades. Éstos soldados también eran caucheros por su propia cuenta o trabajaban muchas veces por cuenta de la Casa Arana.

·       Los últimos negociantes colombianos que permanecieron en el Putumayo fueron Serrano, González, Ordóñez y Martínez. En enero de 1908 fue atacada la empresa de La Unión, propiedad de Ordóñez y Martínez. Las lanchas Peruvian y el Liberal de la Casa Arana, así como la lancha de Guerra peruana Iquitos, tomaron parte en el ataque. Los colombianos recibieron un ultimátum: “o entregaban todo el caucho o El Liberal se apoderaría de él por la fuerza”. Inmediatamente efectuado el ataque. Ordóñez logró escapar y Martínez fue llevado prisionero Iquitos. El juez Paredes, nombrado por el Perú para investigar los crímenes del Putumayo decía que: "el único deseo de estos jóvenes patriotas era el de hacer avanzar siquiera una pulgada la bandera del Perú en la tierra de conquista”. Se refería a ese asalto llamándolo "acto patriótico y moral, método varonil y espléndido". El cónsul del Perú y abogado de la Casa Arana en Manaos, decía: "todo se reduce a que el presidente Pardo ha resuelto enviar una guarnición el Putumayo”. Pero la realidad es que la soldadesca peruana ocupa la Unión, allí se colocó una guarnición inmediatamente después de verificado el asalto contra los colombianos.

·       Las demás posiciones de la Casa Arana. Habían dos establecimientos principales: uno en La Chorrera y otro en El Encanto. El Encanto estaba dividido en 15 secciones, con 110 empleados civilizados. El número total de empleados de la Peruvian en 1907 era de 1000. No era una de sus funciones el cultivo de árboles de caucho, asunto del que no se tenía ni idea, o emplear su tiempo sangrando los árboles que a largas distancias se encuentran en el fondo de la selva. Ese trabajo correspondía a los desventurados indios, cuyo número, en 1906, pasaba de 50,000 y no había aumentado cinco años después. La destrucción de los indios, debido a su dosil naturaleza presentaban una rica presa a Arana y a los peruanos. Las autoridades peruanas tenían razones para creer que su dominio sobre la región era simplemente transitorio, y que, por consiguiente, era necesario obtener los mayores beneficios en el menor tiempo posible.

 
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·       Miguel Loaiza, uno de los peores criminales del Putumayo, dirigía una sección de El Encanto. Ninguno de los criminales han sufrido castigo alguno. El juez Paredes, quien consideró los asesinatos de colombianos como acción patriótica y moral, domina el poder judicial en Iquitos. La región está bajo la administración del gobierno del Perú.

·       El actual administrador de La Chorrera fue anteriormente jefe de la policía de Iquitos, en donde había tenido conocimiento de los crímenes del Putumayo. En 1909 envió una carta al periódico el comercio de Lima asegurando que a juicio del administrador, el bandido O´Donnell era una persona a quien amaban los indios por su bondadoso corazón. Se notó un considerable aumento en la exportación de caucho, a pesar de que los árboles han tenido que agotarse y el número de indios a disminuir enormemente. En las selvas del Perú se esclaviza los indios y se les trata como bestias feroces. El cónsul inglés asegura que no hay probabilidad de que hayan cesado las atrocidades. Los colombianos son arrestados en el Putumayo y encarcelados en Iquitos. Los peores criminales, en el pasado, fueron los soldados caucheros peruanos.

·       En 1912 Casement escribió: he sabido que la obra de plantar árboles de caucho y de sustituir con métodos más humanitarios la explotación de los indios, ha sido suspendida por establecer la recolección como tarea única. Era perfectamente claro que la compañía o sus representantes en el Putumayo habían resuelto continuar la explotación forzosa de los indios como un derecho de conquista y como manera de obtener utilidades rápidas.

·       En 1912 el embajador inglés en Washington, escribió: “en el pasado abril fueron embarcadas en Iquitos más de 75 t de caucho siendo una de las consignaciones más grandes hechas del Putumayo en los últimos años. A esta cifra se puede llegar solamente siguiendo los antiguos métodos de trabajo forzoso”.

