AERONAUTAS Y CRONISTAS

viernes, 10 de julio de 2020

SERVICIO MILITAR VOLUNTARIO



SOBRE EL SERVICIO MILITAR VOLUNTARIO





En la búsqueda de alternativas de solución a nuestra problemática interna y la seguridad nacional, últimamente se han expuesto diversas opciones de solución que han confirmado la relación entre las doctrinas militares y su aplicación en las operaciones. Una de ellas es la opción del servicio militar voluntario.

El gobierno nacional está haciendo esfuerzos por reducir el gasto fiscal mejorando la productividad del empleado público y reduciendo el tamaño de la estructura estatal. También el sobredimensionamiento que sobrepasa la capacidad fiscal.

Una de las cargas más significativas es la seguridad y donde las fuerzas militares ocupan el primer lugar. La organización militar funciona con el criterio del servicio militar obligatorio.

Distintos estamentos nacionales han propuesto modificar la política del servicio obligatorio por el servicio voluntario como alternativa. Entonces, es oportuno conceptuar sobre el sistema para hacerlo acorde con la propuesta.

LA CANTIDAD Y LA CALIDAD DE LA ORGANIZACIÓN MILITAR
Toda fuerza militar debe tener el tamaño apropiado para sobrepasar en capacidad al adversario. No se puede afirmar que por ser suficiente, es eficiente. Un ejército pequeño eficiente puede vencer a un enemigo. Establecer el tamaño apropiado de una fuerza implica medir la magnitud de la amenaza. Cuantificar los medios disponibles, las fortalezas, las oportunidades y las debilidades.

La incorporación obligatoria, por ser masiva distribuye el conocimiento y la cultura militar en la población. El servicio militar obligatorio, facilita el acercamiento de jóvenes procedentes de regiones y realidades diferentes, uniformando los criterios sobre los principios patrióticos y la cultura nacional. La tropa voluntaria y profesional es hábil y especializada pero en menor cantidad.

El servicio militar obligatorio es una forma de disponer de fuerza militar basada en la cantidad. Mientras que el servicio voluntario se apoya en una mejor calidad y capacidad de combate. En el campo militar, lo más deseable es disponer del mayor número de hombres, con la más alta profesionalización, pero solo hasta el límite de la capacidad económica del país. De todas formas se buscan militares activos (pie de fuerza) y pasivos (ciudadanía general), con alta moral y solidaridad nacional.

Es entonces cuando se debe elegir la conveniencia de tener una estructura militar ponderada en el servicio militar obligatorio o en la opción de la tropa voluntaria, según convenga para optimizar los recursos disponibles.

LA TECNIFICACIÓN.
La tendencia siempre ha sido la de tecnificar cada vez más la actividad militar. De por sí, muchos inventos han sido posibles para el campo militar que, luego, tienen aplicación pública. Un soldado con medios técnicos tiene más oportunidades de éxito operacional. Las actividades que exigen esfuerzo físico, rutinarias o de mayor riesgo son ejecutadas con ayuda de las máquinas.




La tecnología aumenta la movilidad, la capacidad ofensiva y la protección de los hombres. Se puede reducir el recurso humano en la medida en que se equipa mejor a la tropa incrementando su eficiencia de combate. La tecnificación es una forma de incrementar la calidad del combatiente al mismo tiempo que disminuye el esfuerzo humano.

Existe un punto máximo en donde dicha transformación es posible por múltiples factores. Como los recursos para comprar o producir equipos o  el tipo de operación a desarrollar. En la medida como los medios técnicos tengan mejores resultados en el combate se justifica usar menos hombres.

LA CAPACITACIÓN
Un aspecto fundamental es la capacitación de las tropas para operar los equipos. El apropiado manejo técnico produce los máximos resultados. Gran parte de las habilidades sofisticadas, se logran después de una considerable experiencia. Se requiere un largo proceso de cursos y prácticas donde el mejoramiento individual no termina con el acto de graduación.

Se requiere un mejoramiento continuo que solo se logra durante una carrera profesional. Y es un activo valioso que amerita el máximo aprovechamiento posible. Lo que no se da con el servicio militar obligatorio. Que por su misma naturaleza, en tiempo de paz, solo puede ser temporal.

No se justifican altos gastos de preparación de un soldado si su vida útil está proyectada a corto plazo o con una alta rotación generacional. Es costoso enseñar el empleo de material sofisticado (helicópteros, lanza misiles, equipo electrónico, de comunicaciones y navegación, etc. O técnicas de combate especiales, si no permanece en las filas lo suficiente para compensar a la sociedad con sus servicios recibida. Necesariamente exige una permanencia mínima a mediano plazo.

Las FF MM están organizadas en tres rangos. Los oficiales, los suboficiales y los soldados. Esos objetivos los hemos logrado haciendo que los dos rangos superiores sean profesionales. Solo los soldados temporales. Así se crean las Reservas con un nivel mínimo de entrenamiento.

Pero la tecnología ya está llegando al nivel del Soldado regular y eso exige más preparación. Por ello otra solución ha consistido en tener dos clases de soldados. Los obligatorios temporales con menor preparación tecnológica, que es la mayoría. Y los profesionales en proporción menor, más capacitados pero con más permanencia.





No solo por recibir más habilidades sino para darle la máxima aplicación. El Soldado deberá mantenerse activo, como mínimo, hasta alcanzar el punto de retorno de la inversión. De lo contrario, el sistema se vuelve deficitario reduciéndose los resultados.

Es necesario establecer la permanencia mínima en la institución por su cualificación.

El ingreso a las escuelas militares profesionales, ya existentes para los tres rangos, se exigen requisitos superiores a los requeridos para los obligatorios. Tanto en condiciones físicas, como intelectuales y sicológicas. El sistema promueve una sana competencia entre los aspirantes a la carrera profesional dando más opciones quienes tienen mejores niveles de educación.

En los últimos sesenta años, después de la guerra de Corea, se ha elevado el nivel promedio de la educación en Colombia. Hasta tal punto que la tendencia actual es la de incorporar solo soldados bachilleres. Por ejemplo, están exentos los analfabetas. Incluso, los soldados bachilleres disponen del mismo nivel académico que se exige para ingresar a las academias de oficiales y suboficiales.

Pero que si no cumple al comienzo con todos los requisitos podrá adquirirlos durante el desempeño. Luego, ascender a los demás rangos de la estructura militar. Así aporta a su vida como oficial o suboficial, la capacitación y el entrenamiento que recibió desde el comienzo para el servicio. Es un estímulo a las personas con capacidades y se remunera a lo gente con conocimientos.

Tal incorporación no elimina la opción de ingresar directamente a los dos rangos superiores exigiendo ser Soldado desde el principio. Podrían Incrementarse las exigencias académicas para ingresar a una escuela militar sin haber tenido un entrenamiento previo. Al mismo tiempo que permite al soldado voluntario ingresar a los rangos superiores cumpliendo los requisitos.

LOS ESTÍMULOS
La mejor forma de estimular a un militar es ofrecerle el aliciente de una larga carrera profesional con el fin de aplicar sus habilidades y transmitir a las nuevas generaciones las experiencias adquiridas. Esto no significa caer en una exagerada aspiración de obtener beneficios ilimitados ni crear expectativas sin condiciones. La norma deberá establecer con todo detalle las oportunidades, tos derechos y los deberes dejando clara la relación entre la institución y la persona.

Las motivaciones son una parte importante en el personal militar voluntario. Históricamente, en los países donde la vida militar es apreciada por la comunidad y depositaria de justos reconocimientos sociales, la integridad territorial y la identidad cultural, nunca han sido amenazadas.

Existen dos formas de reconocer y estimular al personal: Las materiales son fundamentalmente salariales y con beneficios temporales durante el servicio activo. O permanentes para los Reservistas. La otra es más inmaterial.

La organización militar deberá componerse de hombres estimulados en su mayoría por principios altruistas que les da prestigio individual. La búsqueda del posicionamiento grupal conduce al máximo desempeño por motivos surgidos de su más profunda convicción personal. Por otra parte, la comunidad valora el servicio recibido de una institución que le aporta a su calidad de vida. Cuando con su desempeño le facilita la armonía y la productividad.

Como fue dicho, actualmente son voluntarios el oficial, el suboficial y algunos soldados. Pero eso implica mayor nivel de exigencias que las que tienen el ciudadano no uniformado. Debe ser con proyección profesionales, de tiempo completo, dedicación exclusiva, disponibilidad permanente, sin derecho a horas extras ni limitaciones en las asignaciones de cargos ni guarniciones.

Además de renunciar voluntariamente a algunos derechos civiles. Como la no sindicalización ni ejercer el voto. Ni ser postulado a cargos públicos de elección ni tener simpatías partidistas ni hacer deliberación política. Lo cual no significa no recibir educación en asuntos sociales, humanísticos y políticos. Además de otra serie de exigencias disciplinarias y penales que son propias de la profesión.

Gran parte del tiempo del oficial y del suboficial se invierte en capacitación. Lo que ha sido interpretado por algunos como una cuestión de clase social. Se piensa en rangos surgidos por casualidad. De oportunidades obtenidas por la simple antigüedad o vías no tan nobles y morales. Sin seguir una rigurosa idoneidad, escalafón y méritos. En gran parte debido a un alto desconocimiento de cómo funciona la estructura castrense. Lo cual se corrige haciendo que la mayoría de jóvenes presten el servicio militar.

El sistema ha de permitir que toda la tropa pueda aspirar al rango de general. Tanto de quien ingresa como Soldado como en cualquier otro rango intermedio. El mecanismo ha de ser interno y no solo por esfuerzos individuales de automejoramiento en otras disciplinas diferentes a la militar. Sin que estas también tengan algún valor promocional.





El soldado voluntario recibe el entrenamiento militar básico y adicionalmente a de adquirir varias especialidades. Será un soldado apto tanto para la guerra regular como la irregular. Así será el soldado profesional adaptado a los oficiales y suboficiales con quienes compartirá su vida productiva.

Si adicionalmente, algunos desean alcanzar niveles más altos de preparación la Institución debe capitalizar esas aspiraciones apoyando a quienes tienen inclinación particular por aprender. La Institución deberá propiciar dichas inquietudes lo que resulta en beneficio mutuo.

Será un medio que utiliza la capacitación como estímulo a la persona que quiere prepararse y un método para obtener la promoción profesional. La tropa se mostrará predispuesta al servicio en lugar del soldado obligatorio que siempre se muestra reacio debido a su natural rechazo por actuar en una tarea que no le es de su  voluntad.

El servicio militar voluntario facilitará la preparación por medio de ausencias calculadas del área operativa cuando se requiera. Las FF MM serán una oportunidad de desempeño donde se lo ofrece al joven capaz la posibilidad de calificar y mejora su autoestima.

Es fácil crear un ejército de voluntarios cuando los alicientes satisfacen el nivel de abnegación y sacrificio inherente a la vida militar más demandantes  que las que pide la sociedad a las personas en la vida civil. Sin tan altos riesgos profesionales. Cuando existen justas motivaciones, el servicio militar voluntario es apetecido. Porque desde un comienzos los requisitos de incorporación serán mayores donde clasifican los más aptos. Y los resultados con un recurso humano más motivado los resultados serán igualmente mayores.

LA RELACIÓN COSTO BENEFICIO
Algunas de las inquietudes cuando se hace un cambio de un servicio militar, son: ¿Cuánto costará o si será más o menos? La respuesta amerita un estudio económico. De todas formas depende del presupuesto quien a su vez es producto de la necesidad social. Sabida la magnitud del recurso, la opción está en escoger la figura que resulte en los máximos resultados.