·       El periódico la prensa de Lima publicó: " no se han descrito en este país los crímenes en sus verdaderas proporciones porque nos falta el valor moral necesario para arrojárselos a la cara al gobierno, el cual, tenía pleno conocimiento y, sin embargo, dejó que siguiera adelante con el fin de apoyar los intereses de la Casa Arana. Hace más de seis años que el periodista peruano Benjamín Saldaña inició una campaña vigorosa ante el gobierno, sus esfuerzos fueron inútiles por qué cuando el oro de la Casa Arana no pone obstáculos invencibles a su acción, el hecho de existir un dirigente Colombiano en el Perú, respeto a sus derechos de soberanía en el Putumayo, obligaba a las gentes honradas acallar por motivos patrióticos. Así todo esto se ha mantenido en la oscuridad. Esa misma oscuridad cubrió las exploraciones, los denuncios y la muerte del francés Robuchon en el Putumayo. El gobierno, en vez de tomar posesión de lo que realmente le pertenece, ha confiado esa misión delicada y responsable a aventureros criminales. Son ellos quienes fijan los límites territoriales y quienes deciden sobre los derechos de jurisdicción que posee el Perú en esas regiones, sin consultar, ni por asomo, los intereses de la nación. Ellos obran por cuenta del Perú y con consentimiento del gobierno. Su sistema de colonización consiste en destruir las selvas y despoblar las aldeas indias. Nuestras regiones orientales eran siempre, para nosotros, un mal y un peligro, no una tierra de promisión, mientras no descubramos manera de enviar allí colonos que la civilicen y no aventureros que la devasten.

·       “El Libro Blanco” publicado por los Estados Unidos el 7 febrero arroja nuevas luces sobre la esclavitud en el Perú: “un empleado de la compañía es juez de paz en toda la región del Putumayo. La agitación verificada nace más del temor que se tiene de que nazca la soberanía peruana en esa región que la solicitud que se manifiesta por los pobres indios víctimas de los atropellos. El hecho de que las personas arrestadas eran colombianas me hace creer que en Lima se conocían las opresiones de Casement sobre los buenos métodos usados por los colombianos en el gobierno esa región”.

viernes, 6 de diciembre de 2013

EL LIBRO ROJO DEL PUTUMAYO. CAPITULO 7


EL LIBRO ROJO DEL PUTUMAYO

CAPITULO 7

 

·       En 1908 la prensa Bogotá dio a conocer los crímenes de la Casa Arana. Y en mayo de ese año protestó ante el Perú por los ataques dirigidos por Arana Hermanos, con apoyo de las fuerzas peruanas, contra los colonos colombianos: tropas peruanas por orden del prefecto de Loreto emboscaron para capturar a David Serrano y a 25 colombianos. Se están preparando peruanos para invadir el Caquetá y ha sido inútil nuestros reclamos a Lima. El 12 enero en la unión atentaron contra colombianos, ocuparon territorio colombiano las tropas peruanas, destruyeron vidas y propiedades de colombianos es de comprender que continuarán los atentados contra nuestra soberanía en las regiones del Putumayo, y que aún se intenta invadir el Caquetá.

·       El 14 diciembre el año pasado en Javineto, a orillas del Putumayo, el señor Gabriel Martínez, inspector de policía del Putumayo, acompañado de 11 soldados fue sorprendido por una fuerza peruana que llegó aquí en la lancha de guerra Callao, de propiedad del gobierno del Perú. La fuerza estaba comandada por el capitán Bartolomé Zumaeta. Los soldados, que se encontraban casi moribundos por efecto de las fiebres y de las privaciones, no pudieron defenderse y, una vez aprisionados, fueron conducidos aborda la misma lancha hasta el establecimiento de El Encanto, de propiedad de Arana y compañía, en donde fueron despojados de cuanto tenían, aun de sus papeles enteramente particulares.

 
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·       El 12 enero del año en curso, fuerzas peruanas al mando de los jefes Benito Lores y Carlos Zubiano, llegaron abordo del vapor Liberal, de propiedad de la Casa Arana y de la lancha de guerra Iquitos, del gobierno del Perú, al punto denominado La Unión, en la ribera occidental del río Caraparaná. Atacaron a los habitantes de establecimientos colombianos existentes allí. Asesinaron al señor Prieto, colombiano que allí residía, y a varios de sus compañeros. Incendiaron las casas de los señores Ordóñez Martínez. Embarcaron los ganados, máquinas y productos almacenados, conduciendo los equipos.

·       En el punto denominado la Argelia, en la margen oriental del río Caraparaná, aprisionaron al señor Jesús Orihuela, inspector de policía el Putumayo, le despojaron de dinero y papeles que tenía, lo pusieron en un infecto calabozo a bordo del vapor Liberal, y lo condujeron preso a Iquitos.