CONCLUSIÓN
El cambio de un sistema de alistamiento obligatorio por un servido militar voluntario implica adoptar nuevos criterios institucionales. Los paisas que lo han hecho con el beneplácito público han superado el inevitable margen de incertidumbre que genera todo proceso de innovación. Ya en Colombia tenemos iniciales experiencias que permiten prever resultados positivos. El efecto total solo podrá cuantificarse después de un tiempo cuando haya producido resultados medibles.

La transformación implicará un gran cambio en la actual doctrina de nuestras FF MM. Exige revisar y adaptar los actuales dogmas arraigados por la costumbre a través del tiempo. Por eso el cambio deberá ser progresivo de tal manera que cause los menores traumas y sobre todo sin arriesgar la capacidad operacional. Teniente Coronel Iván Darío González U.   Mayo 1994


jueves, 9 de julio de 2020

CURSO DE ACCIÓN CONTRA LAS DROGAS


CURSO DE ACCIÓN CONTRA LAS DROGAS
Teniente Coronel Iván González U.

ANÁLISIS DOCTRINARIO
Base Aérea Tres Esquinas. Junio 1996.







Cuando un problema afecta a varias instituciones y en este caso a las naciones, es común poner los pensamientos en el campo de las culpas de los demás. Sucede en forma espontánea y sin ninguna intención de deshacerse de las propias responsabilidades. Existe en el ser humano un reflejo instintivo por no admitir aquello que lo señale como responsables de un error.

Entonces, hacemos los análisis más profundos y amplios de lo que compete a los demás con quien compartimos el problema. Dejando, instintivamente, a un lado la propia evaluación esperando que sea asunto de otros.

El propósito de esta propuesta es la de encontrar una solución equilibrada para ambas partes y afirmar la posición adoptada en los discursos. Aportar un curso de acción coherente y compartido, según las realidades mutuas. Buscando que la medicina duela menos que la enfermedad y la cual presentaré en la conclusión.

EL ORIGEN
Se preguntan con extrañeza mis hombres, cuando combatimos los narcóticos, desde la Base Aérea en el departamento del Caquetá. ¿Cómo se puso en movimiento el poderoso motor del comercio de los narcóticos? - Un producto natural, con muy poca capacidad de dañar al ser humano en su forma silvestre. ¿Cómo ha podido convertirse en un factor destructor del orden social y económico de nuestro país? ¿Cómo se está haciendo realidad la sentencia del Doctor Albrecht Erlenmeyer (Alemán)? Cuando califico la cocaína de que seria “El tercer azote de la Humanidad”, junto con el alcoholismo y la morfinomanía, después de haber evaluado los resultados de las pruebas hechas por Sigmund Freud.

¿Cómo un producto surgido de un proceso artesanal, sin mayor complicación técnica y de bajo valor agregado, puede ser tan apetecido comercialmente como para lograr un altísimo valor en la sola distribución?

Para iniciar, indagamos el proceso histórico. Antes de los finales del siglo IXX el producto no estaba refinado, era escaso, no se comercializaba en cantidad y era poco conocido por el público en general. El famoso sicoanalista lo investigó para evaluar sus efectos sicotrópicos y lo propuso como alternativa para el tratamiento de los problemas mentales y de utilidad para las anestesias locales.

Todo se mantuvo en el entorno clínico hasta cuando el químico corso Angello Mariani, en 1893, lo patentó y comercializó como el “Vin Mariani Europa”. De esta forma se le dio una aceptación social de uso normal. Pero el proceso no paró. Inspiró al boticario John Pemberton quien creo el “Vino Francés de Coca”. Posteriormente, vendió al farmaceuta Asa Candler, los derechos de comercialización para fundar la mundialmente famosa compañía productora de la bebida gaseosa de Cola, con esencia de Coca, originaria de Georgia.

El resultado fue la altísima difusión de un producto donde se unificó el concepto de lo placentero con lo saludable, y surgió la idea de tónico medicinal. Que aunque, después, fue retirado el componente originario de la planta suramericana, el hecho es que sin dolencias justificadas se consume masivamente. Y fue admitido sin ningún prejuicio social por el esnobismo y la costumbre pública. La comercialización lo proyecto a la población.

Pero el concepto fue ampliándose y la gente investigo sobre los efectos que tendría si se usaba en forma pura. Y fue expandiéndose en la medida en que era alcanzable al público con mayores recursos. Con su irremediable secuela de la adición debida a la debilidad de la mente humana.

Es evidente el desarrollo de los dos extremos de la cadena comercial: De un lado, una fácil y la poca costosa producción, unida a una demanda creciente por el otro y los precios se fueron al cielo. Imperó la ley del libre mercado juntando la demanda con la oferta para generar un activo Intercambio.

Así se originó el fenómeno. Miremos ahora la estructura. Son dos lados. Una sociedad con recursos económicos dispuestos a pagar, los consumidores y la otra necesitada de esos dineros para el mejoramiento de su modo de vida, los productores. El resultado es el mercadeo de un producto que deteriora la estructura social, la economía, la autoridad y es el origen de una delincuencia que amenaza la organización nacional. Que degrada la democracia.
La democracia que es el pilar fundamental de la felicidad colectiva.

Por otra parte, se pierde la salud física y la mente de manera  catastrófica. Las personas se hacen improductivas y dependientes. Se convierten en lastre de la comunidad, causan dolor moral para sus familiares y son una costosa carga para el Estado.

LOS ANÁLISIS
Desde la unidad que comandamos, podemos ver toda la realidad mundial del fenómeno. A pesar de estar metidos entre la inmensa vegetación de la selva amazónica que es una muralla de bosque tropical. Aquí nos es fácil ignorar todo lo que le sucede al planeta y sus problemas sin prestar atención a las consecuencias externas de la producción de narcóticos.
Sin embargo, no pensamos ni actuamos de esa manera. Nos esforzamos por mantener permanente contacto con el exterior, intercambiando conceptos relacionados con la sensibilidad humana y la solidaridad con otros pueblos. Y somos permeables para entender un problema transnacional. Sabemos cómo el producto afecta a las personas así estén en lugares lejanos.

Surgieron otras preguntas: ¿Cómo romper la cadena? ¿Cómo combatir el consume o la producción causando los menores traumas posibles a ambas partes? ¿Qué método emplear? Especialmente, ¿Porque motive hacerlo? Lógicamente deberíamos tener una razón válida, ya fuese de origen material o moral, para trabajar en la dura y peligrosa tarea.

Sobre el primer motive, el material, surgían muchas dudas. Gran parte de las personas que cultivan la coca provienen de las zonas cafeteras de Colombia donde las oportunidades laborales han disminuido después de la caída de los precios del mercado. Una alternativa encontrada por los desempleados consistió en sustituir el producto legal y permitido como el café, pero de poco valor. Debido,  en especial, a la manipulación del mercado por los compradores.

Mirando sin ningún prejuicio, la coca es una magnífica oportunidad comercial. Tiene bajo costo de producción y mercadeo. El poco volumen y peso, facilita su manipulación y además no requiere de publicidad para la venta. En relación con otros productos de origen agrícola, es una sustancia de larga duración.
No necesita un procesamiento sofisticado comparado con las manufacturas de alto valor agregado procedentes de actividades industriales de compleja tecnología. Tiene magnificas ventajas comerciales.

Ni costosas plantas petroquímicas de tecnología de punta como las de la Dow, Monsanto o la Röhm and Haas. Que producen los famosos herbicidas e insecticidas como el Agente Naranja, el Glifosato, el DDT, el Ditane  y muchos otros. Solo unos simples ranchos de  maderas cubiertos con techos de hojas de palma y extremadamente simples.  

Los países no desarrollados compramos los productos industriales que no producimos internamente y a cambio ofrecemos nuestros productos agrícolas o del renglón primario no disponibles en los países avanzados. Con estos bienes equilibramos la balanza comercial, así tengan bajos precios y se requieran altos volúmenes de producción. De esta manera, restringir la oportunidad de plantar cultivos de narcóticos más rentables nos parece contradictorio a la lógica de la libre empresa.

El resultado fue el gigantesco comercio del narcotráfico. Con fuertes concentraciones de riqueza en manos de organizaciones llamadas carteles, mafias y narcoterroristas. Que no dan aplicación social al dinero sino de beneficio puramente particular y violento.

Además, a los comercializadores les surgió el deseo de adquirir poder político e influencia social. Generaron confrontaciones con el Estado y entre ellos. Crearon el negocio del sicariato, atemorizando a la población y agrediendo al gobierno legítimo con actos terroristas, donde han asesinado y herido una gran cantidad de personas de manera indiscriminada y masiva. Todo eso sin contar los daños materiales.

También los subversivos, brutales y violentos, se han aprovechado del fenómeno para obtener recursos económicos. Se convirtieron, por medio de la amenaza con las armas, en parte de la cadena productiva. Protegen a los productores contra la represión violenta del Estado,  asegurándoles recibir las riquezas provenientes del consume.

LAS RESPONSABILIDADES
Los colombianos tenemos únicamente dos alternativas: escoger entre dos males inevitables que nos plantean los compradores extranjeros, producir café o Coca. Y optamos por el mejor económicamente. Aun siendo la producción de narcóticos menos deseable que el café pero produce más rentabilidad la coca. Así el primero nunca haya amenazado la estabilidad nacional. De esa forma se justificó la producción de narcóticos.

En cuanto al factor social. Hay un fuerte deseo, tanto de los pueblos consumidores como productores, de proteger su propio futuro con la esperanza de un mundo mejor. El concepto se materializa en quienes lo disfrutarán, nuestros niños y jóvenes. Y a los adultos nos compete la función de vigilar con acciones eficaces a los que son nuestro relevo generacional. Todos tenemos niños que proteger. Y no es posible pensar en forma unilateral de que los narcóticos son solo peligrosos para los consumidores.

Si el planeta no se estuviese transformando, en forma Inevitable, en la “Aldea Global, podíamos creer en la posibilidad de mantenernos inmunes al contagio. No es posible poner barreras y vivir herméticos al mundo, dirigiendo la producción de narcóticos con destino exclusivo al exterior. Como si se tratara de “Zonas Francas” de régimen aduanero especial con un estricto control de las mercancías. Tal criterio es inaplicable porque es contrario a nuestras creencias de la libre información e intercambio en todo el planeta.

Por otra parte, los campos de cultivo están en zonas remotas y dispersos en grandes extensiones. Son áreas abiertas facilitando la permeabilidad humana y el mimetismo. Parte del producto se filtra al consumo domestico sin posibilidad de control. Nuestros jóvenes son tan vulnerables como los de otros pueblos con quienes compartimos el problema.






Sin embargo, creemos que nos resulta bastante menos dañino controlar el consumo interno con adoctrinamiento y tratando a los que, de todas formas se contagien del vicio, que el sostener una cruenta guerra interna. Solo para proteger a jóvenes de otras naciones. Las mismas que no hacen significativo esfuerzo en la prevención.

Los recursos naturales son otro motive para estar comprometidos moralmente con la humanidad. Para la producción de narcóticos se buscan territorios alejados con alguna capacidad agrícola. Es allí donde existen los grandes bosques de la selva milenaria surgida por larga evolución. Las selvas son de difícil acceso permitiendo la clandestinidad para la producción.

La Jungla se afecta con la destrucción del precioso recurso natural, desertizando el suelo con quemas. Transformando la cubierta vegetal en otra de poca capacidad productiva que limita la autorecuperación espontanea. Adicionalmente se contamina la tierra y las aguas con agroquímicos y abonos mal utilizados.

Habiendo aclarado como es el fenómeno, para poderlo combatir nuestra única alternativa es el área de la producción interna. El consumidor externo, aunque es numéricamente mayoritario, no está a nuestro alcance. Entonces, encontrar la respuesta apropiada nos obliga a ser consecuentes con la premisa original de no señalar culpables. Solo de buscar soluciones.