·       Otros colombianos, hambrientos y casi desnudos, se pasearon por las calles de la población peruana adonde fueron conducidos a la fuerza, hasta que algunos de ellos pudieron, mediante el auxilio privado de generosos compatriotas, venir a dar cuenta este gobierno de los crímenes perpetrados. Otros han perecido, otros sufren aún en tierra peruana de atroces hechos.

·       El gobierno tiene noticia de otros igualmente crueles perpetrados contra los ciudadanos colombianos en su persona y en sus bienes por las autoridades civiles y militares del Perú, por los empleados de la Casa Arana, que goza de la franca e incondicional protección del gobierno y de las autoridades peruanas.

·       Debe también detenerse en cuenta la persecución o, mejor, el exterminio, que se lleva a cabo contra las tribus indígenas colombianas. Los atentados expuestos constituyen gravísima ofensa nuestra soberanía nacional en sus más esenciales derechos. La usurpación de territorio consumada y la tentativa de llevar esa usurpación cada día más adelante, no pueden menos que perturbar profundamente el orden internacional y las relaciones entre Colombia y el Perú. Ellos han herido el sentimiento nacional del pueblo colombiano en lo más vivo.

·       Ante el supuesto de que hubiera existido un estado de guerra entre las dos repúblicas, los hechos perpetrados por tropas peruanas en las regiones del Putumayo, son de tal naturaleza que la ley de las naciones y las prácticas civilizadas las condenan unánimemente.

·       Ahora bien, el Perú aceptó al adherirse como se adhirió a la convención de La Haya, que prevalecen aún en casos de guerra y protegen al enemigo armado, ¿cómo puede concebirse el que se les atropelle al amparo de las relaciones de amistad no interrumpidas entre las dos repúblicas y que se les haya atropellado y que se le sigue atropellando, no para destruir al enemigo armado sino a pacíficos habitantes colombianos de la regiones del Putumayo? ¿cultivadores y desgraciados indígenas cuya condición se ha hecho aún inferior a la de las bestias ?

 
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·       De la anterior comunicación se desprende claramente que el gobierno de Colombia se anticipó, en tres años, al periódico londinense Foreign Office para poner fin a los crímenes diabólicos de los peruanos en el Putumayo.

·       La Peruvian Amazon Company Limited fue registrada el 26 septiembre 1907 donde los hermanos Arana tenían el 78% de propiedad. La compañía se formó para comprar las fincas caucheras. Estas son propiedad de la Casa Arana y que quedan situadas en Iquitos. Y son conocidas con los nombres de Colonia de Indiana, El Encanto, Argelia, Pevas y Nanay, así como todas las propiedades de cualquier otra especie que posea dicha Casa. Además los derechos que la Casa Arana tenía sobre el gran distrito conocido con el nombre de Putumayo. Cuya área se calcula en 12,000 millas cuadradas. Los señores Arana tenían establecida allí 45 centros para la extracción de caucho. La población pasaba de 40,000 indios y gran cantidad de empleados europeos y peruanos. Aunque existía un litigio entre los gobiernos de Ecuador, Colombia y Perú, que aunque afectará políticamente una parte el Putumayo, no podría afectar de manera alguna los derechos legales de los colonos.

·       En 1909 recibió la compañía 887,000 libras de caucho. Las operaciones de la compañía sufrieron un grave atraso en el Putumayo debido a una epidemia de viruela.

·       Como el Perú reclaman juicio sobre el Putumayo, es curioso que su gobierno no haya hecho efectivo el impuesto en el caso de la Peruvian Amazon. Y si lo hubiese hecho efectivo, el impuesto habría sido contrario los términos de los convenios con Colombia.

·       Las exportaciones del Putumayo en los últimos siete años han pasado de 1 millón de libras, esto representa una renta para el gobierno del Perú de 60,000 a 100,000 libras esterlinas desde el momento en que los Arana principiaron sus operaciones en el Putumayo. En los ocho años y medio que terminan el 30 julio 1908 las exportaciones totales del Putumayo subieron a 6,300,000 libras de caucho. La imaginación se pasma al pensar en los crímenes necesarios para obtener esa suma. No debe olvidarse que los derechos de importación pagados por regalías, carabinas y cartuchos han debido aumentar, en no pocas suma, la renta del Perú.