Por el solo hecho de destruir la producción, lo más probable es que no lograremos ningún efecto sobre el consumo. Quien siempre encontrará otros proveedores de narcóticos o los fabricará en laboratorios con capacidad de proceso sin usar la planta como materia prima. Sin embargo, decidimos correr la suerte de la ley de Murphy: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”.

Después de analizado, concluimos que solo existen dos formas de obtener resultados masivos con los pueblos: Con convicción o con imposición.

La convicción. Es la preferible por ser civilizada y se ajusta a la capacidad de pensar del ser humano. Demanda adoctrinamiento, liderazgo y habilidad para unificar las mentes en una sola conciencia colectiva orientándola hacia el bien común. El método de la convicción es aplicable tanto en el consumo como en la producción. Como para el consumidor no es un producto vital es más factible tener éxito con él usando el adoctrinamiento y la educación. Mientras que es imposible con el productor porque es vital para su supervivencia.

En la misma forma como se comercializaron los productos que difundieron el uso del estupefaciente, penetrando el mercado con publicidad, así mismo es igualmente aplicable la educación para corregir al consumidor. Es necesario inducirlo a dejar el vicio y al mismo tiempo impedir que surjan nuevos adictos.

El segundo método, el de la imposición con el productor. Es agresivo porque hiere y deja secuelas. Es lo más inapropiado para interactuar con la comunidad. Solo se justifica cuando es para evitar el terrorismo más no tanto por impedir el mercado. Pues la mayoría de sus comunidades se oponen abiertamente. Y los indiferentes, que no viven de la producción,  finalmente terminan por aceptar la reacción violenta de los productores para evitar la guerra. Pero sufren, indirectamente el uso de la fuerza que ejercen las autoridades por su oposición a la ley y a la autoridad.

Lógicamente, bajo los parámetros de los procedimientos establecidos para evitar el incumplimiento de los conceptos universalmente aceptados, como los DD HH. Pero que nos deja en desventaja combativa. Porque el enemigo no tiene en consideración tales criterios. Emplea la violencia sin ninguna restricción.

Para nosotros la lucha contra el narcotráfico alcanza el nivel de operaciones de guerra. Y aunque Clausewitz afirma que la guerra es un acto mayoritariamente destructivo, nos esforzábamos, por todos los medios, de no alterar el entorno. Siendo selectivos y utilizando la fuerza únicamente requerida para cumplir la misión y al mismo tiempo garantizar nuestra seguridad.

Usar la convicción con el productor y obtener resultados tangibles y rápidos es poco efectivo, porque tiene alta dependencia económica para su supervivencia. El productor ha llegado a pensar que es una actividad lícita sin mirar las consecuencias ajenas. Su posición es diferente a la del consumidor quien tiene la alternativa de recibir apoyo de su entorno para subsistir.

Utilizamos operaciones sicólogicas, dando información e invitando a los moradores a cambiar los cultivos usando una emisora de radio local y con mensajes escritos.
Para demostrar nuestra buena voluntad de ayudar a las personas, prestamos servicios médicos desde un hospital y transportamos personas enfermas hacia otros centros de atención con un servicio de ambulancia aérea.
Compramos los productos de consume que cosechan los campesinos y hacemos actividades de promoción de la comunidad.






Las autoridades políticas locales cuentan con nuestro apoyo, en especial lo referente a la educación, la seguridad y respaldando sus decisiones.

Simultáneamente, nuestro mayor esfuerzo está en las operaciones militares contra dos objetivos: el primero es la amenaza armada. El segundo es el narcotráfico como su fuente de recurso. Localizamos los cultivos y laboratorios para su destrucción. Capturamos las personas responsables entregándolas al sistema judicial. Hacemos interdicción de las materias primas que provienen del exterior y del producto terminado que sale del área. Se hacen operaciones terrestres, fluviales y aéreas.

Las medidas tomadas afectan en forma considerable la economía de los terroristas e, inevitablemente la local. Hasta el punto que después de la Operación Conquista II provocaron una marcha generalizada de miles de personas (aproximadamente 45.000) que se desplazaron hacia la capital departamental para protestar por las acciones de control al narcotráfico. Fue necesario colocar fuerzas de contención para prevenir saqueos y daños en la ciudad por la multitud.

Entonces las respuestas a las preguntas fueron: el método más efectivo es la educación con el consumidor. Y, en segundo lugar, la interdicción con el productor.

LOS RECONOCIMIENTOS
La implantación de la estrategia del adoctrinamiento y la formación humana requiere el reconocimiento de mutuas responsabilidades. Ha sido costumbre que las exigencias nos vengan de afuera sin que nosotros exijamos los de los consumidores. La única alternativa posible es la estrategia concertada y aceptada por intermedio de un compromiso de ambas partes. Donde se especifican las acciones a ejecutar y los objetivos a obtener por las dos partes.

Las palabras claras, directas a la idea, en forma personal y en nuestro propio suelo, expresadas en la reciente visita de un señor General norteamericano para tratar el tema, (más bien verificar) nos evidenció el cambio de criterios que están comenzando a surgir en esa nación. Y nos dio los conceptos que necesitamos escuchar de quien ha dicho ser nuestro aliado. Pero en la acción punitiva no la educativa.

Lo dicho, ha sido la mejor forma de comprender la primera de las dos cosas que debe evitar un Soldado honesto: Las dudas mentales y el manejo inadecuado de las armas. Ya no es posible combatir ciegamente sin razones trascendentes y sin objetivos claros, así sean los Soldados, pues ellos también piensan. Con las ideas correctas lo demás será más fácil.

Reconocemos el esfuerzo sincero de todas las partes para erradicar el flagelo que a nosotros nos avergüenza como productores. Y a ellos enferma como consumidores y desprestigia ante el resto del mundo.

Para nosotros es evidente lo difícil que será el proceso de adoctrinamiento. Los resultados no son inmediatos. Se verán a largo plazo, pero es el principio que esperábamos para continuar en la brega.

LAS DECISIONES
Por el momento será necesario imponer restricciones proporcionales, tanto al consumo como a la producción, mientras se desarrolla la concientización. Sera absolutamente indispensable aplicar represión en los dos lados para impedir los flujos de los dineros hacia los productores y del narcótico hacia el consumidor. Pero la prioridad es con los primeros.

También de los insumos. Especialmente de las armas ilegales que proceden del consumidor, con destino a los terroristas, que dicen proteger al productor de la acción punitiva del Estado. Fuerzas brutales e inconscientes que emplean esas armas para atemorizar, someter y esclavizar a las personas indefensas causándoles dolor humano.

Quienes las reciben las usan sin ninguna restricción doctrinaria o cultural porque solo saben aplicar la ley de la fuerza irracional y primitiva. Por el contrario las armas en nuestras manos, los dedicados a sostener la democracia, las correctas costumbres y proteger el bien común, no preocupan a nadie. Son portadas por mentes sanas para una causa justa y sin intensiones diferentes a las de favorecer al pueblo que las ha puesto a nuestra disposición.

Nuestra acción militar contra el narcotráfico ha sido más impositiva que publicitaria y promocional. Por ese error, el gobierno de la narcodemocracia consumidora ha buscado justificarse bajo el concepto de que los cultivos, laboratorios, rutas e insumos son más identificables en nuestro lado, la narcodemocracia productora.

Y poco a la red distribuidora y menos a los adictos. Es verdad que el consumidor final puede pasar inadvertido por mucho tiempo en la masa de las grandes ciudades y posiblemente nunca se ponga en evidencia sino llega al nivel de consumidor identificable. Por eso la convicción es necesario que inicie desde la escuela. Y es más aplicable por ser más un cambio de actitud mental sobre al abstinencia del joven consumidor allá, que de sanción física al adulto productor acá.

Aunque la judicialización sobre el mercadeo no puede descartarse. Al intermediario también le es aplicable la acción de la autoridad y la sanción de la ley. Pero el comercializador desaparecerá cuando se elimine la demanda.

LO PARADÓJICO
Los flujos de recursos parten desde las mismas calles de las urbes donde se consume el producto. Cuando, nosotros, los que estamos dedicados a reprimir esa misma producción, estamos recibiendo el apoyo logístico y técnico de las personas están en contra del vicio y que habitan en esas mismas ciudades. Pero esos abstemios solo quieren que hagamos la guerra armada contra la producción acá para ellos no tener que hacer la guerra mental contra el consumo allá.

bastantes de nuestros hombres creen que la acción impositiva acá, de carácter agresiva, es porque quienes se oponen a la adicción en el extranjero no desean aplicar la fuerza contra el consumidor allá. Para ellos es preferible que sea por fuera de su país. Sin importar el daño ajeno con tal de evitarse el esfuerzo propio.

De esta manera impactan lo menos posible a sus propios conciudadanos adictos y aquellos que se benefician de la comercialización en su país. Es para no tener que hacer mayor esfuerzo por disminuir el consumo con adoctrinamiento. Aunque es evidente que la educación no causa lesiones físicas. Los procesos de educación no generan protestas ni manifestaciones públicas como las provocadas nosotros en una amplia zona productora en el sur del país. En los departamentos del Caquetá, Putumayo y gran parte del Meta.

Una multitud de arrestos y enjuiciamientos masivos de consumidores es una alternativa impracticable, como lo dijo el señor General, debido a la cantidad de personas que están involucradas. Por eso cree que es más aplicable actuar sobre los productores que son menos. y tan adictos al dinero fácil como el consumidor por el narcótico. Lo que ignora es que para nosotros detener en forma contundente la producción, es igualmente y hasta más, imposible acá, que la que tienen ellos para acabar con el consumo allá.

Así dispusiéramos de todos los recursos bélicos para una acción de fuerza total, no se alcanzará el objetivo por las razones dichas. Solo se lograría con un cambio en el consumo. Si ellos no son capaces de impedir, con todo su gran poderío militar, que los narcóticos ingresen a su país, sí que menos nosotros impedir que se produzcan y salgan del nuestro.





Sería mejor que los norteamericanos, que no quieren que sus hijos y compatriotas consuman narcóticos, se gastaran su dinero educando allá, que no derramando sangre acá. Dándonos  armas para agredir a nuestros compatriotas acá. Eso no solo les evitaría impedir que salga su plata de su país sino que nosotros no necesitamos su plomo.

La acción es primordialmente educativa contra el consumo, antes que represiva con la producción. Eso favorecería tanto a los países consumidores como a los productores, restableciendo las buenas costumbres con los menores traumas.

CONCLUSIÓN
Si podemos conquistar la mente del hombre para gobernar su comportamiento con un método benigno, como lo son las buenas costumbres sobre los vicios, vamos a lograr eliminar el error del pasado que se hizo con el intensivo adoctrinamiento comercial. El iniciado a finales del siglo IXX, cuando se popularizaron las bebidas placenteras y estimulantes, con extracto de Coca, sin sospechar los efectos futuros.

Es necesario tener en cuenta al traficante para obligarlo a cambiar su exagerado deseo por el dinero, por un método que no sea maligno para la comunidad.

Al productor se le deber dar la oportunidad de subsistencia sin reducirlo a la indignidad. Debe evitando aquellas necesidades creadas ficticiamente por la publicidad comercial. Como la desplegada por las bebidas de Cola.

Para contrarrestar el daño causado con los bajos precios  del Café, producto lícito, los EE UU deben subsidiar el producto. Ya que buscan hacerse a la hegemonía mundial, que comiencen por apoyar al cafetero colombiano. Para que no tenga que sembrar Coca. En la misma forma como subsidia a los agricultores norteamericanos. una buena forma de comenzar para hacer realidad su aspiración de ser el gobierno global. 

En el lado del consumidor se ha de preparar, desde niño, para rechazar religiosamente la Inclinación a la felicidad artificial. Aprender a encontrar satisfacciones en la vida colectiva y participativa. Saliéndose del micromundo de lo individual o de una existencia sin objetivos.
Es necesario generar deseos por los actos altruistas que mejoran la personalidad y el agrado por una vida productiva. Con la cual se gana el prestigio social y el posicionamiento grupal.

La demanda, y las utilidades exorbitantes son los impulsores del comercio y se corrigen con capacitación eliminando el consumo. y con dinero la producción. seria un alivio a nuestros sudores en la lucha contra el flagelo. Es un reconocimiento a los hombres ofrendados en pro de sus convicciones de defender lo que le es más querido: La patria y su futuro por encima de sus propias vidas. Vidas perdidas por culpa de vicios extranjeros.

La verdadera globalización es cuando se comparten responsabilidades por igual. De lo contrario, es falso pretender continuar con la política de imponer a los demás los caprichos particulares. Pretendiendo ignorar los deberes propios.

martes, 7 de julio de 2020

COCAÍNA ¿ESTABILIZADOR MACROECONÓMICO?

INTRODUCCIÓN

El siguiente resumen son las idea centrales, para lectura rápida, de un estudio con mucha información gráfica no incluida en este compendio.

Por casualidad, 24 años después, el autor llega a las mismas conclusiones por la vía teórica, durante los dos años de investigación hecha dentro en el centro de reclusión en el extranjero donde fue confinado.

Las mismas a las que llegamos nosotros, empíricamente, durante los dos años que pasamos analizando el mismo tema, inmersos en una de las zonas de producción más grandes del país: Las selvas de los departamentos del Caquetá, el Putumayo y parte del sur del Meta. Experiencias vividas durante los años 1995 y 96.

De varias formas nos hemos perjudicado demasiado con las exigencias que nos hacen los consumidores de narcóticos. Vulgares adicciones que surgen en las sociedades ricas con altos niveles en calidad de vida, por simple tolerancia a los vicios propios de las naciones desarrolladas.

Son bastantes las realidades que vimos sobre el terreno combatiendo haciendo la guerra antinarcóticos. Ellas son:

La pérdida de vidas de muchos de nuestros soldados y policías sin ningún efecto en la reducción del consumo.

·    La destrucción de valiosa infraestructura y el daño a la producción nacional por parte del enemigo.

·       Los inmensos costos sobre nuestra economía en gastados militares.

·     El gran impacto sobre los recaudos fiscales dejados de percibir para fortalecer el menguado presupuesto nacional.

·     Los mismos que van a parar a las arcas de los terroristas empeñados en agredir al pueblo colombiano.

Las amenazas y presiones diplomáticas contra Colombia con constante hostilidad y desprestigio internacional por parte de las naciones consumidoras. Las que no hacen el más mínimo esfuerzo por detener la demanda.

Siendo estas unas pocas dentro de muchos otras consecuencias negativas. Porque es una guerra que, de antemano tanto nosotros, antes que todo, y los norteamericanos, la tenemos perdida. Y no por debilidad ni espíritu derrotista, sino por la simple lógica. Exactamente igual a la que no se aplicó en Viet Nam y terminó en gigantesco desastre militar, desprestigio y burla ante el mundo. Guerras de las cuales no es posible salir con dignidad. Ni siquiera atenuando, en algo, los dañinos efectos sobre el orgullo nacional.    

Por eso coincidimos en la afirmación: “Los estudios más recientes tienden a enfocarse en la identificación de otras políticas públicas sobre la represión antidrogas en Colombia”. Por lo cual pensamos que, aún que se demore, nuestra tesis de la legalización será una realidad inevitable. Así sea, lastimosamente, tarde.

El subrayado es nuestro. Coronel Iván González.








COCAÍNA: ¿ESTABILIZADOR MACROECONÓMICO COLOMBIANO 2015-2018?
Andrés Felipe Arias

Este documento es producto de la investigación que el autor realizó durante sus más de dos años de estadía en el Federal Detention Center (FDC) de Miami. Allí tuvo la oportunidad de hacer un trabajo de campo entrevistando numerosas fuentes asociadas a todos los eslabones del negocio del narcotráfico. Recolección de datos inéditos correspondientes a las muchas variables de esa industria.

Cierta corriente de la literatura sobre el tema, ha intentado estimar el impacto macroeconómico de la cocaína sobre la economía colombiana. Generalmente concluyen que el negocio de la cocaína ha influido de forma negativa en el crecimiento económico del país.

Sin embargo, en los últimos años los estudios más recientes tienden a enfocarse en la efectividad de la represión antidroga en Colombia y en la identificación de otras políticas públicas.

Este documento diverge radicalmente de esos dos consensos teóricos y empíricos. Toda vez que encuentra que la cocaína, en el cuatrienio 2015 – 2018, no solo no influyó negativamente sobre el crecimiento económico del país, sino que sirvió de estabilizador externo y macroeconómico, ante la destorcida en 2014 de su principal generador de divisas, el petróleo.

EL CHOQUE

Durante el segundo semestre de 2014, y particularmente en el último trimestre, la economía mundial sufrió un choque descomunal en sus términos de intercambio. Se debió a la abrupta caída en el precio internacional del petróleo.

En concreto, hacia finales de ese año el precio mundial se desplomó al pasar de fluctuar entre 100 y 110 dólares por barril, para gravitar, a partir del 2015, entre los 50 dólares por barril. Choque adverso para la economía colombiana. Fue tal el impacto que el total de exportaciones también sufrió una caída del 50%. Y se vio obligada, durante el cuatrienio siguiente, a una detención súbita de 30% en sus flujos de divisas por exportaciones. Y a más de cuatro punto anuales de su PIB.

LA COCAÍNA COMO ESTABILIZADOR MACRO
La cocaína parece jugar un papel importante como estabilizador macroeconómico en la economía del país. De hecho, se detecta una correlación inversa muy fuerte entre el precio internacional del crudo y los niveles de producción de cocaína. Correlación que se intensifica a partir de 2010.

Aunque existen datos oficiales de los volúmenes de producción de cocaína, no existen datos oficiales, de precios FOB (termino para indicar que se cubren los costos de entrega de una mercancía hasta la puesta bordo de una nave) dada la ilegalidad de la actividad. O CIF (acrónimo del término en inglés, Cost, Insurance and Freight, (costo, seguro y flete), del producto. Ni cantidades exportadas a cada mercado internacional. Un desafío metodológico para los propósitos de esta investigación. Lo que fue resuelto acudiendo a información recolectada en el campo.

El autor convivió, como ya se dijo, con múltiples actores de todos los eslabones del negocio de la droga. A saber: Cocineros, productores de pasta y base de Coca, transportadores terrestres y marítimos. Empresarios y socios centroamericanos, venezolano y europeos. Agentes financieros. Blanqueadores de capitales. Prestadores de servicios de seguridad y de corrupción en entidades estatales.

La información  reveló que, del volumen de cocaína exportada desde Colombia, un 20% a un 35% va a Europa. El resto a los EE. UU.

El Precio a Economía Colombiana (PEC) es aquella porción del precio de la cocaína exportada y pagada por kilo. Que, eventualmente, se distribuye entre el exportador y los demás eslabones de la cadena operativa. El PEC se puede asimilar al valor correspondiente que, finalmente, retorna a Colombia por cada kilo exportado.

De esa forma se pudo evidenciar nítidamente una bonanza exportadora de cocaína durante el cuatrienio 2015 – 2018. No solo por las cantidades producidas de la droga sino por el valor de divisas que le generó a la economía colombiana. Imposible, entonces, no contrastar este fenómeno con el desplome simultáneo en el precio mundial del petróleo.
Así las cosas, a partir de 2014 la economía experimentó, por un lado, una profunda pérdida con el precio internacional de lo que parecía ser, de lejos, su principal producto generador de ingresos.

Por el otro, una gran bonanza exportadora de un producto que, aunque ilícito, se disparó hasta el punto de amenazar con disputarle a aquel, el primer lugar en el podio de valor exportado.
Si lo segundo, la bonanza, fue algo fortuito o deliberado es una pregunta que escapa al ámbito de esta investigación.
Lo anterior revela que el auge de la industria de la cocaína desató un efecto amortiguador en la economía colombiana, durante el cuatrienio 2015 – 2018. Casi en la totalidad del durísimo golpe a su intercambio en el 2014 tras el derrumbe en los precios mundiales del petróleo.

Fue una sustitución casi plena (próxima al 85%) de las divisas que se evaporaron en el sector de los hidrocarburos.

Si miramos el “Índice de Compensación Exportador” ICEC, como la relación entre el valor las exportaciones de un producto y el valor de las exportaciones de otro, se observa que el ICEC de la cocaína se disparó a partir de 2014 con respecto a todos los rubros de la canasta exportadora.

Esto quiere decir que a partir de 2014 el efecto económico de las exportaciones del alcaloide rebasó de lejos a todos los demás rubros exportadores. Tanto los tradicionales como los no tradicionales, compensando cada vez más las divisas que dejaron de entrar a la economía nacional.

Llama la atención que mientras en 2014 se exportaban 12 centavos de dólar de cocaína, por cada dólar de exportaciones tradicionales, para el 2017 ya se exportaban 60 centavos.
Igualmente, mientras en 2014 se exportaban 71 centavos de dólar de cocaína por cada dólar de carbón, para 2017 ya se vendían 2 dólares de cocaína por cada dólar de carbón (3 veces más). En el mismo periodo pasó de 2 dólares de coca a 6 dólares del café. Y de 1 dólar de cocaína por cada dólar de petróleo.

Fue en la bonanza del cuatrienio la exportación de cocaína. Se corrobora la principal tesis de esta investigación, el auge exportador de cocaína del cuatrienio 2015 – 2018 lo que no solo estabilizó el sector externo de la economía sino que atenuó casi del todo los efectos negativos que eran de esperarse sobre en el crecimiento económico, el mercado laboral, los índices de pobreza y la desigualdad.

Otra variable macroeconómica que arroja un poco de luz sobre del auge exportador en ese periodo fue  transferencias de divisas en el 2018. Desde y hacia el resto del mundo. Las divisas que entran y salen del país sin contrapartida alguna en el comercio de bienes y servicios.

Llama la atención los volúmenes de divisas enviadas cada año por los emigrantes colombianos que coinciden justamente con la bonanza 2015 – 2018. Mientras en 2014 las transferencias eran deficitarias, en 2018 se observa todo lo contrario: saldos superavitarios.
Los datos de la balanza de pagos son elocuentes. Las transferencias totales remitidas desde el exterior pasaron de 5,771 millones de dólares en 2014 a 8,584 millones en2018 (incremento de 48%).

CONCLUSIÓN
En este documento se propone que lo sucedido en la economía colombiana entre 2015 y 2018 fue una sustitución considerable. Casi el 85% del ingreso que se evaporó en el sector hidrocarburos a partir de 2014 por ingresos transable por la industria del narcotráfico. La cocaína terminó siendo el verdadero estabilizador externo y macroeconómico tras el desplome.

Hay mucha la tela que queda por cortar. El siguiente paso, consiste en un análisis empresarial del narcotráfico. Es decir, una valoración tipo banca de inversión del negocio de la cocaína.

Las tasas de retorno pueden dar mucha luz, sobre la factibilidad de insistir en las rentas que puede obtener el Estado si llegara a regularizar el negocio. Esto apenas comienza. Imposible no preguntarse si dicha bonanza fue algo deliberadamente inducido o permitido por los colombianos. La respuesta a esta pregunta escapa al alcance de esta investigación.

Solo se deja de inquietud la siguiente cita extraída del reporte del 2017 de la Oficina de las Naciones Unidas. “En los últimos años se ha hecho evidente la reducción sistemática en la intervención por parte de la fuerza pública, de las acciones de erradicación manual y de aspersión en los lotes de coca, como consecuencia de del acuerdo de paz”